Opinión Nacional

¿Salida electoral o enfrentamiento?

Estas dos salidas al proyecto dictatorial castro comunista de Chávez en vías de ejecución, las determinan dos factores inter dependientes: 1) objetivo: El aislamiento internacional, la pérdida de piso político con un 85% deseoso de elecciones y la hambruna sin antecedente; 2) subjetivo: La personalidad del dictador quien concentra el poder y controla el Ejecutivo, el Legislativo, Judicial, Ciudadano, la jefatura de las FAN, los círculos, el BCV y PDVSA.

Al estar concentrado el poder en una misma persona, resulta más fácil deducir sus ejecutorias que si el poder es compartido en cuyo caso las variables son mayores.

Conocer al dictador hace que nada nos deba sorprender tras el genocidio del 11A, premeditado, con alevosía e impunidad, aunque él sí pueda sorprender su entorno con decisiones inconsultas, como ha sucedido.

Por ello interesa definir el personaje quien es, fundamentalmente, un maníaco depresivo, (en USA “bi polar” -búsquese en internet-) también conocida esta psicopatía como “personalidad cicloide” por sus ciclos violentos y, alternativamente, depresivos. De todas las psicopatías es la que luce o aparenta mayor normalidad. El maníaco depresivo es un enfermo mental crónico, sin que se le conozca cura por ahora, que no sean paliativos mediante fármacos estabilizadores, cuyo origen está en la inadecuada sinapsis cerebral, sea en la insuficiente unión o relación funcional de contacto entre las terminaciones de las células nerviosas o interneuronas, al no lograrse la continua transmisión de impulsos cuya corrección se logra, repito, temporalmente, con la ingestión de litio, generalmente acompañado de sedantes según el estado maníaco o violento del enfermo o de antidepresivos cuando el paciente sufre una fase de abatimiento, depresiva, de entrega o de suma tristeza, estado en el que puede llegar al suicidio. Este tratamiento no impide crisis cíclicas que pueden sugerir hospitalización para evitar daño a sí mismo o a terceros… y exige control psiquiátrico constante.

El maníaco depresivo tiene apariencia normal, inteligencia quizás superior a la media. Tiende a ser hiperactivo, impaciente, locuaz en extremo, de hablar rápido, con fuga de ideas, distracción, actividad aumentada en la búsqueda de metas, agitación y gesticulación fuertes.

La principal característica del maniático depresivo es su “delirio de grandeza” , su mitomanía, la vivencia en un mundo irreal como es, en el caso de Chávez, su identificación con Bolívar y el afán de concluir su obra libertadora, lo que le lleva a retos llamativos, teatrales o espectaculares como su enfrentamiento con grandes personalidades cual Bush, Aznar, la Iglesia; el desafío a las Naciones Unidas al visitar Saddam Hussein cuando ello le estaba vetado; el allanamiento de la Coca Cola, símbolo del capitalismo occidental o su pretendido “codeo” con personalidades del mundo, sus amigos personales, como Fidel, Putín, Zemin, Hussein, Arafat, Kaddafi, entre otros… Aspira ser lider mundial, al menos del Tercer Mundo, y se cree predestinado, llamado a grandes obras como la extensión internacional de su movimiento bolivariano.

Es ególatra, megalómano. Tiene una autoestima inflada y disfruta exhibiendo superioridad. Subestima por ende al contrario. Desconfía de su entorno, es solitario, sociópata y puede sufrir, incluso, visiones u oír voces. Simula seguridad pero teme la realidad. Puede ser cobarde. Sufre de fuerte insomnio particularmente cuando hace crisis. Su lógica y sus valores fundamentales son distintos al común denominador y, por ende, es impredecible. El maníaco depresivo tiende, en fase crítica, a comer poco o, inversamente, a excederse en la ingestión de alimentos. Es impredecible en sus decisiones. Pero esta impredecibilidad o conducta imprevisible lo debe ser, tan sólo, para su entorno, su séquito, ya que él es mutante, inestable, está constantemente en búsqueda o en lucha con enemigos reales o imaginarios, y es impredecible para su entorno pues tiene autoridad absoluta sobre el mismo y no le debe cuentas, en su criterio. Aunque Chávez no es gregario, no tiene sentido de equipo, debe apoyarse para su obra, necesariamente, en sus más allegados, sus compañeros de armas, quienes deberían serle más leales y a quienes ubica en cuanto cargo de la administración requiere controlar, permitiéndoles a cambio, impunidad en la malversación y en el peculado. No cree en la lealtad absoluta de nadie ni tan siquiera en la de sus compañeros de armas, los únicos compañeros que ha tenido en su vida.

Transitan más cubanos que venezolanos en Miraflores… La lealtad debe ser, pues, absoluta hacia él pero, inversamente, nunca lo es su confianza hacia los demás. Así establecido, lo imprevisible no debe operar para la disidencia u oposición, toda vez que ésta debe estar preparada y asumir cualquier tipo de decisión o agresión tras el genocidio del 11A. La incoherencia e inconsecuencia de Chávez deben sorprender, en todo caso, a su entorno, a su séquito, ya que, además, no concibe oposición a sus ideas.
Cualquier enfrentamiento como cualquier marcha multitudinaria de la oposición le irritan y responde con ofensas y desmedida violencia, física y/o verbal, agrediendo su entorno familiar o íntimo de lo cual podrían dar fe sus ex esposas. Pasada la crisis no recuerda el episodio violento o niega haya sido tal su voluntad.

No todos los maníaco depresivos son idénticos. Unos tienden más a lo maníaco o violento como Chávez que a lo depresivo. Existen, a su vez, muchos grados en la psicopatía como el que va del simple catarro a una bronconeumonía. La psicopatía de Chávez refleja una muy marcada violencia.

Su enfermedad no se limita a lo expuesto más arriba sucintamente y, en el caso de Chávez, por el contrario, potencia otros defectos o traumas, particularmente los originados durante su infancia que generan, individualmente, una o varias de las manifestaciones siguientes:

El militar: El ser soldado no sólo no constituye delito alguno sino que debería ser motivo de orgullo estar al servicio de la soberanía, de la democracia, de las instituciones y de la paz de su país. Pero el militar responde a una formación propia no compatible con las virtudes de un presidente. 1) El militar está preparado para la guerra, para la destrucción, para el uso de la fuerza, no para el uso de la razón a fin de convencer como han de hacerlo el abogado o el político; 2) En el caso concreto de Chávez, su perfil psicológico no correspondió al exigido por la Academia, conforme a los exámenes psicotécnicos a los que fue sometido por lo que su ingreso constituyó una irregularidad; 3) Chávez ascendió al grado de Teniente Coronel con cargo de Comandante de Batallón, lo cual significa que estuvo al mando, máximo, de 600 soldados, de los cuales, según estadísticas, dos (2) son bachilleres, 98 estudiaron hasta noveno grado, 200 no alcanzaron noveno grado, 250 concluyeron su sexto grado y 50 son analfabetos. Esto explica su lenguaje, la falta de profundidad en sus conocimientos, sus interminables peroratas y ridiculeces cuando se dirige a la nación creyendo habla a una tropa de veinticuatro millones de soldados; 3) El comandante, si bien tiene su Estado Mayor que le aporta información, es quien manda en definitiva en su batallón por lo que ejerce el poder Ejecutivo con exclusividad; ejerce el poder Legislativo pues los llamados povs, pavs, instructivos y normativas las dicta él aunque existan las leyes y reglamentos generales pero que nadie en su comando osaría alegar y, por ende, contradecirle y ejerce, finalmente, el poder Judicial pues él es quien determina quién es inocente y quién culpable, quién asciende y quién no. Prácticamente el Comandante del batallón es su Dios… Este Comandante de batallón, amén de resentido social y maníaco depresivo, es el Presidente de Venezuela.

Resentimiento social: Chávez es un resentido social a ultranza; culpa sus padres de su pobreza y de su abandono en la infancia. Chávez no tiene sentido de hogar. Esto explica la forma cómo denigra del oligarca y de todo aquel que posea algo. Sus interminables y múltiples cadenas de televisión y de radio son parte de ese castigo, son su revancha o venganza, la humillación que pretende infligir a una nación cual comandante arengando a su obediente batallón amén de buscar respeto a su sabiduría y a su persona, finalmente. Cada cadena es un ataque al enemigo en cuyo territorio penetra. Desconoce el sentido de familia y su actual soledad afectiva, sin esposa ni hijos, amén de estar rodeado de soldados, -círculo en el que la dureza es patrón de conducta-, le resta cualquier sensibilidad, le congela cualquier expresión humana o de ternura, le convierte en un inadaptado social, en un ser carente de afecto, potenciando su psicopatía y agresividad. No forman parte de su léxico ni percibe la sensación de lo que pudieran ser paz, entendimiento, unión, tolerancia. Su origen rural y pobre explica no sólo su lenguaje sino la simpleza de las soluciones económicas que sugiere por lo que muchos dicen que tiene un rancho en la cabeza.

Su lenguaje es popular y cae en lo vulgar no sólo como consecuencia de su extracto social y falta de educación, sino porque obedece a un premeditado afán mimético, de identificación con la masa a la que se dirige, siempre de manera coloquial como … mira vale…, o con expresiones soeces como …esta noche te doy lo tuyo…, expresiones que no siempre suman. Asume una actitud extrovertida, que entusiasma y atrae para sintonizar con el medio que le rodea cual camaleón. Campechano, eufórico, aparentando seguridad, explota el lenguaje popular del pobre como su necesidad para ganarse su aprecio y termina tornándosele mesiánico.

Autoritarismo ilimitado: Su carrera militar profundiza su autoritarismo no admitiendo competencia. Esto explica no sepa gobernar pues no es una mente acostumbrada a pensar ni a gerenciar sino a ejecutar órdenes y a hacerlas cumplir. Sentirse jefe le brinda la oportunidad de “cobrar” o de vengarse por las órdenes que hubo de cumplir en sus tiempos de soldado. Esto explica, en parte, sus cadenas y sus “Aló Presidente”, rodeado de sus ministros, alto mando militar y hasta del presidente del TSJ quienes, en actitud genuflexa y humillada, cual tropa, escuchan y convalidan las interminables peroratas y las caprichosas e impropias expresiones de un dictador. No escucha pues para ello es el “jefe” ni admite sus limitaciones cognoscitivas, culturales ni intelectuales. Es narciso. No puede controlar su protagonismo ni ocultar su afán de mando. A sabiendas, por ej., de la autonomía del Poder judicial se hincha de placer al confesar dio la orden de …proceder…al secuestro de Carlos Fernández, tras lo cual se jacta, degustó el dulce de lechosa preparado por su madre. Aunque está consciente que comete un error al decir Proceda no puede controlarse pues es más fuerte que él demostrar su autoridad. Su mente es guerrera y no constructiva lo que explica que una marcha es respondida con una contramarcha y que no se dedique a gobernar sino a replicar. No hay diálogo sino monólogo. No hubo Mesa de Diálogo como recordaremos. Era él quien dialogaba e imponía. No admitió interlocutor. Se quedó sólo con los suyos quienes le dicen amén. La visita del Grupo de Amigos a Miraflores demostró su prepotencia ante estos quienes salieron disgustados. Son él y la impertinencia de sus ideas por lo que Lula se distancia. Chávez no busca el consenso, no negocia, impone y cuando no logra obediencia absoluta amenaza y, finalmente, manda atacar prefiriendo estar ausente en el momento. Es fuerte en la tribuna pero no va a luchar a la arena del circo. Sólo, es miedoso. Sus acciones se caracterizan por el secreto y la nocturnidad. Hay un gozo perverso en la maquinación y en el triunfo obtenido, -lo que justifica cualquier medio- y ello abarca el regocijo pérfido de la planificación y del acto sorpresa. Obsérvese como en la nocturnidad se llevan a cabo los secuestros, los allanamientos, las bombas.

Limitada cultura: Su cultura es superficial, salpicada con citas y datos puntuales que extrae de su privilegiada memoria para impresionar incautos. No obstante su memoria, la incoherencia, la descoordinación y la superficialidad de su saber le impiden un conocimiento a fondo del tema, aparte, quizás, del militar. Su superficialidad le hace caer en tremendas gaffes -pifias- como cuando visitó China siendo Jiang Zemin primer ministro y su anfitrión e hizo un panegírico del genocida y dictador comunista a ultranza, Mao Tse-Tung, ignorando que dicho anfitrión, Zemin, comprometido en la apertura económica de China…, fue preso de Mao por años. Tergiversa la historia y la utiliza a su conveniencia como cuando enaltece la figura del tirano Cipriano Castro y le llevó, recientemente, al Panteón Nacional o cuando pondera un tristemente célebre, Ezequiel Zamora, cuyas épicas y virtudes a lo Robin Hood locuazmente reivindica o, peor, cuando descaradamente usa Bolívar conforme a su circunstancial conveniencia. Se burla de la historia e insulta la inteligencia de quienes le escuchan.

Ausencia de escrúpulo: Carece totalmente de altruismo lo que conlleva una alta susceptibilidad, testarudez y desconfianza. Es un egoísta perverso y sin límite. La obsesión por el triunfo, por el control, por el dominio, le restan cualquier escrúpulo. El fin le justifica cualquier medio haciendo palidecer Maquiavelo. Cualquier barbaridad será justificada mediante la aviesa interpretación de una ley o de un precepto moral, táctica psicológica que desmoralizará la disidencia generándole un colectivo espíritu de derrota.

Este fin se enmarca dentro de su delirio de grandeza y motiva su ambición justiciera, de completar la obra de Cristo, la de Bolívar, la de Marx, a favor del desamparado, del pobre, aunque no haya concierto alguno entre sus ideas, ni en las formas, ni con los fines ni entre estos con la realidad del mundo globalizado actual ni con el resultado de sus acciones, psicopatía esta del maníaco depresivo, repito, que no es otra que su delirio de grandeza, el factor constante que le anima a vivir y a luchar. Para imponerse siembra el odio de clases, de raza, la división, el terrorismo de estado. Explota su hábil dicción y manejo de las masas y sí valora y pone en práctica las tácticas psicológicas tendentes a perturbar su contrario como son el rumor, las amenazas que amedrentan o generan desasosiego hasta en las personas más conspicuas y ponderadas. La lucha sin descanso, la mentira, el conciliábulo, la trampa, la oscuridad, el atajo, el engaño no menguan ante la ley ni ante valores como la lealtad y, en su mente guerrera, lo único que cabe es la constante ofensiva estratégica. Toda mentira le es válida en su juego político. La única lealtad es la que se debe a sus ideales. Recordemos la noticia respecto de la importación de treinta mil sacos plásticos para guardar los muertos de la insurrección o, más recientemente, la incautación de dólares en los aeropuertos, la prohibición de salida del país de los niños, el inmediato control de los canales de televisión, la toma de la Plaza Altamira… (Pero, por otro lado, es de observarse que el control de PDVSA y de cambio de la moneda son realidad como lo es su proceso comunista… En otras palabras, no sólo es estrategia sino que sí hay un avance tangible y real de su comunismo a la cubana). Chávez, políticamente golpeado por un exitoso Paro, rubricado a su vez, por un más exitoso Firmazo, con su discurso perverso e inescrupuloso, logra enterrar, en menos de cuarenta y ocho horas, toda la disidencia en un mar de pesimismo, en un estado catatónico, sin razón objetiva alguna. Sus gestos, el emblemático puño golpeando la palma de su mano que caracteriza su alicaído movimiento político, su léxico en el que abundan las palabras como …revolución, lucha, guerra, persecución, triunfo, sangre que no se derrama no es sangre, plomo parejo… estimulan la violencia y el enfrentamiento en mensajes directos cuando no subliminales. Carente de cualquier escrúpulo, asume, descaradamente, la defensa del criminal Joao Gouveia. Divide la FAN. Intenta dividir la oposición invitando a Eduardo Fernández a una cita secreta haciendo que éste la oculte a la Coordinadora, lo que genera grave malestar en la disidencia y en los marchistas en particular, dejando en ridículo y enfrentado al copeyano quien nada positivo logró con su cita… Intenta aniquilar los medios con la Ley Mordaza y las persecuciones, sus antiguos aliados y actuales peores enemigos. Sobran pruebas respecto de la ausencia total de escrúpulo como son el genocidio del 11 de abril, la matanza de la Plaza Altamira del 3 de diciembre, la masacre de los tres militares entre otros crímenes, todos impunes.

Infalibilidad: Su delirio de grandeza, el considerarse predestinado a ejecutar algo trascendental y, por ende, la superioridad y desdén que siente respecto de los demás, le llevan a una sensación de infalibilidad y al descaro de desconocer lo dicho por él mismo públicamente. Defenderá la justicia y la verdad pero conculcando en la práctica lo que dice defender. Desdeñará o ignorará lo dicho. Su actitud en privado o en público es propia de un catedrático, la antítesis de la modestia. Siempre intenta enseñar, demostrar superioridad buscando, en definitiva, respeto. No debe extrañar los famosos y acertados “Recordar es vivir” en los que, por ej., se reproducen imágenes en las que “…renunciaré si así me lo pidiere el pueblo…” contrastando con otras, recientes, en los que sostiene, con aplomo y descaro absolutos, “…no renunciaré ni que me lo pida el 90% de los venezolanos…” Más evidente y determinante es cuando Tiburón Uno ordena el Plan Avila y manda matar, con premeditación y alevosía la marcha inerme, espontanea y alegre del 11 de Abril. Este es el hecho, a nuestro entender, más determinante, acerca de lo que es capaz y, por ende, de lo que podemos esperar de él. La auto justificación está perenne en él: Sangre que no se derrama no es sangre.

Despotismo: Cuando Chávez percibe que pierde terreno político o se siente acorralado lejos de ceder y bajar los ánimos, se aísla más “internamente”, profundiza su sociopatía o rechazo a todo lo que sea social, gregario y responde con suma violencia; su discurso se torna agresivo, déspota y aumenta en intensidad conforme se oye a sí mismo; no duda en romper esquemas sociales ni con los pocos esquemas democráticos que quedan a su régimen, aunque estos sean de mera apariencia. Chávez resiente las multitudinarias marchas y concentraciones de la oposición no pudiendo igualarlas.

Es la multitud espontanea que él sí se merece. Amparado en el ejemplo de Fidel, el ídolo vivo que pretende superar a la larga, asume el derecho y la valentía, -exigiendo para él su merecido reconocimiento- de abandonar la Mesa de Negociación y hasta la OEA. Es déspota con su adversario. Le persigue, le insulta, le veja. Recordamos el Aló Presidente cuando sentenciaba: Juan Fernández, ¡Despedido¡… Su pseudo altruista discurso a favor de los pobres cuya razonable y tradicional frustración capitalizó originalmente, justifica en él su creciente y desmedido poderío, satisfaciendo, en el fondo, su megalomanía y, de allí, la persecución de la oligarquía.

Despilfarrador. Es característica del maníaco depresivo el despilfarro de sus bienes lo que potencia en Chávez su complejo de pobreza y su origen rural. No obstante su prédica a favor de los pobres, su actitud no se compadece con esta y, por el contrario, necesita adquirir un avión, innecesario, ostensiblemente caro y lujoso, haciendo alarde ante sus pares, los árabes, sin importarle los pobres de su país ni lo que éstos piensen, manifestándose así su carencia de altruismo, como anotamos más arriba. Sus trajes, reloj, el alto costo de sus viajes y numeroso séquito al exterior, forman parte de su egolatría, megalomanía, derroche y manirrotismo. Es una forma de vengarse de su pasado pobre, de marcar distancia con los demás y de ganarse el respeto por su opulencia y su magnanimidad circunstancial. A la par, nada extraña la descarada corrupción que caracteriza su gobierno como el Plan Bolívar, las denuncias contra Cruz Weffer por la adquisición de un apartamento de dos millones de dólares, de un Ferrari, las denuncias millonarias en dólares contra diputados aliados por sus injustificables cuentas en el exterior, contra Rodriguez Chacín, Diosdado, JVR, denuncias no investigadas e impunes tras cuatro años en el poder con el doble afán de consolidar la dependencia y complicidad de estos en el festín y de comprometerles en el proceso.

Deslealtad: Motivado por su ilimitado delirio de grandeza, llamado a completar la obra emancipadora de Bolívar en América y en el resto del mundo como lo prueban los Círculos bolivarianos en el exterior, Chávez no tiene compromiso de lealtad con nadie que no sea con su destino, su visión emancipadora en cuyo vértice resplandece, obviamente, Él. Si a esto se agrega la desconfianza en su entorno por su egolatría, su soberbia, su vanidad, su natural egoísmo, su cobardía, el característico temor que acompaña al maníaco depresivo de sentirse observado, perseguido, de quien oye voces, fácil es entender por qué ninguno de los juramentados ante el Samán de Güere, ninguno de los ideólogos de su proceso ni promotores como por ej. Arias Cárdenas, Urdaneta, Mayz Vallenilla, Jorge Olavarría, Pablo Medina, Javier Elechiguerra, Germán Escarrá, Alfredo Peña, Miguel Enrique Otero, Miquilena ni diputados de la categoría de Alejandro Armas, ninguno le acompañe hoy y menos tras el genocidio del 11 de abril. Para él, todos ellos son los desleales, todos se apartaron del pacto original y, por ende, nadie merece su confianza. La deslealtad en el proyecto original corresponde a los demás. Los demás son los equivocados y desleales. Esta deslealtad aunada a su proverbial cobardía demostrada el 4 de febrero del 92 y el 11 de abril del 2002, hace que abandone su entorno y le sacrifique anteponiendo su predestinada y valiosa persona.

Un proyecto comunista: Chávez, de raigambre rural y pobre, inicia su campaña electoral capitalizando la frustración acumulada de la clase más desposeída prometiéndole oportunidad, trabajo, pulcritud en el manejo de los fondos públicos, gobierno con los mejores y, en fin, bienestar por lo que culpa la corrupción y mala administración de los partidos de la llamada Cuarta República. Completa su discurso atacando los oligarcas. Como resentido social e ignorante gobernante, contrariamente a Lula y a Lucio Gutierrez, ataca el capital con lo que desvía las inversiones y genera más desempleo y hambre. Su mensaje original es de izquierda y no luce comunista porque tampoco había una definición en él sino una gran simpatía al respecto y una gran timidez para reconocerlo abiertamente. Esto explica por qué participa en un juego democrático durante cuatro años sin ir a matar el toro, al año, como lo hizo Fidel en Cuba. Su fracaso económico y su incontenible violencia, cercado políticamente, le llevan a acelerar, definitivamente, un proyecto comunista mediante el control de todos los poderes públicos, el ataque a los medios y al capital, la persecución y muerte, emulando Castro, su mentor.

Pero se enfrenta a una sociedad que despierta de su tradicional apatía y que, en forma reiterada y sorprendentemente multitudinaria, toma la calle, se niega a su proyecto y, adicionalmente, gracias a la Carta Petrolera… que redacta valientemente la Gente del Petróleo y es el momento en el que interviene la OEA. Pero, ya es tarde como el mismo Fidel le indicó. No permitas se meta la OEA como lo hicieron los hermanos Ortega en Nicaragua…

Aferramiento al poder: Chávez no concibe renunciar al poder que tanto le costó obtener. El delirio de grandeza que anima su psicopatía maníaco depresiva le impide aceptar su fracaso y, más, su salida. Probadamente inescrupuloso del todo, hasta ante la muerte como demostró serlo el 11 de Abril cuando ordenó, personalmente, con premeditación y alevosía, la masacre de gente alegre e inerme, Chávez permanecerá en el poder, resistirá así tengan que morir indefensos miles de venezolanos y no aceptará medirse en unas elecciones en las que sabe de antemano perdería en buena lid. Sólo una jugada inteligente y brillante en su mente maquiavélica y en constante ejercicio de guerra, podría llevarle a adelantar unas elecciones previa concepción de un fraude electoral descarado para sorprender la oposición, aún sin candidato único y, asumiendo perder estas, ya tendría preconcebido otro plan para desconocer los resultados adversos.

Conclusiones: Si convenimos en lo fundamental de este somero análisis, concluiremos:
1) Chávez es un dictador sin escrúpulo alguno, quien concentra todos los poderes en Venezuela y no acepta ser sombra de nadie;
2) Este hecho facilita inferir sus futuras actuaciones previo análisis de su personalidad, definitivamente maníaco depresiva en la que prevalece el lado maníaco o violento, agravado por una serie de traumas como es su resentimiento social originado en la pobreza económica y en la ausencia de hogar;
3) Maníaco depresivo, Chávez tiene un delirio de grandeza y se siente llamado a completar la obra de Bolívar. Para ello requiere el poder al que está aferrado y que defenderá a costa de todo y de quienes sean, no importa el número de Paros ni su duración como tampoco la espectacularidad de la manifestación en su contra ni ninguna decisión judicial ni ningún acuerdo de la Mesa de Negociación ni del Grupo de Amigos que no le convenga ni la hambruna ni las muertes a menos que la gravedad de alguno de estos hechos motive las FAN a actuar;
4) Por lo tanto, ninguna reacción de Chávez debe extrañar la disidencia aunque sí podrá dolerle como son sus muertos. Por el contrario, siempre será impredecible para su entorno, JVR, Diosdado, Maduro…;
5) Chávez no participará en elecciones si a través de las mismas pierde su poderío a menos que con ellas logre engañar la disidencia y se mantenga al frente del país, no importe tenga que utilizar los fondos públicos, secuestrar, allanar, desaparecer, matar, descarada e impunemente. El fin lo justifica;
6) La Mesa de Negociaciones y la OEA comprometen seriamente su proyecto por lo que intentará salirse de estas así como dividir la Coordinadora. Para ello se justificará en la supuesta soberanía venezolana. Chávez perdió el apoyo popular y el internacional. Sólo cuenta con los gobiernos y círculos terroristas. Chávez está aislado políticamente;
7) Chávez resiente las multitudinarias marchas y manifestaciones de la oposición deseosa de elecciones que le han desenmascarado ante la opinión internacional. Chávez, con la asesoría de Fidel, seguirá dividiendo las FAN, desarrollando los círculos auxiliados por las FARCS y por los cubanos y seguirá provocando la sociedad civil;
8) Chávez lucha por mantenerse en el poder ante todo y, paralelamente, intenta imponer un sistema castro comunista, ya, en curso.
9) Chávez no confía en su entorno mercenario y oportunista. Llama los círculos a que le defiendan. Busca tiempo para consolidarse en el poder más allá del 2006 salvo que las FAN le exijan su salida, nuevamente, para lo cual deberán mediar o bien una escalada de violencia, potenciada por la hambruna sin antecedente, o una decisión del Grupo de Amigos que no acatare pues luce difícil una decisión trascendente y adversa del TSJ.
10) El Grupo de Amigos y las FAN requieren del respaldo continuo y masivo de la sociedad venezolana en la calle. Sin esta no se sentirán motivados a enfrentar Chávez.

Recomendaciones:

1) La disidencia debe tener conciencia que enfrentarse a Chávez, un genocida carente del menor escrúpulo y aferrado al poder, no es lo mismo que enfrentarse a un Sr. Presidente como De La Rúa quien, dotado de una lógica universal, de valores y sensibilidad humanos, a la semana del Paro hubiera renunciado. Chávez, carente de estos reacciona de manera distinta a cualquier sujeto normal e intenta aniquilar todo aquello que se le oponga no importándole el medio ni el costo.
2) Siendo que la disidencia es de formación demócrata, no tiene cultura guerrillera y carece de un ejercito organizado y armado, debe perseguir la unión entre sí y ante todo, seguir con sus multitudinarias manifestaciones públicas en pos de una salida electoral -único medio que puede mantener la solidaridad internacional- su arma fundamental, debe controlar la legitimidad del CNE, superar su impaciencia, consolidarse más que nunca con la gente desposeída, apoyar la Gente del Petróleo y de la Marina Mercante y culpar al fracaso económico de Chávez la hambruna sin antecedente. La Coordinadora Democrática debe tener presente que la desobediencia civil de Gandhi no fue del todo pacífica, fue subversiva, que la paciencia no es nuestra virtud, que los venezolanos no tenemos sangre hindú. La disidencia debe tener presente que Chávez no se medirá en unas elecciones por saberse perdedor para lo cual seguirá utilizando todos los recursos legales en la AN, en el CNE, en el BCV, en el TSJ y cualquier otro. Así mismo, la disidencia debe estar alerta ante las hábiles tácticas psicológicas de Chávez (por ej. el conocido proceso de psy-war, confusión, decepción, frustración y adaptación que busca la apatía por decepción… o el conocido “Arte de la Guerra” de Sun Tzu) tendentes a desanimarla, asumiendo que lo que está en juego es democracia o comunismo. La disidencia debe tener conciencia colectiva de su fortaleza no sólo numérica sino por la profunda e indiscutible legitimidad de su reclamo ;
3) La Mesa de Negociación debe mantenerse a toda costa y a despecho del oficialismo, pues es la ventana al mundo.
4) La violencia que ofrece Chávez por medio de los círculos y ciertos órganos represivos que actúan impunemente, busca provocar la disidencia y justificar una acción militar y absoluta. La disidencia no debe caer en provocaciones y ha de potenciar la Coordinadora Democrática, carente de respuesta y que ha perdido representatividad ya que no todos sus integrantes dan lo mejor de sí ni renuncian a sus particulares agendas, debiendo anteponer el país. La disidencia no aceptará a sus espaldas ningún acuerdo con el oficialismo. Si la Coordinadora no responde eficaz, rápida, transparente y contundentemente, se generarán más desasosiego, más desaliento y la promoción de grupos violentos anárquicos dentro de la misma sociedad civil. Los partidos que busquen egoístamente “posicionarse” en este momento inoportuno ante un comunismo en ciernes, lejos de sumar restarán pues la sociedad sabrá cobrárselo.
5) Tras la reorganización de la Coordinadora luce la hora para presentar un candidato único de la disidencia proveniente de las filas de la sociedad civil, evitando el enfrentamiento entre los partidos, comprometiéndose la disidencia entera en un pacto de gobierno a veinte años que tenga por norte el rescate de la clase más desposeída sin soluciones populistas ni demagógicas.
6) Si las FAN deciden actuar habrá que dar un voto de confianza a su tradición democrática y apoyarlas, cediendo los políticos a sus inconfesables aspiraciones personales cuyos resultados padecemos. El proceso comunista de Chávez, la destrucción de la economía, la hambruna, la violencia y el desasosiego son tan profundos que el país no está para exquisiteces militares o no. Desenmascarado Chávez ante el mundo, demostrado perdió la legitimidad de ejercicio, una reacción militar no sería descalificada en tanto ofreciere un gobierno cívico militar y transitorio que aterrice inmediatamente en unas elecciones transparentes y generales… Es de recordar que los Estados Unidos utilizaron la fuerza en Grenada, Haití, Salvador, Afghanistan para restituir la democracia. El método democrático y por ende pacífico utilizado por la disidencia para enfrentar al impaciente dictador quien acelera su proceso comunista desconociendo las reglas democráticas e imponiendo el terror, ha de plantearnos el dilema de la escogencia del método…, debiendo revisarse la estrategia, pues quien llegue antes a su meta ganará definitivamente y no dará tregua ni más oportunidad al otro… El tiempo apremia pues el país se despedaza y se negocian en el exterior sus activos petroleros. Quizás lo que habría de preguntarse no es el To be or not to be, sino el To arrive or not to arrive. This is the question…

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