Opinión Nacional

¡Salud Colegio Humboldt!

No es sólo el gusto por la cerveza lo que nos emparenta a venezolanos con alemanes. Hay una larga y profunda historia común que comienza con la llegada de los primeros intereses políticos y económicos alemanes establecidos en Venezuela por medio de la Capitulación Real otorgada por Carlos V a la Casa de los Welser, prestigiosa y rica familia de Augsburgo vinculada a actividades financieras y empresariales. Estamos hablando del período comprendido entre 1526 y 1529, cuando desde Santo Domingo, almacén del Caribe, desplegaron actividades hacia Tierra Firme.

Otro hito importante que nos puede ayudar a comprender la intensidad de la relación venezolano-alemana es la presencia de Alexander von Humboldt, quien visitó a Venezuela en 1799, experiencia humana que recoge en su libro “Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Mundo” en el cual retrata su alma aventurera y analítica y en el que deja escritos y dibujados para la historia, no sólo los trazos de su descubrimiento, sino la intensidad de su espíritu de curiosidad y asombro. “Por Venezuela, en palabras de Uslar Pietri, tuvo una predilección extraordinaria, aquí vivió más tiempo (16 meses) que en ningún otro país americano con un amor intelectual sobre nuestra tierra que ya por sí sólo nos obligaría en mucho, con respeto”. Conoce a Bolívar que junto a Simón Rodríguez viaja por Europa en 1804, conversan sobre temas de imaginado interés. Atan un hilo más.

Doy otro salto y estoy en un 15 de mayo de 1894 cuando se funda en Caracas el Colegio Alemán, cuyo objetivo inicial, en palabras de Hans Dieter Elschnig, “es el de darles a los padres alemanes residentes en Venezuela la posibilidad de educar a sus hijos en su lengua materna”. Pero no quedó allí la semilla sembrada. Por razones de aventura, negocios, insatisfacción o guerra en Europa, aumenta la población alemana en Venezuela y con ello también la matrícula escolar que para 1942 ya alcanza un número de 172 estudiantes. Los avatares de esa guerra traen como consecuencia que el colegio deje de funcionar entre 1943 y 1952. Los alemanes tienen entonces necesidad de inscribir a sus hijos en colegios ya no de habla alemana y allí se abre una nueva etapa que desemboca en el hecho de que en 1953 el Colegio Alemán abre nuevamente sus puertas como Colegio Humboldt, pero ahora con la novedad de incorporar el curriculum venezolano.

Lo hemos contado rápido pero el Colegio Humboldt está cumpliendo 118 años de vida activa en Venezuela y no es para menos que los que formamos parte de esa comunidad estemos celebrando ese largo y sostenido sembradío en estas zonas tórridas, que hoy se expresa en cientos de estudiantes, maestros, autoridades, empleados, exalumnos y amigos, que creen que educar es servir y enseñar valores de convivencia y respeto por uno mismo y por los demás. Venezuela debe sentirse honrada y agradecida así como toda la comunidad alemana de su colegio que es origen y meta de nuestros desvelos. ¡Larga vida y salud!

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