Opinión Nacional

Se acabó el gobierno anterior

La próxima semana el teniente coronel dirigirá su séptimo mensaje ante la Asamblea Nacional, y por lo tanto estará entrando en el octavo año de estar al frente de la administración del país. Definitivamente se le hace ya muy cuesta arriba a su régimen el  endilgarle culpas al “gobierno anterior”. Ya nadie le compra la muletilla del “gobierno anterior”. Se acabó el gobierno anterior. Los logros, si alguno, y los fracasos, que son muchos, son exclusivamente de su gobierno. Sin ser adivinos ni nada que se le parezca podemos adelantar todo lo que va a decir ante sus obedientes diputados. El mismo cuento de los años precedentes, las mismas anécdotas, los mismos chistes, los mismos saludos a sus parientes y amigos, los mismos insultos y amenazas contra los escuálidos de la IV, los saludos a Fidel y ahora a Evo y las descalificaciones a mister Bush. Promesas y más promesas. La misma perorata en cadena de radio y televisión por interminables horas. Nada escrito todo improvisado. En siete largos años ninguna obra que exhibir. Solo misiones de dudosa eficiencia y altísimos costos. Mentiras, cuentos, pan y circo. Y viajes, muchos viajes.

Mientras los diputados oficialista, es decir el 100% de la AN, le aplauden y sonríen sus ocurrencias, el país todo ve como se está destruyendo el país construido a partir de la década de los 40. El viaducto de la autopista Caracas-La Guayra agoniza. El viaducto de La Cabrera en la autopista Regional del Centro se despedaza. Las carreteras de Portuguesa, del Guarico y de Oriente se hacen intransitables. Las autopistas de Ciudad Bolívar-Puerto Ordaz y la de Puerto Cabello-Valencia se deterioran por falta de mantenimiento. La vialidad agrícola se vuelve trochas y caminos de recuas. Varias ciudades sufren las fallas de electricidad y de agua. La basura inunda Caracas. Los niños de la calle se ganan unos miserables bolívares en los semáforos de algunas ciudades. Los vendedores ambulantes pululan en los sitios de congestionamiento de tránsito en las grandes ciudades, en las colas permanentes en autopistas y en los peajes. Debajo de la mayoría de los puentes citadinos se produce un congestionamiento de pensiones de indigentes, mientras el déficit habitacional se hace inmanejable. Vargas sigue casi igual a diciembre de 1999. Los “dignificados” son mas damnificados que antes. No hay café ni caraota negra. Los hospitales deteriorados y sin insumos. La educación en franco retroceso. Maestros sin concursos y sin aumentos. Las universidades con un cerco económico. La investigación y la cultura en vías de extinción. La inseguridad se hace insoportable y ya no es solo en los cerros y barrios sino en todas partes. El país se cae a pedazos en todos los órdenes.

Mientras todo lo anterior ocurre el río de dólares petroleros se desvía hacia los habitantes del Bronx, Chicago y Boston. Se le compra deuda a Argentina y Ecuador. Se le hacen donaciones a los pueblos del Caribe. Se potencia la economía de Cuba. Puentes a Paraguay y autopistas a Jamaica. Asfalto para Bolivia. Se abren fuentes de trabajo en otros países. Se compran armas, aviones y barcos. Se subvencionan grupos irregulares y campañas presidenciales de otros países. El país se convierte en el mayor puente del tráfico de drogas hacia otras latitudes. Se permite la más grande corrupción gubernamental jamás vista. Los BMW, Hummer, 4×4, Mercedes-Benz son los vehículos de uso diario de los jerarcas del gobierno. Viajes y más viajes. El mayor ascenso económico en el menor tiempo que dirigentes políticos hayan experimentado en época alguna.

El fracaso de la revolución, que ni es bonita ni es revolución, es total. Las interminables cadenas del teniente coronel ya no pueden tapar el fracaso y la incompetencia de él y de sus colaboradores. Ya la gran mayoría de los “patriotas” se han dado cuenta del cuento. Se acabaron los embustes. No mas 40 años, no mas IV república. La revolución se volvió sal y agua. El régimen va en picada y no hay forma y manera de pararlo. Por más ministerios y misiones que se creen y dádivas que se den ya no hay remedio. No hay gobierno anterior que valga como excusa. La revolución entró en terapia intensiva y no hay forma de revivirla. Es solo cuestión de tiempo. Solo falta que la oposición afine su estrategia para que la “revolución bonita” pase muy pronto a ser gobierno anterior.

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