Opinión Nacional

Sembrando vientos para cosechar tempestades

*»Recordemos que, se ha expresado, las crisis históricas se producen en las sociedades cuando lo que debe morir no ha muerto y lo que debe nacer no ha nacido. Seamos pues conscientes y sin acudir a la «violencia» que a la postre todo lo destruye, penetremos en los corazones humanos y esforcémonos en poner en marcha el tesoro con que contamos, el espíritu, la razón y la intuición, administrándolo con muchísimo amor y comprensión para tomar consciencia de la comunidad.»
*Tomado del libro: «COMUNITARISMO. AMERICANISMO. DERECHO. Dr. Lino Rodríguez Arias Bustamante.

Negar que las expectativas generadas por el actual Presidente de la República, desde el mismo momento en el que, Chavez ganara las elecciones, fueron y son para los Venezolanos, todavía muchas.

Personalmente sigo compartiendo las expectativas de cambio y progresos que deseamos se produzcan en el país.

Tenemos una nueva Constitución que muere antes de nacer, ya que ni el mismo Gobierno con sus partidos y sus dirigentes cumplen o pretenden hacer cumplir. Un ejemplo práctico ha sido la escogencia de sus propios candidatos a los distintos cuerpos deliberantes a ser electos en las megaelecciones que se nos avecinan, aplicando la dedocracia, el amiguismo y el palanquismo digno del más recalcitrante de los partidos políticos criticados por el mismo Presidente, Acción Democrática, es tanto el odio, que definitivamente debe ser porque Quinta República es exactamente igual, y si es así, también quien lo preside.

Pasado el proceso Constituyente, que a pesar de todo, ha dejado un sabor amargo a muchos de los que creímos profundamente en él, vemos con mucha preocupación hoy, la inexistencia de un proyecto político claro y de un País realmente encaminado hacia la búsqueda de estadios superiores de progreso, acorde con los tiempos del Nuevo Milenio, acordes con la búsqueda de una verdadera Justicia Social basada en la igualdad de oportunidades para la superación del individuo en la comunidad, con el esfuerzo del trabajo, con un Gobierno que asuma su rol de conductor de todos sus habitantes, sin ocultar su propia incompetencia y falta de ideas claras, atacando constantemente absolutamente todos los que considere enemigos de un proceso revolucionario de cambio que no existe. Que aplica todos los métodos populistas que mantuvieron al Puntofijismo, estos cuarenta años de Democracia.

Existen sin lugar a dudas muchas formas de construir un País, de combatir la pobreza, la marginalidad mental, la delincuencia, la infancia abandonada o la paternidad irresponsable que la genera. Creo en el desarrollo económico basado en el deseo de hacer, emprender una actividad productiva y ser apoyada por el estado con la única garantía del trabajo y esfuerzo del individuo y no, por sus cuentas bancarias o propiedades. Creo en la justicia social basada en políticas serias, tendientes a generar una ocupación del territorio organizada y supervisada por el gobierno, con asesoramiento profesional, reglas claras y mano dura para quien incumpla las disposiciones prefijadas. Creo en un Ministerios como el de Salud, quien a través de los cuerpos policiales denuncie y detenga, a los médicos, enfermeras, empleados y trabajadores que roben los equipos e insumos de los hospitales, en detrimento de la salud. Así como en todos las instituciones del gobierno que apliquen realmente la ley y las reglas y no escudan su incapacidad acusando a los sindicaleros, escondiéndose detrás de un discurso agresivo y sin una verdadera autoridad de mando.

No comparto definitivamente la construcción de una nación, acrecentando las diferencias sociales, recalcando al pobre su pobreza, al profesional su incapacidad, a los periodistas su supuesta parcialidad, a los empresarios su avidez por el dinero, a los ganaderos su terraforágine, a los militares su purismo, a los políticos su indiferencia social, a la iglesia su pacto con Satanás, a las Gobernaciones paralelas en los cuarteles, a la indiferencia y desprecio por los organismos regionales, haciendo gala del más puro centralismo, típico del siglo antepasado.

En definitiva, estos enfrentamientos, desplantes, no hacen más que sembrar grandes vientos de violencia que no harán otra cosa que cosechar tempestades que no nos han de llevar a la construcción sincera de una nueva Nación, sin odio, con Justicia Social y de verdadera unión entre todos los Venezolanos, hijos del grande sueño del Libertador Simón Bolívar.

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