Opinión Nacional

Señor Toro Hardy

Señor Toro Hardy:

Una muy triste impresión me ha causado su artículo, publicado hoy en El Universal, en el que trata de justificar su negativa a renunciar a su posición en el servicio exterior del señor Chávez Frías.

Lo dicho por usted, finalmente, no es otra cosa que un intento de quedar bien con Dios y con el diablo. Recuerde usted el destino de Antonio Fernández de León, el marqués de Casa León, que trató de hacer lo mismo en tiempos de la guerra de Independencia, y terminó arruinado y despreciado por tirios y troyanos. Algo parecido ocurrió con un pariente mío que, por su apellido paterno, debe ser también su pariente: Juan José Toro e Ibarra, hermano menor de Francisco y Fernando Toro, que huyó cobardemente durante el sitio de Valencia y luego fue designado Alcalde de Caracas por los bárbaros realistas. ¿Habrá algo de su genoma en usted?

En particular, me llama la atención que repita usted uno de los más manidos argumentos del chavismo al calificar a la oposición de desordenada y desorientada. Eso, en boca de cualquiera de los que apoya a Chávez, no es otra cosa que un intento de evitar que la gente se una a esa oposición que, a pesar de los abusos y las barbaridades y la persecución, sigue en pie valientemente y va a lograr su propósito por medios que la honran.

Le recomiendo que, mientras esté a tiempo, revise su posición. Usted no es funcionario de carrera, y lo que pretende hacer es irrealizable. ¿Cómo va a justificar ante la ONU las torturas y las persecuciones que el gobierno de Chávez Frías ha hecho y seguirá haciendo en su desesperación por mantenerse en el poder. ¿Cómo va a quedar usted la próxima vez que el señor Chávez Frías diga alguna barbaridad, como cuando afirmó, nada menos que en la Asamblea de Naciones Unidas, que «como dijo alguien a raíz de la caída del muro de Berlín, ha estallado la paz»? (Le recuerdo que «Ha estallado la paz» es una novela de J. M. Gironella, publicada en 1966, cuando nadie podía soñar con la caída del muro de Berlín). ¿Cómo va a justificar ante la historia las actuaciones del ministro y el viceministro de Relaciones Exteriores, sumisos ante un gobernante ya abiertamente totalitario, que es capaz de sacrificar la reclamación de Venezuela por el territorio Esequibo por una circunstancia claramente pasajera y demagógica?

La realidad, señor Toro, no admite medias tintas, y usted se está deshonrando, al extremo de que ni siquiera va a poder explicarle a su familia por qué traicionó al pueblo venezolano.

Reflexione.

(*): Escritor. Ex-embajador de Venezuela. Ex-Director del Celarg. Ex-Presidente de la Fundación Celarg.Ex-Presidente de la Federación Internacional de Estudios sobre América Latina y el Caribe. Pero no ex-demócrata, sino venezolano orgulloso de la sociedad civil y de los buenos venezolanos.

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