Opinión Nacional

Señores divisionistas, ¡basta! de incongruencias

El enemigo no es la oposición, ni es la derecha, es el engendro de dictadura que nos quieren imponer, con la fuerza de las armas, burdas manipulaciones y el mal uso de la constitución y de las leyes de la república de Venezuela, por el chavismo comunista y/o fascista. En lugar de gastar tiempo y esfuerzo calificando a la oposición de derechista y achacarle la culpa de nuestra dramática situación, dedíquenle espacio a la búsqueda de una salida rápida y realista a esta situación de extremo ultraje al que estamos sometidos.

Leo a diario, como políticos, escritores, historiadores, columnistas y frustrados comunistas, insisten en enmarcar a los factores de la oposición dentro de la ideología conservadora y derechista, ignorando que la realidad es que la oposición está colmada de venezolanos comunes y corrientes de todas las capas sociales y tendencias políticas – incluyendo a izquierdas y derechas con diferentes matices – que no soportan más a este desastroso gobierno por: despilfarrador, inconstitucional, negligente, corrupto, siniestro y tiránico.

Factores de la izquierda comunista, no alineados con el chavismo, por razones desconocidas, pretenden pescar en rio revuelto, e intentan capitalizar el descontento actual de la población del país – como lo hizo el mismo Hugo Chávez en la década de los noventa – proponiendo una tercera vía, para dividir aún más a los venezolanos y llevar a cabo, según ellos, la verdadera revolución. Esa posición política es inmoral, criminal y vil. Además divide, y no ayuda en nada a salir de esta oprobiosa crisis política, social, moral y económica a la que nos enfrentamos.

Esos ex guerrilleros que pretendieron derrocar a gobiernos legítimos constitucionalmente electos, no pudieron, y fueron derrotados por las fuerzas armadas democráticas de entonces, insisten en que Venezuela necesita una revolución mas profunda de la que realiza actualmente el chavismo. Esos guerrilleros que incluso confiesan con incompresible orgullo, que nunca se han inscrito en el registro electoral y nunca han votado, porqué no creen en las elecciones; demuestran que no creen en la democracia representativa, ni en la participativa.

Algo que debe tener bien claro el venezolano demócrata actual, es el hecho de que la lucha existencial y política que esta planteada en nuestro país en estos momentos, no es sobre el tipo de izquierda, de socialismo o de revolución que necesita Venezuela, puesto que la izquierda revolucionaria – la de Hugo Chávez y la de la tercera vía – han defraudado a las mayorías, han puesto la gran torta y definitivamente no garantizan la justicia ni la felicidad que tanto han prometido. Por el contrario, representan destrucción, caos y retroceso.

Venezuela necesita un gobierno democrático, alternativo, justo, que permita y respete la independencia de los poderes del estado, diligente, eficiente, progresista, moderno, de inclusión, relacionista internacional, verdaderamente nacionalista, abierto al dialogo con las minorías, apegado a la constitución, ejemplar y modelo en su conducta. No se necesita una revolución sangrienta para conformar un gobierno con esas características. Solo se necesita desprendimiento, sacrificios, voluntad política, sentido común, sentido de realidad, vocación de servicio, unidad alrededor de un proyecto político nacional y finalmente, generar y utilizar la sinergia que se necesita para llevarlo a cabo. Fin.

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