Opinión Nacional

Separatismo y enemigo interno

El tte coronel ha denunciado, como de costumbre sin base alguna, una supuesta agenda secesionista y desestabilizadora por parte de la oposición destinada a separar el Zulia, Táchira, Mérida y Trujillo (hipótesis de la media luna) del territorio nacional. Acto seguido los furrieres de la Asamblea Nacional consideraron tal denuncia como materia urgente, y en medio de heroicas arengas contra los secesionistas y discursos lisonjeros para con el comandante amado, concluyeron que la agenda separatista de la oposición auspiciada por el imperio “había sido derrotada”. Pero esta mamarrachada patriotera también fue respaldada por el trisoleado Rangel Briceño, vocero de “socialismo militar”, quien no escatimó insultos en contra de los “apátridas opositores” y aprovechó la ocasión para amenazar con el uso de la fuerza armada en contra de los supuestos secesionistas. Que mayor bufonada!!!!!!

Para muchos analistas esta irresponsable acusación del tte coronel secundada por su grupete de aduladores, no ha sido sino otro más de sus arrebatos lunáticos o caprichosas actuaciones en su show dominical. Sin embargo, detrás de ese aparente “disparate dominical” del payaso de Miraflores se esconden dos objetivos tácticos muy claros que no pueden ser obviados: (1) la creación de un enemigo interno y (2) una medida distraccionista destinada a desviar la atención de los venezolanos de la realidad que vivimos ante el rotundo fracaso de su gestión de gobierno.

Todos los regímenes militaristas suelen apelar al fantasma del enemigo interno como excusa para la militarización de la sociedad y la legitimación de la represión en contra de todos aquellos sectores organizados que no respaldan al proyecto totalitario. Es la puesta en escena, de la vieja Doctrina de Seguridad Nacional, instrumento ideológico-militar que fue empleado por los gorilas del Cono Sur para exterminar a los movimientos opositores en los años vividos desde 1960 a 1970 en Latinoamérica. Esta doctrina parte por ubicar a un enemigo interno representado por toda suerte de oposición social y política (partidos políticos, sindicatos, corrientes religiosas, estudiantes, artistas, etc.) para convertido en «chivo expiatorio» el cual debe ser eliminado bien sea través de la coerción ideológica, o mediante la represión policial. Es la “geopolítica del desalojo ideológico” propia de los Estados militarizados y sustentada en la falacia historicista del enemigo interno. Enemigo interno, entiéndase disidencia política, la cual hay que amedrentar y reprimir en un escenario electoral en donde el oficialismo no tiene todas la de ganar y teme afrontar un serio descalabro el próximo mes de Noviembre.

Un segundo objetivo del “disparate dominical” del tte coronel ha sido poner en acción una táctica distraccionista (trapo rojo) ante el rotundo fracaso de su propuesta gubernamental. En estos nueve años en el poder esta revolución gatopardiana (simula cambiar todo para no cambiar nada) no ha emprendido ni una sola transformación profunda de largo alcance que permita superar los problemas ingentes como la salud, la educación, la seguridad social y personal, el pleno empleo, la vivienda, el abastecimiento alimentario, la inflación, etc. En estos nueve largos años, el régimen solo ha impulsado programas asistencialista, es decir misiones, las cuales han sido diseñadas no para romper con el circulo pernicioso de la pobreza y de la exclusión social, sino para generar una clientela política leal y sumisa que le permita perpetuarse en el poder.

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