Opinión Nacional

Ser o no ser

La reciente noticia del caminante que llegó a la plaza Francia de Altamira y pidió perdón, reproduce a mi parecer la actitud y el sentimiento de un gran numero de venezolanos. Me refiero a la protesta andariega del sargento técnico Rey Gustavo Herrera y a las contradictorias inclinaciones políticas de la mayoría de los venezolanos.

Rey Herrera, es un auxiliar de guardacostas a quien le dieron la baja a principios de éste año 2002; así mismo, participó en las intentonas golpistas del año 92, y en diciembre del 98 creyó ciegamente en la onírica propuesta del hoy presidente Hugo Chávez. En resumen, Rey Herrera cometió el mismo error que millones de venezolanos.

En la actualidad, desengañado, confuso y cansado, el sargento técnico toma la calle para hacer pública su protesta, lo tiene que hacer en solitario, como consecuencia de su culposa participación en la destrucción de las instituciones democráticas; al igual que hicieron millones de venezolanos.

En medio de la desolación y el caos, Rey Herrera emprende una peregrina caminata hacia la plaza Francia en Altamira, y cual Pablo Pueblo, su paso no lleva prisa, su sombra nunca lo alcanza. Una vez, en el llamado territorio liberado lo esperaba – paradojas del destino – otro uniformado; la versión light de Hugo Chávez, personificada en el General Medina Gómez y los conjurados del Obelisco.

El auxiliar de guardacostas inmediatamente les rindió pleitesía, entrega, admiración y genuflexa desobediencia legítima y cual ofrenda alertó a la neonata logia militar-cívico-militar, de un supuesto e inminente desalojo violento.

Pero, el Rey Gustavo Herrera que llegó hasta Altamira el pasado domingo 10 de noviembre; no es el mismo del 92, ya no cree en el niño Jesús, ni en la palabra de un Teniente Coronel. Ahora solo le cree a sus Generales, al igual que hacen muchos venezolanos.

Así las cosas, antes que lo saquen de la sección VIP, y lo manden al sótano de la plaza Francia, sin pasar por el Four Seasons; el sargento técnico Herrera, mientras se comía un merecido cambur manzano para reponer el potasio perdido luego de 158 kilómetros de caminata; vio pasar por delante de él, a un interminable desfile de periodistas, artistas, políticos, curas, constitucionalistas, empresarios y afines; todos perfumados, bien vestidos y bien comidos. Sin embargo, ¿sabía usted? estimado sargento Herrera, que ninguno de esos personajes VIP le pidió perdón a los venezolanos; tal y como, honesta y valientemente lo hiciera usted.

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