Opinión Nacional

¿Si pudo contra el 2 porque no con el 33?

Es la pregunta que cualquier interesado, venezolano o no, puede hacerse, vistos los tiempos que corren para nuestra Pequeña Venecia. En 10 años de progresión socialista, se va uno curando de espantos. Sin embargo.

Quien lo diría, que pasado el 11 de abril, un Paro Civico Nacional y el tan famoso RR, nos veamos hoy limitados a mirar el devenir sin posibilidad efectiva de interactuar, ¨por ahora¨. Uno a uno van cayendo falsos ídolos de un modelo político demodé. Regionalismos, relevos generacionales, veteranias políticas y hasta novedades elitescas; de muy poco sirvieron: Son parte de aquel populismo, génesis de la actual sinrazón. ¿Razones para persistir en pro de la constitucional restauración? Muchas y variadas.

El asunto es precisar de inicio donde estamos, hacia donde vamos y con qué contamos. En tal sentido el aspecto anímico continúa siendo de particular valor. Con una década deambulando entre derrotas, a manos de quien no debió pasar de teniente coronel, se tienden a subestimar capacidades propias y a sobreestimar las ajenas.

De allí la reiterada conseja sobre la cobardia del venezolano, por el hecho cierto de una escasez de valentia en buena parte de nuestra dirigencia demócrata. Como si no fueran nuestros los ciudadanos que uniformados o no, a diario confrontan los embates del hampa insurrecta. Por solo citar un ejemplo por demás evidente de coraje en acción.

Es la misma desmoralización que nos lleva a creer el mito de una mayoria socialista, en base a comicios solo avalados por un órgano electoral al servicio del régimen, el mismo que se mantiene renuente para auditar con rigor un Registro Electoral de conformidad con la ley.

Demasiados los cabos sueltos, son imposibles de atar. Ahora, en tanto emerja el liderazgo requerido, plausible será el revisar tales cabos, y así facilitar el sendero con miras a una democrática restauración.

En primer término, la economía capitalista. El régimen socialista de Hugo Chávez, empeñado en la extinción de tal sistema, no logra vencer la mentalidad capitalista del venezolano, producto de un rentismo petrolero que el mismo régimen se encarga de promover.

Porque dificil resulta el predicar con eficiencia sobre la austeridad, en tanto se viva en la opulencia, más aun cuando en simultáneo la proclama principal siga siendo una dádiva estatal capaz de brindar el más pleno bienestar.

Otro de los cabos sueltos se enmarca en la libertad de expresión; junto a ella el socialismo solo será sustentable con dinero para regalar a montón y una moral pública en evasión. Más, a falta de monedas, buena va siendo la represión.

El control estatal o colectivo sobre las restantes industrias particulares de capital nacional, en áreas estratégicas como: telecomunicaciones, alimentos, transporte y energia, seguirá constituyendo objetivo político del socialismo gobernante, lo que corresponde a su naturaleza. Será cosa de aprovechar o no la imposible cohabitación del socialismo junto a dos de sus némesis: El capitalismo y la libertad de expresión. ¿Sino pudo Allende, Hugo Chávez podrá? ORA Y LABORA.

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