Opinión Nacional

Simulación democrática

El tte coronel ha dado a conocer el método aprobado por su congregación de lisonjeros, entiéndase PSUV, para la escogencia de los abanderados a los cargos de alcaldes y gobernadores en la contienda electoral del próximo mes de noviembre.

La metodología propuesta no es tan participativa, transparente y democrática como la publicita el proponente. Si bien es cierto que en una primera vuelta «se consultan las bases del partido» y «se flexibiliza el proceso de postulación de candidatos» (autopostulación sin mayores requisitos), se establece una segunda vuelta eminentemente antidemocrática en la cual los disciplinados militantes del PSUV perderán el derecho a elegir a los postulados.

¿Dónde radica lo antidemocrático de la segunda vuelta? De acuerdo con las normas aprobadas, será candidato quien obtenga una votación del 50% + 1 de los votos de los militantes, o aquel que sin obtener esa mayoría simple obtenga una ventaja con respecto al segundo de 15% de los votos. La «laxitud intencional» en el proceso de postulación ha favorecido la profusión de aspirantes y se estima que más de 5.000 candidatos se postularán para optar a dichos cargos. Lo que predice que los votos de los militantes del PSUV se disgreguen lo suficiente como para que ningún precandidato logre cumplir con el 50% exigido, y mucho menos el 15% de diferencia con su contendor inmediato.

De no cumplirse con las condiciones antes mencionadas, será el tte coronel el encargado de escoger al candidato para el cargo. Lo cierto es que los candidatos no serán escogidos por una cúpula o cogollo como en los viejos tiempos, sino aún peor, por el dedo mágico del tte coronel. Pero hay otro aspecto perverso en esta metodología, las bases del partido no conocerán los resultados de las primarias ya que las cifras solamente serán conocidas por el centauro y sus amanuenses de la cúpula del PSUV. Paradójicamente se realizarán unas elecciones cuyos resultados no serán conocidos por los actores fundamentales del proceso, los electores. Toda una farsa maquillada con retórica democrática. Pero ¿qué se persigue con ello? Primeramente ocultar el respaldo popular obtenido por los candidatos a fin de facilitar la imposición de los genuflexos escogidos por el líder del proceso, y segundo encubrir las cifras de la abstención en dicho evento electoral.

El proceso de elección de los candidatos del PSUV será una mera simulación de ejercicio democrático. Se dará una votación, avalada por las huestes del CNE para brindarle la adecuada legitimidad a la consulta, aunque la verdadera escogencia dependerá del deseo dactilar del tte coronel. Allí radica precisamente la vileza del método, aparenta ser muy democrático y participativo, cuando en realidad es una bufonada servil para complacer los deseos y dislates del figurón de Miraflores. La farsa democrática del próximo 1º de junio será un penoso sainete de simulación democrática en la cual el tte coronel impondrá su Führerprinzip (liderazgo mesiánico) ante los lambe-botas del PSUV.

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