Opinión Nacional

Sin piel

Una excelente película italiana, pasada hace un par de años en la Cinemateca de Caracas, lleva el título de este artículo, Sin Piel.

Su trama es la siguiente. Una mujer, felizmente casada, recibe inflamadas cartas de amor de un desconocido. Como éste no se preocupa mucho en ocultarse, pronto se localiza. Es un hombre joven, soltero, que padece de esquizofrenia. Los sentimientos del pretendiente crecen incontrolablemente, hasta que al final la mujer cede en mantener cierto tipo de relación, y el hogar peligra. No es importante la solución de la trama. Lo brillante de esta película es que demuestra la capacidad, la extrema necesidad de amar, del esquizofrénico.

De las muchas películas que existen sobre temas psiquiátricos esta es la que nos resulta más auténtica. La mayoría ceden a la necesidad comercial de presentar a la enfermedad en una forma novelesca.

Posiblemente la idea de la carencia de sentimientos de los esquizofrénicos se refiere a épocas en que no habían tratamientos eficientes, y los pacientes llegaban a un estado demencial.

Los pacientes recuperados, adecuadamente tratados, cuando abren su mundo interior al terapeuta nunca dejan de expresar su necesidad de gozar de una relacion amorosa de pareja. Y no se trata de una mera necesidad sexual; hemos visto necesidad de compañía, de afecto, de comprensión, de todo eso que los normales llaman amor.

La inusitada frecuencia de los suicidios entre los esquizofrénicos puede perfectamente obedecer a su inmensa soledad y falta de afecto.

Se han visto esquizofrénicos casados, amándose y, como todo ser humano, deseosos de generar descendencia.

Posiblemente la vida afectiva de la mayoría de los esquizofrénicos esté sometida a la sensibilidad dolorosa que tendrían nuestros propios cuerpos si estuvieran carentes de piel.

En el intento de brindar a los esquizofrénicos, la vida natural de la cual su enfermedad les ha privado, uno de los temas fundamentales sería el de ayudarlos a realizar su relación de pareja, en las condiciones que ellos requirieran , de acuerdo a sus propias necesidades afectivas.

Un paciente de 22 años, respondiendo a la pregunta de como le gustaría tener una novia respondió. De cara bonita, de buenas formas, pelo largo, comunicativa, afectuosa, y de su misma clase social.

Ninguna diferencia podría plantearse de la de cualquier otro muchacho de su, misma edad y condición.

En cierto país que no mencionaremos, de elevado nivel de cultura, se estableció el siguiente servicio.

Cuando una familia de mediana o alta posición económico tenía un hijo esquizofrénico, entraba en contacto con cierta agencia. Esta tenía una sucursal en un país del tercer mundo, que no era Venezuela. Se establecía un contrato y la muchacha se iba a vivir al extranjero, a la casa del paciente. Si era aceptada por la familia, ella a su vez se encontraba bien, y surgían lazos de afecto entre ambos, se realizaba el matrimonio y un estudio genético aconsejaba o desaconsejaba que se pudieran tener hijos.

¿No es este acaso el guión de una película de amor?

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