Opinión Nacional

Sobre delirios, guerras y el 23-N

“La guerra no constituye un pasatiempo ni una simple pasión por la osadía y el triunfo, ni el fruto de un entusiasmo sin límites; es un medio serio para alcanzar un fin serio”, indica Clausewitz (1780) un general prusiano especializado en temas bélicos y autor del libro “De la guerra”, publicado después de su muerte (1831). Los acontecimientos de los últimos 45 días en nuestro país (desde el paquetazo de leyes hasta la jornada delirante y escatológica del Presidente expulsado al embajador de EE.UU) forman parte de una estrategia perfectamente definida para debilitar y amedrentar a los sectores democráticos que aspiran a la redefinición del cuadro político en Noviembre. Como militar, el Presidente entiende la lección del General prusiano: “La guerra no constituye simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de la actividad política, una realización de estas por otros medios”. Para Chavez, sencillamente estamos en guerra, como lo ha manifestado reiteradamente.

El Presidente tiene motivaciones intensas para su delirio belicista (la imposición de un modelo autocrático, la reducción de las libertades y la imposición de su reelección) “Cuanto mas intensos y poderosos sean los motivos y las tensiones que justifiquen la guerra, mas estrecha relación guardará ésta con su concepción abstracta. Cuanto mas encaminada se halle en la destrucción del enemigo, tanto mas coincidirán el propósito militar y el objetivo político y la guerra parecerá mas puramente militar y menor como política” debe indicarse en la sala situacional de Miraflores, citando a Clausewitz. Por eso no es casual, “el paseíto” de los aviones rusos en nuestro territorio, cuando se conmemoraba un aniversario mas de la tragedia del 11-S en EE.UU, el evento de terror mas significativo para la historia occidental.

“La guerra constituye una singular trinidad si se la considera como un todo en relación a las tendencias que predominan en ella. Esta trinidad esta integrada tanto por el odio, la enemistad y la violencia primigenia en su esencia”, nos enseña el general. Y son precisamente esos elementos los que promueve el Presidente en su constante delirio desestabilizador, en cada uno de los eventos políticos.

Chavez con sus actos, juega al “desarme del enemigo” (nosotros) en la teoría de nuestro autor. Este desarme equivale a nuestra abstención, apatía y entrega el próximo 23-N. De allí la importancia de resistir, animarse y salir a votar por el rescate de la democracia.

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