Opinión Nacional

Sobre héroes y tumbas

Contra todo empeño en contrario, los pueblos necesitan mitos y héroes, es como una supervivencia primitiva y ancestral. Dice el historiador británico E. H. Carr “la tendencia a proclamar al genio individual como fuerza creadora de la historia es característica de las fases primitivas de la conciencia histórica”.

Desde el punto de vista social, el culto a los héroes ayuda en la cohesión y disciplina social, así como en una perspectiva histórica ayudan a definir la propia identidad. El héroe es recuperado como un modelo de conducta, abnegado y leal, fiel servidor de la libertad. Es presentado a las nuevas generaciones para ser imitado y admirado. Un mejor y mayor conocimiento histórico / historiográfico del personaje pasa a un segundo lugar. La historia es transmutada en ideología.

Desde siempre la historiografía ha sido fundamentalmente biografía. En el siglo XIX esta doctrina es formulada de manera explicita por T. Carlyle y R.W. Emerson.

Carlyle desarrolla toda una filosofía de la historia a partir de una reflexión sobre Mahoma y los árabes. Concibe la historia como un evangelio, una escritura sagrada “que deben descifrar todos los hombres”. Texto sagrado que no es otra cosa que la biografía de los grandes hombres. “La historia universal el relato de lo que ha hecho el hombre en el mundo, es en el fondo la historia de los grandes hombres que aquí trabajaron. Ellos fueron los jefes de los hombres; los forjadores, los moldes y, en un amplio sentido, los creadores de cuanto ha ejecutado o logrado la humanidad…La historia del mundo es la biografía de los grandes hombres”.

Para Thomas Carlyle el héroe, más que consecuencia de una determinada situación, es la causa de toda la historia.

Si para Carlyle la historia es una terrible epopeya construida a sangre y fuego por héroes más allá del bien y del mal, para Emerson es la saga heroica y lírica al mismo tiempo, de unos hombres que son todos los hombres. Todos encarnan en uno, por eso los llama hombres representativos.

Sin saberlo hemos festejado a nuestros líderes a la manera de Carlyle y Emerson, lo que no deja de ser contradictorio con la manera habitual que hoy entendemos la historia. Dice Carr “los hechos históricos son, por supuesto, hechos acerca de individuos, más no de acciones de individuos llevadas a cabo aisladamente, ni tampoco de los motivos, reales o imaginarios por los que ellos mismos creen haber obrado. Son hechos acerca de las relaciones existentes entre los individuos en el seno de la sociedad y acerca de las fuerzas sociales que determinan, partiendo de las acciones individuales, resultados a menudo distintos, y a veces contrarios, a los que se proponían alcanzar aquellos…el gran hombre es a la vez producto y agente del proceso histórico, representante, tanto como creador de fuerzas sociales que cambian la faz del mundo y el pensamiento de los hombres”
El mito ha vuelto a usurpar nuevamente el puesto de la historia en detrimento de nuestra conciencia como pueblo.

Un pueblo no es un “líder”, es una nación y una sociedad y unas personas con valores y responsabilidades.

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