Opinión Nacional

Sobre reparos y elecciones regionales

Escuchando a los ciudadanos hablar en las asambleas, siguiendo las discusiones en los diferentes foros en los que participo y los articulos en prensa de algunas personas y analistas políticos, me preocupa ver como, en algunos casos se acomodan los argumentos a posiciones políticas absolutamente temporales y se me agolpan algunas preguntas y reflexiones que me gustaría compartir. Por supuesto que yo no pretendo ser objetivo, tengo una posición sesgada y la he defendido desde el principio. Pero, más que el objetivo en si y la decisión a la que se apunta en estas discusiones, lo que más me preocupa el estilo y la forma de argumentar.

Quizás quien resume mejor los argumentos en disputa y expone más claramente la posición de no ir a elecciones regionales, a menos que se de primero el RR, es Carlos Blanco en su artículo del domingo 14 en El Universal. No voy a repetir los argumentos de Carlos Blanco, recomiendo leer a todos el artículo, lo que voy a hacer es disentir de su posición.

Lamento dos cosas de la opinión de Carlos Blanco; la primera es que haya caído en la tentación o el facilismo de los calificativos; de todas maneras, ya estamos —o deberíamos estar— acostumbrados; sí por plantear que la salida del Gobierno de Chávez debe ser una salida democrática, dentro de unas reglas de juego, fuimos calificados de “comeflor” y ahora por plantear que es necesario cerrar el ciclo e ir al llamado “reparo” de las firmas —para que en el peor de los casos se desenmascare más el Gobierno— somos calificados de “vendidos” y “traidores”, que Carlos Blanco nos llame “colaboracionistas” y compare a lo que esta ocurriendo en Venezuela con lo sucedido en Vichy, Francia, no deja de ser una exageración melodramática o un insulto más elegante.

Pero lo que más lamento es que tampoco Carlos Blanco ofrezca una alternativa. Su discurso no deja de ser un arroparse en los principios y el honor, pero dejando el problema en carne viva. Claro, reconozco que quienes decimos que hay que aceptar ir a reparo e ir a las elecciones regionales tenemos una ventaja: exponemos una ruta conocida, la vía electoral o la ruta democrática, como la llaman algunos.

En ella las tareas son predecibles y “fáciles” de implementar; por ejemplo, con relación al “reparo”: primero, tenemos que negociar con el CNE, pues no se trata de aceptar cualquier reparo ni todas las condiciones que nos impongan, como hicimos durante la recolección de firmas, y simultáneamente dar la pelea en el TSJ, para quemar ese cartucho del Gobierno y desenmascararlo también allí; si con esa “negociación” no fuera suficiente para alcanzar el número de firmas y que se convoque de inmediato el RR, entonces simultáneamente hay que ubicar las firmas que faltan y garantizar que las personan asistan a ratificarlas; seguramente habrá, además, que invitar más observadores internacionales, independientemente de lo que opine o autorice el CNE; habrá organizar el proceso de traslado y movilización de gente, protección de firmantes para el día del reparo en los sectores populares, etc.

Sí hablamos de las elecciones regionales, es algo más complejo, pero igualmente predecible y conocido: ver en que regiones y Estados somos débiles, para establecer alianzas, presionar como sociedad civil para que se den esas alianzas; inscribir los candidatos; organizar los mecanismos para proteger los votos de los fraudes que van a tratar de hacer, etc. Es decir, estamos hablando de caminos conocidos y en el caso de que se produzca fraude o se desconozcan los resultados, siempre nos queda la excusa de decir que cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él.

Lo que algunos llaman la ruta democrática es clara, negociar condiciones para llegar al RR; pero lo que no esta claro es que plantean los que se oponen a esto. El verdadero problema lo tienen los que dicen que ya llegamos a ese puente, pero no nos dicen como lo vamos a cruzar. Y la pregunta es muy concreta, si no vamos al reparo, ¿Qué?, ¿350?, ¿Más barricadas?, ¿Sublevación?, ¿Insurrección popular? ¿Conspirar con los militares para dar un golpe? Todos sabemos como nos organizamos para recoger firmas y para votar, pero ¿Cómo se organiza la sublevación? ¿Cuáles son los estimados de tiempo para que ocurra eso del “apoyo de la Fuerza Armada para restablecer el hilo constitucional”? ¿Estamos seguros, además, de que va a intervenir a favor nuestro, frente a una insurrección contra un Gobierno “legitimo”? Esas respuestas son las que hecho de menos en ese discurso, incluido el artículo de Carlos Blanco.

Pero sigamos viendo los argumentos. Uno de ello es que si vamos al reparo, le damos la razón a Chávez Frías con relación al “megafraude” y nos vuelven a engañar, porque ellos controlan el CNE. Siempre me sorprendió como es que ahora que el CNE hizo su jugada completa es que algunos se dan cuenta de que el CNE en realidad estaba de parte del Gobierno ¿Es que antes no lo estaba? ¿Fue alguna vez imparcial?

Pero más me sorprenden los que dicen que hay que “trancarse” y “negociar duro” para lograr que el CNE acepte las firmas, rectifique y convoque al RR de una vez, sin más dilación. ¿Sí hace eso, no nos van a engañar? ¿Allí el CNE si va a jugar limpiamente? Realmente me pregunto quienes son los ingenuos, los que dijimos y decimos que hay que llegar hasta el final, incluso con este CNE o los que descubrieron apenas el 29 de febrero que este CNE no es imparcial, que son unos tramposos, pero que si ahora “rectifica”, hecha para atrás su decisión inicial y convoca al RR, entonces si va a ser imparcial. (!)

Otro de los argumentos esgrimidos es que si vamos al reparo, convalidamos al régimen y le quitamos oportunidad a la opción de la “desobediencia civil”, porque si hay desobediencia civil, entonces los militares si van a hacer lo que no hicieron cuando el paro cívico, ni el pasado 27F, ahora si se van a alzar para poner “orden”, para restablecer el “hilo constitucional” y, claro, va a ser a favor de la oposición, porque siempre han estado a favor de la oposición, solo que no nos lo han dicho hasta ahora. Me luce que toda esta construcción es el más puro y vivo deseo sin un asidero sólido.

Otro argumento es la oportunidad en la cual se revocara a Chávez Frías, que por supuesto debe ser antes del 19 de agosto de este año, pues si no es así, no tiene ningún valor y ningún sentido, pues asumirá el poder el Vicepresidente hasta la culminación del periodo. Lo sorprendente es que quienes sostienen creen que Chávez Frías —que se ha burlado de nosotros, que no respeta ninguna regla de juego, ninguna Ley, ningún plazo— si va a respetar la fecha mítica del 19 de agosto. ¿Por qué esa fecha sí la va a respetar? ¿Por qué asumimos que a Chávez Frías no le importa que lo revoquen después del 19 de agosto? Creo que Chávez Frías no quiere que lo revoquen, ni ahora, ni después del 19 de agosto.

Si revocamos a Chávez Frías antes del 19 de agosto, lo derrotamos y le damos un golpe mortal a su régimen; pero solo eso, porque después habrá que derrotarlo a él como candidato, pues lo más seguro es que el TSJ encontrará una formula para admitirlo como candidato para reemplazarse a sí mismo; pero, sí ocurriera el milagro de que no se lo permite, de todas maneras tendremos que derrotar al candidato que él designe. Ahora, sí lo derrotamos después del 19 de agosto, ¿Eso no es una derrota? ¿Eso no debilita a su Gobierno? ¿Es lo mismo el “chavismo” con Chávez, que el “chavismo” sin Chávez? ¿Es tan poderoso Chávez Frías fuera de la presidencia como en la presidencia? ¿Qué dirán acerca de eso todos los ex presidentes de Venezuela, que pasaron de la gloria al infierno en cuanto dejaron la presidencia? ¿Tanto ha cambiado este país que ahora va a ser distinto? ¿Quién lo puede asegurar?

Otro argumento tiene que ver con esa especie de pesimismo ontológico del venezolano. Estamos frente a un Gobierno que controla todos los poderes, por lo tanto la partida esta perdida antes de empezar a jugarla; sin embargo, no le concedemos ningún valor a que ese Gobierno todopoderoso haya tenido que “someterse” —seguramente a su pesar— a ciertas “reglas de juego”, que trasgrede constantemente, pero que se ve obligado a guardar ciertas apariencias ¿Por qué si es tan poderoso no ha terminado de patear la mesa? ¿Si esta dispuesto y preparando su salida de la OEA, porque no lo ha hecho? ¿Es más poderoso ahora que cuando controlaba tres cuartas partes de la Asamblea nacional y tres cuartas partes del TSJ? ¿Es más poderoso ahora que se le considera un régimen que viola los derechos humanos, que cuando tenía imagen internacional de Gobierno legitimo y amigo de los pobres?

Otro de los temas, del que ya hemos hablado, es el carácter “moral o inmoral” de una negociación. Vale la pena, sin embargo, abundar algo en el argumento. Hay quien dice que los que proponen ir al reparo y están evaluando alternativas que negociar, lo que están haciendo es negociar nuestras firmas, sin nuestra autorización; pero al que dice que no hay que ir al reparo, ¿quien lo autorizo para hablar por los que firmamos y decir que no debemos negociar? ¿En realidad, que dice el hombre de la calle? Pero además, hay partidos y personajes políticos que de manera legitima, en ejercicio de la política y en representación de sus votantes, han negociado toda la vida, incluso con este Gobierno, cargos y comisiones en el Congreso, posiciones en el TSJ y en los tribunales, cuotas de Comités, etc. ¿Por qué eso era moral y ahora se envuelven en los “principios” y hablan de no negociar? ¿Será que nos van a sorprender con que si no hay RR no van a presentar candidatos para otros procesos electorales, incluido el Presidencial? Con respecto a la supuesta “negociación”, lo que verdaderamente se debe negociar son ciertas condiciones para que se de el RR con mejores garantías y que esta vez no se acepten todas las condiciones y sin objeciones, como aceptamos las que nos impusieron para la recolección de firmas.

Por último, en cuanto a los argumentos, algunos plantean que no debemos acudir al TSJ; yo mismo tenía mis dudas, pero no creo que sea valido argumentar que no se debe acudir al TSJ por razones de tiempo y plantear simultáneamente que si se debe acudir a los tribunales internacionales. ¿Qué sentido tiene acudir a los organismos o tribunales (?) internacionales? ¿Acaso ellos van a ser más rápidos o es que se piensa que esos si van a resolver algo? Lo que ahora estamos viendo, después de que se ha acudido al TSJ, es que se esta logrando adelantar una batalla y obligando al sector oficial a jugar una carta que sin duda alguna estaba reservando para más adelante. ¿Se ganara esa pelea? No lo se, pero al menos se esta descubriendo todo el juego en momentos en que el Gobierno se tiene que estar cuidando frente a la comunidad nacional e internacional por la violación de los derechos humanos. No deja de ser ventajoso negociar en estas condiciones.

Por último, bien sea ahora porque se decide no aceptar los reparos o si se acepta y somos nuevamente engañados, después de todas las agresiones e insultos —comeflores, vendidos, traidores, colaboracionistas— solo espero que todos nos encontremos tras la primera barricada que se enfrente a las tanquetas o tras la primera pancarta de la marcha final sobre Miraflores; que no se quede todo en profecías de radicalismo o insurrección popular.

(*): Politólogo

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