Opinión Nacional

Socialismo

Introducción

Socialismo se refiere tanto a un conjunto de doctrinas como a los movimientos políticos que aspiran llevar a la práctica esas doctrinas. Aunque los aspectos doctrinarios aparecieron mayormente en la temprana historia del socialismo, en su historia más reciente los movimientos han predominado sobre la doctrina; tanto es así, que no hay una regla precisa sobre la cual los variados adherentes a los movimientos socialistas contemporáneos estén de acuerdo. Lo más que se puede decir es que el socialismo es, en las palabras de Anthony Crosland, un socialista británico, “un conjunto de valores o aspiraciones que los socialistas desean ver incorporados en la organización de la sociedad”.

Aunque es posible rastrear los orígenes de las ideas del socialismo moderno tan lejos como hasta La República de Platón, la Utopía de Thomas More, y hasta la profusa literatura utopiana del Renacimiento del siglo 18; realísticamente, el socialismo moderno tuvo sus raíces en las reflexiones de varios escritores que se oponían a las relaciones sociales y económicas y a las dislocaciones causadas por la Revolución Industrial. Ellos criticaban lo que concebían como injusticia, desigualdades y sufrimiento generado por el modo capitalista de producción y el libre e incontrolado mercado en el cual éste se apoyaba. Contra el individualismo adquisitivo de la época, ellos oponían una visión de una nueva comunidad de productores unidos unos a otros por una solidaridad fraternal. Ellos concebían un futuro en el cual las masas lograban arrebatarle a los capitalistas el control de los medios de producción y los resortes del gobierno.

Aunque la gran mayoría de los hombres que en los siglos 19 y 20 se han llamado a sí mismos socialistas han compartido esta visión, ellos no han estado de acuerdo sobre sus ideas más específicas. Algunos de ellos han argumentado que sólo la completa nacionalización de los medios de producción sería suficiente para implementar sus aspiraciones. Otros han propuesto la nacionalización selectiva de industrias claves con una propiedad privada controlada del resto. Algunos socialistas insisten que sólo una fuerte y centralizada dirección estatal y una economía comandada sería suficiente. Otros propugnan un “socialismo de mercado” en el cual la economía de mercados sería dirigida y guiada por planificadores socialistas.

Los socialistas también han estado en desacuerdo sobre la forma de conducir la buena sociedad. Algunos envisionan la dirección del gobierno. Otros propugnan tanta dispersión y descentralización como sea posible a través de la delegación de la autoridad encargada de la toma de decisiones hacia juntas públicas, fundaciones cuasi-públicas, municipalidades o comunidades de productores auto-gobernadas. Algunos propugnan el control por parte de los trabajadores; otros se apoyarían en juntas gubernamentales de planificación. Aunque todos los socialistas desean alcanzar una más equitativa distribución de los ingresos nacionales, algunos aspiran la igualdad absoluta en los ingresos; mientras otros aspiran sólo asegurar un ingreso adecuado para todos, mientras permiten que diferentes ocupaciones sean remuneradas diferentemente.

“A cada quién de acuerdo con su necesidad” ha sido un frecuente grito de batalla de los socialistas, pero muchos de ellos, de hecho, se conformarían con una sociedad en la que a cada uno se le pague de acuerdo a su contribución al bien común, siempre que la sociedad le asegure primero a todos los ciudadanos niveles mínimos de vivienda, vestuario y alimentación, así cómo acceso gratis a servicios esenciales como educación, salud, transporte y recreación.

Los socialistas también proclaman la necesidad de derechos políticos más igualitarios para todos los ciudadanos, y una nivelación de las diferencias de estatus. Sin embargo, ellos no están de acuerdo, si las diferencias de estatus deberían ser erradicadas totalmente; o si en la práctica, algunas desigualdades en los poderes de toma de decisiones no deberían ser permtidas de existir en una mancomunidad socialista.

Los usos y abusos de la palabra socialista son legendarios. Tan temprano como 1845, Friedrich Engels se quejaba de que el socialismo de muchos alemanes era “vago, indefinido e indefinible”. Desde los días de Engels el término socialista ha sido la propiedad de cualquiera que desease usarlo. El mismo Bismarck, quién como canciller alemán a finales de los años de 1870 ilegalizó cualquier organización que propugnase el socialismo en Alemania, declaró unos pocos años después que “el estado está obligado a introducir mucho más socialismo en nuestro Reich”. Sofisticados conservadores modernos, así como facistas y varios dictadores totalitarios, han a menudo clamado que ellos estaban empeñados en la construcción del socialismo.

Orígenes de las Ideas Socialistas

El término socialista, en su sentido moderno, hizo su primera aparición cerca de 1830. En Francia fue aplicado a los escritos de Fourier y de los Saint-Simonianos, y en Inglaterra a los de Robert Owen.

Saint Simon y Fourier

Comte Henri de Saint-Simon (1760-1825) fue un genio errático con una fértil pero desorganizada mente. Sus escritos socialistas giraban sobre la idea de que su época sufría de un incontrolado y nada saludable individualismo resultante de la ruptura del orden y la jerarquía. Pero él también afirmaba que la época también contenía las semillas de su propia salvación, las que podían encontrarse en los crecientes niveles de la ciencia y la tecnología y en los industrialistas y técnicos que ya habían comenzado a construir un nuevo orden industrial. La unión del conocimiento científico y tecnológico con el industrialismo traería el control de los expertos. La nueva sociedad no podía ser igualitaria, argumentaba Saint-Simon, porque los hombres no habían sido igualmente dotados por la naturaleza. Aún así, la sociedad haría el máximo uso de las habilidades potenciales asegurándose que cada quién tuviese iguales oportunidades de avanzar hacia una posición social compatible con sus talentos. Erradicando las fuentes de los desórdenes públicos, se haría posible la virtual eliminación del estado como institución coercitiva. La sociedad futura se manejaría como un gigantesco taller de trabajo, donde el control sobre el hombre sería reemplazado por la administración de cosas.

Los seguidores de Saint-Simon, torcieron la doctrina del fundador en una direción más definitivamente socialista. Ellos llegaron a ver a la propiedad privada como incompatible con el nuevo sistema industrial. La transmisión hereditaria del poder y la propiedad, argumentaban ellos, era perjudicial al ordenamiento racional de la sociedad. El mas bien bizarro intento de los seguidores de Saint-Simon de crear una iglesia Saint-Simoniana no debe obscurecer el hecho de que ellos estuvieron entre los primeros en proclamar que la propiedad capitalista-burguesa ya no era sacrosanta.

François-Marie-Charles Fourier (1772-1837), un solitario y abandonado pensador quien estaba más que un poquito loco, fue llevado a su visión anti-capitalista por su desprecio de un mundo de competencia y de desperdicio comercial en el cual él pasó la mayor parte de su vida como vendedor. Poseído por una inmoderada y amplísima inmaginación, él argumentaba que el mundo regenerado que vendría estaría caracterizado no sólo por transformaciones sociales, sino también naturales y hasta cosmológicas. El océano sería transformado en limonada, y los animales silvestres se convertirían en anti-leones y anti-tigres al servicio de la humanidad.

Con un meticuloso y obsesivo cuidado, Fourier presentó planes para sus comunidades modelo, las phalanstères (alojamientos comunitarios donde vivirían cada una de las falanges en que se dividiría la sociedad), las que serían el gérmen de la buena sociedad del futuro. En estas comunidades los hombres ya no serían obligados a realizar tareas que no eran de su agrado, sino que trabajarían en tono con sus temperamentos e inclinaciones. Ellos cultivarían repollos en la mañana y cantarían en la ópera en la noche. La visión de Fourier, con visos de que sólo la fe es suficiente para alcanzar la salvación, era una en la cual la expontaneidad humana hacía innecesaria la regulación externa.

Mientras Saint-Simon clamaba por el control de los expertos, Fourier estaba convencido que el amor y la pasión unirían a los hombres en un orden armonioso y no-coercitivo.

Owenismo

El galés Robert Owen, (1771-1858), mantuvo puntos de vista más sobrios. Temprano en su carrera llegó a ser conocido como un empleador modelo en sus fábricas textiles de Escocia, y como reformador educacional y fabril. Desesperanzado de sus colegas capitalistas al final se acercó al emergente movimiento sindical. Agudamente consciente de los demonios del industrialismo mediante el cual él había adquirido su riqueza, pensó que las nuevas formas productivas podían ser transformadas para el beneficio de la humanisdad si la competencia era eliminada y los efectos de la mala educación eran contraatacados por el esclarecimiento racional. El propugnaba el control cooperativo de la industria y la creación de Al deas de Unidad y Cooperación en las que los habitantes, además de cultivar cosechas, mejorarían tanto sus condiciones físicas como mentales. Las comunidades Owenianas establecidas en New Harmony, Indiana y en muchos otros lugares de USA, fracasaron todas. Sus intentos para unificar los movimientos cooperativos y sindicales en una “Gran Sindicato”, también probó ser un fracaso. Aún así el dejó una perdurable huella en la tradición socialista británica; su condena del orden competitivo, su énfasis en cooperación y educación, su mensaje optimista de que los hombres podían incrementar su estatura si sólo los estupidizantes efectos de un ambiente insalubre eran eliminados, han continuado informando al movimiento socialista.

Otros de los Primeros Socialistas

Los años de 1840 atestiguaron la aparición de un número de otras doctrinas socialistas, particularmente en Francia. Louis-Auguste Blanqui se convirtió en un socialista radical –o cómo decía él- en un comunista, doctrina basada en un populismo democrático y en la creencia de que el capitalismo, como un orden intrínsecamente inestable, pronto sería reemplazado por asociaciones cooperativas. Impaciente con la teorización, y dado a una fuerte creencia en el voluntariado y en las virtudes de la acción revolucionaria, Blanqui es más recordado por sus muchos intentos de organizar insurrecciones, que por sus contribuciones teóricas.

Etienne Cabet, en su influyente trabajo utópico Voyage en Icarie(1840), continuó con la tradición de Thomas More así cómo la de Fourier. Louis Blanc es mejor conocido por LÓrganisation du travail (1839), en la cual él propugnaba el establecimiento de talleres nacionales de trabajo financiados con capital suministrado por el gobierno. Estos talleres permanecerían libres del control gubernamental, con los trabajadores eligiendo a sus administradores. Los talleres nacionales que Blanc organizó en París después de la revolución de 1848 fueron rápidamente disueltos por una resurgente clase media. Sus planes para la “Organización de la Clase Obrera ” y sus ruegos por el reconocimiento del “derecho al trabajo”, fueron sin embargo visionarios antecedentes del estado socialista moderno.

Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865), es mejor visto como uno de los fundadores de la tradición anarquista; pero sus ataques contra la propiedad privada y contra las instituciones en que ésta descansa, así como sus luchas por el establecimiento de un sistema en el cual la reciprocidad, la equidad y la justicia reemplazarían lo que el veía como usurpación, explotación y avaricia, estimulaba poderosamente a la imaginación socialista. Su visión federalista y anti-estado de las comunidades de productores proveían un contrapeso a los impulsos centralizadores y estatistas de la tradición socialista.

En Inglaterra, la primera mitad del siglo 19 vio la emergencia de un número de escritores que atacaban las desigualdades del capitalismo basando sus condenas contra el trabajo asalariado en interpretaciones radicales del pensamiento de un eminente economista: David Ricardo. Algo más tarde, un movimiento cristiano socialista dirigido por Frederick Denison Maurice yCharles Kingsley intentó combinar puntos de vista económicos radicales con el conservadurismo político. El radical Movimiento Chartista de los años 1830 y 1840 es mejor visto como un movimiento político de la clase trabajadora que como una formación socialista específica, aunque las ideas anti-capitalistas jugaron un gran papel en él.

Marx y el Advenimiento de la Democracia Social

En la perspectiva de la historia intelectual, todos estos pensadores socialistas pre-marxistas produjeron ideas de considerable valor intrínseco; pero desde el punto de vista del subsiguiente desarrollo del socialismo, sus ideas parecen ser tributarios que alimentan la corriente principal del Movimiento Marxista que vino a dominar la tradición socialista en el último tercio del siglo 19.

El Manifiesto Comunista

Karl Marx (1818-1883), tenía una mente sintetizadora. El fusionó la filosofía idealista alemana con la política económica británica y con el socialismo francés. Aquí enfocaremos el pensamiento maduro de Marx desarrollado por primera vez en The Communist Manifesto (1848), el cual él escribió con Friedrich Engels, su compañero intelectual de toda su vida.

Para Marx, la sociedad es un balance móvil de fuerzas contrapuestas, la lucha es el padre de todas las cosas, y el conflicto social es el epicentro del proceso histórico. Los hombres luchan contra la naturaleza para arrebatarle un medio de vida. En el proceso ellos entran en relación unos con otros, y esta relación difiere dependiendo de la etapa que ellos hayan alcanzado en sus actividades productivas. A medida que emerge en una sociedad la división del trabajo, esta conduce a la formación de clases antagonistas que son los primeros actores en el drama histórico. En contraste con sus predecesores, Marx no vio a la historia como una simple lucha entre ricos y pobres, o entre poderosos y débiles; él enseñó que tales luchas difieren cualitativamente dependiendo de cuales clases históricas particulares emergen en una determinada etapa histórica. Una clase es definida por Marx como un agrupamiento de hombres que comparten una posición común en el proceso productivo y desarrollan un común, punto de vista y realización de su interés mutuo.

Marx, al igual que Hegel y Montesquieu, consideró a la sociedad como un todo estructurado. Todos los aspectos de una sociedad –su código legal, su sistema de educación, su religión, su arte- están relacionados el uno al otro y con el modo económico de producción. Pero el se diferenció de otros pensadores, enfatizando que el modo de producción era, en el último de los análisis, el factor decisivo en el movimiento de la historia. Las relaciones de producción, mantenía él, constituyen la fundación sobre la cual se erige tota la superestructura cultural de la sociedad.

Marx distinguía esta doctrina, que él llamó socialismo científico, de la de sus predecesores, a quienes él etiquetó como socialistas utopianos. El afirmaba que sus enseñanzas estaban basadas en un exámen científico del movimiento de la historia y los trabajos del capitalismo contemporáneo; en vez de simplemente en esfuerzos idealistas por el mejoramiento humano. El afirmaba haber dado una guía de la historia pasada, así como una predicción científica del futuro. La historia era moldeada por la lucha de clases; la lucha de los proletarios contemporáneos contra sus capataces capitalistas eventualmente producirá una sociedad socialista en la cual los productores asociados modelarían sus colectivos destinos cooperativamente, libres de restricciones económicas y sociales. En consecuencia la lucha de clases llegará a su fin.

La Primera Internacional

El Manifiesto Comunista que había sido escrito como un programa para la Liga Comunista , un grupo de trabajadores continentales, fracasó en lograr un impacto en las revoluciones europeas de 1848. Durante varios años posteriores Marx y Engels vivieron en completo aislamiento de los movimientos laborales que se estaban desarrollando en Inglaterra y en el continente. El socialismo en esos años era el credo de sectas aisladas, a menudo de exilados. En 1864, sin embargo, después de una reunión en Londres de representantes laborales ingleses y continentales y de intelectuales asociados, emergió de allí la Asociación Internacional de Hombres Trabajadores, comúnmente conocida como la Primea Internacional. Aunque ésta abarcaba varias tendencias que iban desde el simple sindicalismo hasta los anarquistas, Marx la dominó desde su inicio y la convirtió en un instrumento para la difusión de su mensaje. Su cuartel general estaba en Londres, pero nunca ejerció mucha influencia en Inglaterra, adónde el movimiento laboral permaneció impermeable a la ideología revolucionaria marxista. En el continente, particularmente en Alemania, el marxismo se propagó rápidamente y pronto se convirtió en la mayor doctrina del emergente movimiento laboral.

Democracia Social Alemana

En Alemania, Ferdinand Lassalle (1854-1864), el arquitecto del movimiento laboral alemán, estuvo de acuerdo con Marx en la necesidad de una organización autónoma de la clase trabajadora, pero difería de él en querer que el gobierno proveyera el capital necesario para el establecimiento de cooperativas de productores que emanciparían a la clase trabajadora de la dominación capitalista. Para Marx, cualquier pedimento al estado burgués estaba completamente descartado, y él procedió a organizar seguidores en Alemania contra Lassalle. En 1869 ellos crearon el Partido Social Demócrata. La división entre los seguidores de Lassalle y los de Marx, persistió hasta 1875, cuando los dos parrtidos se unieron en base a un programa de compromiso (el cual Marx criticó agudamente por sus vestigios Lassallistas). El Movimiento Social Demócrata Alemán creció rápidamente, a pesar de los intentos del Canciller Otto von Bismark para suprimirlo mediante la aprobación de leyes anti-socialistas y para debilitar la atracción que ejercía sobre las masas mediante la implementación de reformas sociales. En 1877 los socialistas obtuvieron medio millón de votos y una docena de miembros en el Reichstag (parlamento del imperio alemán). En 1881 el partido contaba con 312.000 miembros, y para 1890 con 1.427.000. Después de la derogación de las leyes anti-socialistas el partido adoptó el llamado Programa Erfurt de 1891, eliminando todas las demandas por las empresas Lassallistas asistidas por el estado y adoptando el ortodoxo objetivo marxista de “abolición del dominio de clases y de las clases mismas”.

Revisionismo

Pronto se hizo evidente que los propios pensamientos de Marx habían pasado por un proceso de evolución que permitía a diferentes discípulos citar capítulos y prosas en apoyo de puntos de vista políticos claramente divergentes. En particular, mientras Marx a finales de los años de 1840 y principios de los años 1850 había afirmado que sólo un violento derrocamiento revolucionario del dominio burgués y la emergencia de la “dictadura del proletariado” conduciría a la emancipación de la clase trabajadora, para finales de los años 1860 sus puntos de vista se habían suavizado considerablemente. Escribiendo en Inglaterra después de la Segunda Ley de Reforma (1867), que había otorgado el derecho al voto a los estratos superiores de los trabajadores, Marx sugirió la posibilidad de una pacífica evolución británica hacia el socialismo. El también pensó que tal pacífico camino podría ser posible en los Estados Unidos y en un número de otros países.

Aunque a los líderes de la Democracia Social Alemana les gustaba hablar con la revolucionaria retórica marxista, su vida diaria había crecientemente sido absorbida por actividades parlamentarias. Bajo la guía intelectual de su teorizador Karl Kautsky (1854-1938), ellos desarrollaron un tipo de determinismo económico conforme al cual, el inevitable desarrollo de fuerzas económicas necesariamente conduciría a la emergencia del socialismo. La plataforma oficial Social Demócrata permaneció ideológicamente intransigente, mientras las actividades del partido se hicieron crecientemente pragmáticas.

Eduard Bernstein (1850-1932), una vez compañero cercano de Engels, retando a la prevaleciente ortodoxia en su famoso Die Voraussetzungen des Sozialismus und die Aufgaben der Sozialdemokratie (1899; traducida al Inglés en 1909 bajo el título de Socialismo Evolucionario), pedía al partido descartar su equipaje revolucionario y reconocer teoréticamente lo que ya había aceptado en la práctica: que Alemania no tenía que atravesar por convulsiones revolucionarias para alcanzar sus objetivos socialistas. Ignorando las diferencias en las condiciones políticas de Inglaterra y Alemania, Bernstein urgió al partido transitar a lo largo del camino inglés con la esperanza de transformar gradualmente al capitalismo a través de reformas sociales llevadas a cabo mediante presión parlamentaria.

La lucha entre la ortodoxia de Kautsky y el revisionismo de Bernstein, conmocionó al partido alemán. La doctrina Bernsteiniana fue oficialmente derrotada en 1909, pero de hecho, el revisionismo se coló en el partido, especialmente en sus líderes parlamentarios y sindicales. Al estallar la Primera Guerra Mundial prácticamente todos los líderes apoyaron al gobierno y la guerra, en consecuencia, poniéndole fin a las pretensiones revolucionarias del partido.

Otros Partidos Social Demócratas del Continente

En Francia, los marxistas tenían que enfrentarse a las tradiciones rivales socialistas que tenían profundas raíces en la historia de la clase trabajadora francesa. Los seguidores de Blanqui y Proudhon jugaron papeles de liderazgo en la Comuna de París de 1871. En los años que siguieron, el socialismo francés fue desgarrado por tendencias en conflicto. el Parti Ouvrier(Partido Obrero), fundado por Jules Guesde en 1875-76 representaba a la ortodoxia marxista, pero existían otros partidos socialistas que reflejaban la influencia de Blanqui, Blanc y Proudhon, así como la herencia revolucionaria del siglo 18. Aún después de que varios partidos se amalgamaron en 1905, el movimiento continuó siendo desgarrado por el disentimiento entre sus alas revolucionaria y reformista. De cualquier forma, continuó creciendo. En su primer congreso, el partido unificado tenía 35.000 miembros, y en las elecciones de 1906 ganó 54 asientos en el parlamento. Para 1914 tenía más de 100 miembros en la Cámara de Diputados. Como en Alemania, sin embargo, la retórica revolucionaria siempre iba de la mano de la acción pragmática, y el partido se convirtió de hecho en un habilidoso participante en los juegos parlamentarios de la Tercera República. Después del asesinato de Jean Jaurès, el gran orador socialista y principalísimo lider de los elementos de paz, durante la antesala de la Primera Guerra Mundial, la mayoría de los socialistas apoyó el esfuerzo de guerra.

En la última parte del siglo 19, partidos Social Demócratas, generalmente en deuda con la doctrina marxista, florecieron en la mayoría de los países de Europa continental. Un Partido Social Demócrata Danés fue fundado en los años de 1870, el Movimiento Socialista Sueco en 1889. El Partido Laboral Noruego (Primero llamado el Partido Social Demócrata) fue formado en 1887, pero se convirtió en una fuerza política mayor a comienzos del siglo 20. En Europa Central, los partidos Social Demócratas razonablemente rápido ocuparon un importante lugar en el horizonte político. Un Partido Social Demócrata Austríaco fue fundado en 1888. Para 1908 había ganado cerca de un tercio de los votos en las elecciones parlamentarias, convirtiéndose en el partido socialista más fuerte fuera de Alemania. El Partido Laboral Belga, formado en 1885 como una amalgama de sindicatos, cooperativas y otros grupos, construyó un muy fuerte movimiento sindical, y condujo un número de huelgas generales en solicitud de leyes electorales más liberales. El Partido Holandés Socialdemócrata de los Trabajadores, fundado en 1894, se convirtió en una fuerza significante solo en los años previos a la Primera Guerra Mundial. Poseía el 20 por ciento de los asientos en la cámara baja del parlamento en 1912.

Todos los partidos continentales fueron desgarrados por tensiones internas. Proposiciones para ingresar a gobiernos de coalición liberal a menudo eran derrotadas por escaso margen; la ortodoxia marxista prevalecía solo dspues de agudos conflictos. En los Países Bajos, por ejemplo, una propuesta para ingresar a un gobierno de coalición fue rechazada por la cerrada votación de 375 a 320 en el congreso del partido de 1913.

Tendencias Anarquistas

En las partes menos industrializadas de Europa, particularmente en Italia y España, el Marxismo tuvo que luchar con las tendencias anarquistas principalmente enraizadas en los estratos pre-capitalistas y campesinos. El Anarquismo Europeo como fuerza política fue creado por Mikhail Bakunin, el altamente influyente pensador libertario ruso. Su Federación Anarquista había pertenecido a la Primera Internacional , pero peleas con Marx condujeron a la expulsión de Bakunin y sus seguidores en 1872.

El Bakuninismo y otras variantes de pensamiento anarquista permanecieron poderosas en España a pesar de la fundación del Partido Social Obrero en 1879. El movimiento socialista español sufrió de la competencia de los anarquistas a lo largo de toda su historia subsiguiente, y sólo después de la Primera Guerra Mundial se convirtió en una fuerza política que había que tomar en cuenta. En Italia, las tendencias anarquistas también obstaculizaron el crecimiento de un movimiento socialista. Los representantes italianos en la Primera Internacional siguieron el liderazgo de Bakunin. No fue sino hasta 1892 que un distinguible Partido Socialista fue formado bajo el liderazgo de Filippo Turati. En 1913, despues de que se amplió la franquicia electoral, el oficial Partido Socialista aseguró 51 asientos en el Parlamento, y otros dos partidos socialistas que surgieron al separarse de sus filas ganaron 31 asientos. Aunque el Partido Socialista Italiano continuó sufriendo de disención interna y de tendencias anarquistas en las partes más atrasadas del país; para la Primera Guerra Mundial se había convertido en una de las más fuertes organizaciones marxistas de Europa.

La Segunda Internacional

La Primera Internacional produjo el nacimiento de una variedad de movimientos socialistas por toda Europa. Cuando éstos empezaron a echar raíces en sus respectivos sistemas políticos, se hizo evidente que el movimiento internacional ya no podía ser controlado por un sólo centro directivo. Después de la disolución de la Primera Internacional en 1876, Marx y Engels permanecieron como figuras paternas cuyos consejos eran ansiosamente solicitados por el movimiento, pero ellos ya no podían dirigirlo. La historia del Socialismo se convirtió entonces en las separadas historias de movimientos nacionales que, aunque reconocían toda la ceremonia del marxismo ortodoxo, crecientemente se inclinaban hacia líneas revisionistas y no-revolucionarias. Para los primeros años del siglo 20, el Socialismo se había convertido en una poderosa fuerza parlamentaria en la mayoría de los países europeos. Excepto en Rusia, donde la autocracia todavía mantenía el control, allí los socialistas eran reformadores que buscaban una transformación del sistema existente en vez de su violento derrocamiento. Sólo minorías izquierdistas dentro de los variados partidos todavía se mantenían fieles a la ortodoxia revolucionaria.

La Segunda Internacional , fundada en 1889 reflejó el cambiado carácter del movimiento, era como una especie de parlamento internacional de movimientos socialistas en vez de la organización unida y doctrinariamente pura que la Primera Internacional había intentado ser. Fue dominada por el partido alemán. Usando la tradicional retórica marxista, los delegados alemanes se mantuvieron reacios contra propuestas que proponían la participación de los socialistas en los gobiernos burgueses, y en consecuencia parecían favorecer una línea de acción “izquierdista”. Pero la participación socialista en el gobierno no era una opción realista en la Alemania del Kaiser Williams, así que los delegados alemanes podían ser intransigentes a ningún costo para ellos. Cuando el asunto fue sometido a votación en el Congreso de Amsterdam en 1904, los alemanes se unieron a los que se oponían a la participación, en contra de Jaurès y de aquellos que la aprobaban. Pero Jaurès sacó la mejor parte cuando señaló que: “Detrás de la inflexibilidad de fórmulas teóricas, que su excelente camarada Kautsky les proporcionará a ustedes hasta el fin de sus días, ustedes esconden… su incapacidad para actuar”. De la misma manera que fue tratado el asunto de la participación, fue tratado el asunto de la guerra. La Segunda Internacional , bajo su liderzgo alemán, emitió muchos emocionales y agitadores manifiestos en contra de la guerra, pero cuando la guerra eruptó, ésta dejó ver su parálisis. La mayoría de sus componentes nacionales se aliaron a sus propios gobiernos y abandonaron la idea de la solidaridad internacional de la clase trabajadora. Casi todos ellos reconocieron lo que deberían haber estado creyendo secretamente durante mucho tiempo: Los trabajadores, después de todo, tenían una patria.

OTRAS TENDENCIAS SOCIALISTAS ANTES DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

El Fabianismo Británico

Aunque el marxismo triunfó en el movimiento socialista continental, no lo hizo así en Gran Bretaña. Henry Hyndman, un periodista radical, fundó en los años de 1880, la Federación Social Demócrata sobre estrictos principios marxistas, pero éste siempre se mantuvo como un movimiento marginal en relación con el movimiento socialista británico. La Liga Socialista , fundada por el poeta William Morris, promovió ideas libertarias y sindicalistas, pero de la misma forma falló en abrirse camino. El Socialismo Fabianista, por otra parte, basado en ideas no-marxistas, estuvo destinado a tener una duradera influencia en Inglaterra.

La Sociedad Fabian fue organizada en los años de 1880 por un número de jóvenes intelectuales radicales, entre los cuales los más sobresalientes fueron Sidney y Betrice Webb, Graham Wallas, Sidney Olivier, y George Bernard Shaw. Esta sociedad desarrolló una forma evolucionaria y moderada de socialismo. Convencidos de la “Inevitabilidad de la graduación” (ir gradualmente), los Fabianes nunca trabajaron para convertirse en una organización masiva, sino que prefirieron ser un delicado grupo de intelectuales trabajando para transformar la sociedad mediante el asesoramiento práctico y no-obstructivo a los hombres en el poder. Los extremadamente influyentes Fabian Essays (Ensayos Fabianes) que comenzaron en 1889, contenían planos detallados de leyes sociales y reformas que influyeron a los encargados de las tomas de decisiones, ya fuesen estos socialistas o no. A través de la “Permeabilidad”, que Shaw definió cómo “halar los hilos del gobierno, para lograr que se aprobasen medidas socialistas”, los fabianes trataron de convencer a los políticos claves, empleados gubernamentales, y a los funcionarios locales, de la necesidad de leyes de reforma constructiva planificada. Basando su doctrina, tanto en economía no-marxista, cómo en la tradición continental socialista, ellos trabajaron por un nuevo orden, sin “la ruptura de la continuidad o la ocurrencia de cambios abruptos en la totalidad del asunto social”.

Sindicalismo

El movimiento sindical nació del sindicalismo francés, cuando éste fue reconstituído después de los sangrientos episodios de la Comuna de París en 1871. [1] Convencidos de la futilidad de la actividad parlamentaria y política, los sindicalistas enfatizaban que sólo las acciones directas de los trabajadores organizados en sus sindicatos traería la deseada transformación socialista. Bajo el liderazgo de Fernand Pelloutier, la Fédération des Bourses de Travail (Federación de Bolsas de Trabajo), fundada en 1892, la que fue posteriormente amalgamada con la Confédération Générale du Travail(Confederación General de Trabajo) en 1902, fue construída sobre la idea de que la emancipación de los trabajadores llegaría a través de una “Huelga General” que paralizaría al país y entregaría el poder a las manos de los trabajadores organizados. Los sindicatos se convertirían en las células del núcleo que dirigiría y administraría la producción. Los sindicalistas atrajeron hacia sus filas a un número de intelectuales, quienes intentaron proveer una base filosófica para el sindicalismo y para su rechazo a la vía política hacia el socialismo. El más importante de sus escritos, Réflexions sur la violence (Reflexiones sobre la violencia) de Georges Sorel, 1908, ha continuado ejerciendo una influencia considerable en el pensamiento de militantes revolucionarios, a pesar de que el mismo Sorel, pronto cambió su adherencia hacia la extrema derecha.

Socialismo Guild[2]

El Socialismo Guild se desarrolló en Inglaterra antes de la Primera Guerra Mundial. Compartiendo la misma hostilidad socialista hacia el sistema de salarios y la producción para obtener ganancias, los socialistas guildtomaron del sindicalismo su desconfianza hacia el estado y su énfasis en el control de la producción por parte de los trabajadores. Ellos miraban hacia la Edad Media , cuando los productores independientes se organizaban engulds, controlaban las condiciones de su empleo y se sentían orgullosos de su trabajo creativo. Apuntando hacia el autogobierno en la industria, los socialistas guild pedían con urgencia que se les otorgase autonomía a las organizaciones tradicionales, iglesias, sindicatos, sociedades cooperativas y municipalidades. Ellos argumentaban que cada grupo en la sociedad deberían realizar sus funciones particulares sin ningún control desde arriba, y que los individuos deberían tener derecho influir en la dirección de todas esas unidades funcionales en las que ellos estuviesen interesados. La cooperación entre unidades funcionales reemplazaría a las directrices estatales, las cuales estarían restringidas a proveer los necesarios servicios nacionales como la protección policial. El estado sería una unidad funcional entre muchas otras, en vez de un soberano que todo lo abarca.

Aunque el Socialismo Guild debe sus orígenes a varios pensadores, éste creció hasta la madurez doctrinaria cuando en 1913 reclutó a George Douglas Howard Cole (G.D.H. Cole), un brillante economista de Oxford, cuyos dos primeros libros The World of Labor (El Mundo del Trabajador, 1913) y Self-Government in Industry (Auto-Gobierno en la Industria , 1917), contienen la mejor exposición de la doctrina del Socialismo Guild. El movimiento nunca alcanzó amplia popularidad, pero ha continuado siendo una fuente de ideas en el movimiento laboral británico, aunque solamente como contraparte a las tendencias burocráticas y centralistas del Fabianismo.

El Amacecer del Socialismo Ruso

La tendencia radical dominante en la Rusia del siglo 19 era el populismo, una doctrina desarrollada por primera vez por el autor y editorAleksadr Herzen, quien vio en los campesinos comunes el embrión de una futura sociedad socialista y quien argumentó que el socialismo ruso podría pasar de largo la etapa de capitalismo y construir una mancomunidad cooperativa basada en la antigua tradición campesina. Herzen idealizó al campesinado. Sus discípulos inspiraron a muchos estudiantes e intelecutales a “acercarse a la gente” para instigarlos a la acción revolucionaria.

En los años 1860s y 1870s los populistas más radicales perdieron la fe en una revuelta campesina y a cambio tomaron la vía del terrorismo. Pequeños grupos de estudiantes revolucionarios buscaban derrocar el zarismo mediante acciones terroristas; sus esfuerzon culminaron en el asesinato de Alexander II en 1881. Revolutionary Catechism (Catecismo Revolucionario) de Sergey Nechayev, en cuya escritura Bakunin tuvo que ver, enfatizaba que el único objetivo de los revolucionarios es destruir “cada objeto establecido, rama y raiz; aniquilar todas las tradiciones del estado, órdenes y clases sociales en Rusia”. Es una de las ironías de la vida que Bakunin ayudó a crear en Rusia un movimiento elitista y terrorista compuesto casi exclusivamente de intelectuales alienados, mientras que en Europa Occidental él atraía a los artesanos habilidosos y campesinos, y parecía ser el heredero de Proudhon (el socialista utópico y anarquista francés).

Dentro del amplio espectro del populismo, se oponía al terrorismo un socialismo evolucionario que puso su fe en la propaganda pacífica y en la educación de las masas. Mietras los elitistas continuaban con su campaña de terror, los gradualistas mantuvieron la propaganda dirigida hacia la gente.

El Marxismo en la Rusia Pre-Revolucionaria

El padre del marxismo ruso fue Georgy Plekhanov, quien comenzó su carrera socialista como populista y fue convertido al marxismo cuando se radicó en Ginebra en 1880; en 1883 él fundó la primera organización Marxista Rusa, la Osvobozhdenie Truda (Grupo de Liberación de los Trabajadores). Plekhanov pensaba que el socialismo ruso debería estar basado primariamente en el creciente proletariado fabril. Rechazando la idea de Herzen de que Rusia era excepcional, él mantenía que la revolución iba a tener dimensiones europeas, y que el papel de Rusia en ella sería determinado por su propio movimiento laboral. En una variedad de libros y panfletos en los años 1880s y 1890s, Plekhanov atacó a los populistas y argumentó que Marx había demostrado la objetiva necesidad histórica del socialismo. Las leyes de la evolución social no podían ser burladas. Una revolución burguesa en Rusia era inevitable en el curso del desarrollo industrial. La clase trabajadora organizada sabría como aprovecharse de la revolución burguesa y empujarla hacia adelante.

Contra esta rama de marxismo alemán, Vladimir Ilich Ulyanov (1870-1924), posteriormente conocido por su nombre partidista de Lenín, argumentó en favor de métodos revolucionarios más militantes. En su escritoWhat Is To Be Done ? (¿Qué debe hacerse?, 1902), él formuló su característica doctrina. El socialismo sólo se lograría cuando revolucionarios profesionales tuviesen éxito en movilizar y energizar a las masas de trabajadores y campesinos. Si se dejaban por su cuenta, los trabajadores no irían más allá de la conciencia sindical. Una organización militante, disciplinada y no comprometida era necesaria para propeler a las masas a la acción.

Los seguidores de Lenín se separaron de los otros marxistas rusos en el segundo congreso del (ilegal) Partido Social Demócrata Ruso de los Trabajadores que tuvo lugar en Londres en 1903. La posición anti-leninista fue formulada por el líder de los marxistas más ortodoxos (los Mencheviques), L. Martov (seudónimo de Yuly Osipovich Tsederbaum), cuando él declaró: “En nuestros ojos, el partido laboral no está limitado a una organización de revolucionarios profesionales. Este consiste de ellos, más la entera combinación de los elementos activos y dirigentes del proletariado…”
Las dos facciones dentro del Movimiento Social Demócrata Ruso, cooperaron al principio e inclusive tuvieron reuniones conjuntas; la separación final vino en 1912. Líderes individuales se cambiaron de una facción a la otra. (Plekhanov, quien originalmente estuvo al lado de Lenín, se unió a sus oponentes en 1904). Otros cómo David Bronstein (conocido como León Trosky), intentaron por un tiempo mantenerse libre de compromisos con alguna de las facciones. Estas disputas fueron peleadas en Europa Occidental, adónde la mayoría de los líderes de ambos bandos vivían como emigrantes. Dentro de la misma Rusia, sin embargo, los oponentes de Lenín (los Mencheviques) atraían principalmente a los mejor educados y a los trabajadores calificados, así cómo a los intelectuales judíos, mientras los Bolcheviques tenían más éxito en los estratos más atrasados de las clase trabajadora.

Después que la Revolución de Febrero de 1917 derrocó al régimen zarista e instaló un liderazgo liberal y vagamente socialista, los Bolcheviques se las arreglaron para extender su organización entre las masas urbanas. Cuando Lenín regresó del exilio en Abril de 1917, él asombró a sus seguidores clamando por una nueva estrategia. Previamente ellos habían creído que su tarea inmediata era trabajar dentro de los límites de una república democrática mientras se preparaban para futuras oportunidades revolucionarias. Lenín a cambio argumentó que ellos deberían tratar de obtener el poder de una vez. El deseo de las masas de un inmediato cese de la guerra, el hambre de tierra de los campesinos, la debilidad del nuevo régimen, urgía él, hacía posible lo que no había sido posible en la abortada revolución de 1905: Una revolución socialista llevada a cabo por células bolcheviques. Además, argumentaba Lenín, una revolución rusa no estaría aislada, ya que ésta pronto sería seguida por una revolución alemana.

Los Soviets (Consejos de Trabajadores y Campesinos), que habían brotado expontáneamente cuando colapsó el régimen zarista, eran las principales bases organizacionales desde las cuales los bolcheviques montaron su asalto al orden establecido. El eslogan de Lenín “Todo el poder para los Soviets”, halló una rápida respuesta en los mayores centros urbanos. En Septiembre de 1917 los bolcheviques ganaron las elecciones en los Soviets de Moscú y San Petersburgo. Estos se convirtieron entonces en los centros del “poder dual” retando al gobierno oficial. Fue el Soviet de San Petersburgo el que en Octubre de 1917 le dió a Trosky el instrumento militar con el cual él fue capaz de derrocar al gobierno provisional e instalar un régimen revolucionario encabezado por Lenín.

Lenín y la Tercera Internacional

La toma bolchevique del poder había sido llevada a cabo en la creencia de que la revolución pronto se propagaría por toda Europa. La perspectiva de Lenín siempre había sido internacional. Cuando la mayoría de los líderes socialistas de la Segunda Internacional se unieron a sus respectivos gobiernos nacionales en 1914, Lenín los denunció como traidores a la causa y buscó sentar las bases de una nueva organización de socialistas revolucionarios. Después de su toma del poder, los bolcheviques resolvieron crear una Tercera Internacional. Para cuando los delegados se hallaban reunidos en Moscú en 1919, un alzamiento revolucionario había sido aplastado en Berlín y sus líderes asesinados. La gran mayoría de la clase trabajadora alemana estaba evidentemente deseosa de darle un chance al liderazgo Social Demócrata de la nueva República Alemana, pero para los líderes rusos la revolución mundial todavía parecía estar cerca. Poco tiempo después del primer congreso de la Tercera Internacional una república tipo soviet de corta existencia fue proclamada en Hungría y otra en el estado alemán de Bavaria. Partidos comuniscas comezaron a ser organizados en todos los mayores países de Europa.

Cuando la llamada Internacional Comunista (Intercom) se reunió para su segundo congreso en Julio de 1920, ya no era un pequeño grupúsculo de individuos o representantes de pequeñas sectas, sino una unión de delegaciones de una docena de grandes partidos comunistas. El resultado de esta reunión fue darle a los líderes rusos el control de la nueva Internacional, ahora agudamente desgarrada lejos del movimiento socialista. El congreso adoptó 21 condiciones para ser miembros de la Intercom , demandando a sus adherentes que no sólo rechazasen a esos líderes socialistas que habían sido “Patriotas Sociales” en la guerra, sino también a aquellos que habían tomado una posición intermedia. Su objetivo era crear una organización mundial revolucionaria, militante y disciplinada siguiendo el modelo ruso, y que aceptase voluntaria e incuestionalmente la dirección de los líderes rusos.

Para 1923 la esperada marea revolucionaria europea no se había desarrollado. La intentona de invasión de Polonia por parte del Ejército Rojo había sido rechazada. Muchos socialistas que por un tiempo se habían unido a la Intercom , incluyendo al liderazgo del Partido Laboral Noruego, la izquierda comunista de Alemania, y los sindicalistas de Francia y España ahora le daban la espalda rechazando su política de dictadura centralizada.

Europa alcanzó una medida de estabilidad económica y social. Para el tiempo de la muerte de Lenín en 1924, Moscú estaba comenzado a usar los partidos sobre los cuales todavía ejercía el comando, como instrumentos de la política exterior soviética. Aunque algunos líderes de la Intercom , como Trosky, todavía creían que la revolución mundial estaba en la agenda, su fe ya no era compartida por la mayoría del liderazgo ruso.[3] SOCIALISMO ENTRE LAS GUERRAS

La Separación entre Socialistas y Comunistas

Los comunistas de todo el mundo denunciaron a los líderes de los reconstruídos partidos socialistas como “Traidores Sociales” quienes “Objetivamente” apadrinaban el mantenimiento del capitalismo. Ellos los acusaron de haber repudiado al marxismo y traicionado al socialismo internacional al colaborar durante (la primera) guerra (mundial), con los burgueses en la defensa de sus estados nacionales. Los líderes socialistas contraatacaron señalando las características dictatoriales del estado soviético y acusando a los comunistas de haber traicionado la tradición democrática socialista.

El movimiento socialista europeo estaba irremediablemente dividido. En Alemania, los Demócratas Sociales se unieron de nuevo y tuvieron éxito en errolar al grueso de la clase trabajadora bajo su bandera; los comunistas fueron reducidos a una minoría en el movimiento laboral alemán. En Francia, donde los comunistas consiguieron al principio atraer a la mayoría del Partido Socialista, sus oponentes pronto recuperaron su ascendencia y los comunistas se convirtieron en una minoría de la izquierda francesa. El socialismo italiano se dividió entre comunistas, y socialistas de izquierda y de derecha, facilitando la marcha de Mussolini hacia el poder. En Gran Bretaña los comunistas, a duras penas, hincaron el diente en la torta del Partido Laboral y nunca llegaron más allá de ser sólo una secta radical. El Socialismo Europeo como un todo, así como los movimientos socialistas en otros continentes, estaba agudamente dividido entre los adherentes a la Segunda Internacional y los comunistas organizados en la Tercera.

La Intercom siguió un curso errático, algunas veces conduciendo hacia una línea revolucionaria y otras veces haciendo intentos de colaboración con los estratos mas militantes de los socialistas. Después de la aparición de la depresión económica en 1929 la Intercom hizo un agudo giro a la izquierda, en expectativa ante la “crisis final” del capitalismo, para llevar la revolución proletaria a todas partes. La Intercom acusó a los líderes de la Democracia Social
de “Facistas Sociales” y enemigos de la clase trabajadora, pero en la Asamblea Legislativa de Prusia (Landtag) los comunistas votaron al lado de los nazis para derrocar al gobierno socialdemócrata, en la teoría de que el movimiento nazi era un fenómeno pasajero.

Al mismo tiempo, los socialistas renunciaron en la práctica –aunque no siempre en teoría- a su compromiso con la doctrina revolucionaria. Ellos se convirtieron en efecto en grupos de presión tratando de obtener la máxima ventaja para las clases trabajadoras de cada uno de sus respectivos regímenes. En Alemania, en Inglaterra y en los países escandinavos ellos en algunas oportunidades participaron en el gobierno. En todas las demás partes, como en Francia, ellos tendieron a apoyar regímenes burgueses de izquierda. Pero a ellos les faltaba en conjunto, un plan concreto de acción social y económica, y en consecuencia, fueron inefectivos cuando la depresión económica desestabilizó las economías y los regímenes políticos de Europa central y occidental.

Respuesta a la Crisis Económica Mundial

En ninguna parte, excepto en Suecia y Bélgica, presionaron los socialistas por una generalizada planificación socialista durante la depresión. Adónde ellos estaban en el poder, siguieron políticas ortodoxas de administración presupuestaria y de finanzas públicas. Cuando ellos estuvieron fuera del poder se contentaron con defender los intereses inmediatos de los trabajadores demandando un mayor seguro de desempleo y oponiéndose a la reducción de los salarios. A medida que la crisis se profundizaba, los comunistas ganaron influencia, particularmente entre los desempleados y aquellos trabajadores no calificados más severamente golpeados por la depresión. Ellos no lograron penetrar profundamente entre ninguna otra clase de trabajadores.

El Amancer del Facismo

La aparición de Hitler en Alemania condujo a la destrucción en ese país tanto de los comunistas como de los socialistas. Los comunistas tenían la esperanza de que una victoria nazi sería sólo temporal, y que posteriormente ellos serían llamados para que dirigiesen las masas de Alemania hacia la victoria. El grito de batalla era: “Después de los nazis nosotros”. Los socialistas se dedicaron a la politiquería, en la esperanza de que la depresión siguiera su curso “natural” y que un declive gradual de la fiebre nazi siguiera. Un movimiento laboral desunido probó ser incapaz de detener la marcha de los nazis hacia el poder. Este desastre condujo tanto a los comunistas como a los socialistas a reconsiderar sus previas políticas y a revisar su estrategia y sus tácticas.

Los socialistas austríacos amenazaron con la destrucción, pero el régimen reaccionario del Canciller Engelbert Dollfuss, resolvió ofrecer resistencia armada en Febrero de 1934. El partido austríaco había sido considerado desde hacía mucho tiempo como un modelo, tanto por su contribución teórica como por sus logros concretos. Este partido disfrutaba de casi la totalidad del apoyo de los trabajadores; 500.000 de los 2 millones de habitantes de Viena eran miembros que cotizaban regularmente al partido. Pero el partido era casi exclusivamente metropolitano y urbano. Consecuentemente, las sangrientas batallas de 1934 permanecieron localizadas en Viena. El alzamiento fue suprimido después de cuatro días, y el partido tuvo que ir a la clandestinidad.

Experiencia de Gobierno

Alemania: El final de la Primera Guerra Mundial dejó ver a un Partido Social Demócrata, un poco a regañadientes, instalado en el asiento del gobierno alemán. Friedrich Ebert, la cabeza del partido, se convirtió en el primer presidente de la nueva república. Pero los socialistas estaban divididos internamente. La “Mayoría Socialista” (el ala derecha del partido), deseaba proseguir de una manera cautelosa y pragmática. Los “Socialistas Independientes” dirigidos por Kautsky y su antiguo antagonista Bernstein, presionaban por reformas estructurales fundamentales. La extrema izquierda, dirigida por Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht, deseaban organizar un partido revolucionarioy fundaron el Partido Comunista de Alemania. Cuando jóvenes extremistas, pasando por encima de Luxemburg y Liebknecht, organizaron un golpe de estado de izquierda a comienzos de 1919, fueron aislados y fácilmente derrotados por el gobierno de mayoría socialista y sus aliados de la derecha. Luxemburg y Liebknecht fueron asesinados, y los restantes líderes inscribieron al grupo en la Intercom. Unos meses después otro golpe de estado de izquierda, esta vez en Bavaria, tampoco tuvo éxito. A comienzo de los años de 1920s, los Independientes se unieron de nuevo a la Mayoría Socialista. En la primera elección de la nueva Asamblea Nacional en 1919 la Mayoría Socialista obtuvo la pluralidad[4] de los votos escrutados (39,3 por ciento) y los socialistas independientes ganaron otro 8 por ciento. El gobierno socialista proclamó la necesidad de la socialización de las industrias monopólicas y otras medidas radicales. Pero después de las elecciones de Junio de 1920, un gabinete no-socialista asumió el poder. En los años subsiguientes los gabinetes fueron mayormente no-socialistas en carácter, aunque los socialistas participaron en algunos de ellos. La clase media estaba de nuevo sobre la silla de montar, y cuando el Presidente Ebert murió en 1925, el conservador nacionalista Hindenburg lo sucedió. A lo largo de los turbulentos primeros años de la República de Weimar, los Social Demócratas se constituyeron en la muralla defensiva de la legalidad republicana en contra, tanto de la extrema derecha, como de la extrema izquierda. En los Estados, Prusia en particular, ellos mantuvieron posiciones de poder gubernamental y se las arreglaron para institucionalizar un número de medidas de asistencia social. Pero ellos fracasaron en obtener una voz controladora en la política nacional. En las elecciones de Mayo de 1928 los Social Demócratas emergieron como el partido mas fuerte delReichtag (Parlamento Federal). Aunque ellos no poseían la mayoría, su líderHermann Mueller se convirtió en Canciller (Jefe del Gobierno), y su experto financiero fue nombrado ministro de finanzas. Este gobierno mayormente socialista sin embargo, probó ser incapaz de manejar la depresión económica que pronto afligió a Alemania junto al resto de los países del mundo. El gobierno siguió una política deflacionaria ortodoxa[5], presionó por una reducción de los beneficios de desempleo con la finalidad de ahorrar impuestos e intentó reducir los déficits presupuestarios. Incapaz de aminorar la marea de la depresión, renunció en 1930. Este fue el último gobierno de la República de Weimar en el que participaron los Social Demócratas. Al poco tiempo, los nazis comenzaron su ascenso al poder.

Inglaterra En la elección general de 1923 el Partido Laboral, que había adoptado un programa socialista sólo cinco años antes, obtuvo la pluralidad; y con el apoyo de los liberales formó el primer gobierno laborista bajo el liderazgo de Ramsay MacDonald en Enero de 1924. Su período de gobierno probó ser corto. Después de implementar una pocas modestas reformas fue sacado del gobierno por el electorado, debido en parte a una fabricada alarma de una “amenaza bolchevique”, que movilizó sus preferencias políticas agudamente hacia la derecha en las elecciones de Octubre de 1924. En Junio de 1929 el Partido Laboral tuvo su segundo chance. Ganó 288 de los 615 asientos en la House of Commons (Cámara Baja), y con el apoyo de los liberales, formó su segundo gobierno laboral nuevamente bajo el liderazgo de Ramsay MacDonald. Pero el Partido Laboral, al igual que los Social Demócratas alemanes, probó ser incapaz de manejar la depresión, particularmente ante el creciente desempleo. Se comprometió con una amplísima reforma social para la que no estaba preparado para llevar a cabo. La fuga de capitales de Londres asumió proporciones catastróficas, los círculos de negocios demandaban un presupuesto balanceado (los gastos públicos deben ser exactamente iguales a los ingresos del gobierno) y por menores beneficios de desempleo. Cuando MacDonald procedió a acceder a algunas de estas demandas, los sindicatos se le opusieron agudamente. MacDonald entonces dividió al movimiento laboral y formó una coalición nacional con los Conservadores y los Liberales. Por el resto de los años 1930s el Partido Laboral permaneció fuera del gobierno.

Italia En las elecciones italianas de 1919 los Socialistas ganaron dos millones de un total de 5 y medio millones de votos. Italia parecía al borde de la revolución. Huelgas a gran escala, demostraciones masivas, toma de fábricas, y expontáneas expropiaciones de tierras privadas se esparcieron por el país. En Agosto de 1920 se desarrolló una situación revolucionaria en el industrializado norte después de una ruptura en las negociaciones salariales. Medio millón de trabajadores ocuparon las fábricas, mantuvieron la producción y se prepararon para la resistencia armada. La extrema izquierda hizo un llamado a la extensión de la huelga, pero un dividido liderazgo Socialistas dudó. Las Camisas Pardas de Mussolini comenzaron a romper las reuniones de la clase trabajadora. En 1921 los Socialistas de derecha propusieron que el partido formase un gobierno de coalición con los liberales, pero la izquierda vetó la idea. Las escuadras de terror de Mussolini ganaron más terreno en los grandes centros industriales. Un llamado a la huelga general hecho por los sindicatos probó ser un estrepitoso fracaso. Poco tiempo después Mussolini hizo su marcha hacia Roma (Octubre 1922) y fue instalado como Premier. Para 1926 el gobierno parlamentario había finalizado completamente en Italia. Los socialistas fueron empujados hacia la clandestinidad.

Francia Ninguno de los gobiernos franceses desde el final de la Primera Guerra Mundial hasta mediados de los años 1930s incluyó a los Socialistas. Aunque el Partido Socialista estaba profundamente comprometido con el gradualismo, todavía se aferraba a su política de la pre-guerra de no participar en gobiernos “burgueses”. Sólo a mediado de los años 1930s cuando grupos militantes de derecha amenazaron a la Tercera República , cambiaron los socialistas su política. En Junio de 1936 se instaló un gobierno que representaba a un Frente Popular integrado por Comunistas a la izquerda, Socialistas de izquierda en el centro y encabezado por el líder socialista Léon Blum. Los comunistas al fin habían abandonado su doctrina de “Facismo Social” y estaban ahora deseosos de integrar coaliciones con otros partidos de centro e izquierda.

La victoria del Frente Popular en Junio de 1936 fue acompañada por huelgas de brazos caídos en las fábricas; éstas ayudaron a empujar al gobierno encabezado por Léon Blum en una dirección radical. Derechos a la contratación colectiva, nunca antes reconocidos por los empleadores franceses estaban ahora protegidos por ley; la seguridad social y las condiciones generales de trabajo fueron mejoradas significativamente y la semana laboral de 40 horas fue hecha obligatoria. El gobierno de Blum intentó la instauración de la versión francesa del New Deal[6] americano, pero después que el entusiasmo inicial se había desvanecido, los empresarios franceses se armaron de valor y presionaron al gobierno para que regresase a las políticas fiscales y monetarias tradicionales. Cuando en Junio de 1937 los compañeros de coalición del centro rehusaron sus demandas de poderes fiscales de emergencia, Blum renunció. Los Socialistas participaron en el próximo gobierno encabezado por un socialista radical, y Léon Blum formó después otro gobierno del Frente Popular que se mantuvo en el poder durante casi un mes en 1938. Cuando Francia fue a la Guerra contra Alemania en 1938, el Partido Comunista que se oponía a la guerra, fue ilegalizado. Después del colapso de Francia en 1940 el Partido Socialista fue disuelto por el gobierno de Vichy (el cual estaba bajo supervisión de los nazis).

Suecia Sólo en Suecia tuvieron éxito los Socialistas en sus políticas gubernamentales. Un gobierno laboral sueco fue formado por primera vez en 1932. A diferencia de los otros partidos socialistas europeos, los suecos rompieron con las políticas presupuestarias y monetarias ortodoxas y enfatizaron la intervención gubernamental a gran escala en la planificación de los asuntos económicos. Extensivos proyectos públicos financiados con préstamos de capitales estancados, ayudaron a reducir el desempleo y estimularon la economía. La inversión pública fue utilizada metódicamente para balancear los efectos de la reducida inversión privada. El desempleo que había alcanzado a 164.000 trabajadores en 1933, fue eliminado para 1938 mediante una política de expansión económica constante. Las Innovaciones suecas ayudaron a enseñar el camino hacia las políticas económicas puestas en práctica por casi todos los países occidentales después de la Segunda Guerra Mundial.

SOCIALISMO DESPUES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

La Propagación Mundial de Partidos “Socialistas”

Los marxistas ortodoxos siempre habían asumido que el Socialismo emergería primero en los países industrializados del mundo, pero después de la Segunda Guerra Mundial, un nuevo tipo de “Socialismo” se propagó rápidamente en las sociedades agrarias y en los países atrasados. En muchos de estos países el marxismo se convirtió, a pesar de las intenciones de sus fundadores, en la ideología de la industrialización. En sus luchas contra el colonialismo, los movimientos de liberación, especialmente los intelectuales y semi-intelectuales que los dirigían, adoptaron lo que ellos consideraron como ideas socialistas. A a ellos le parecía que una verdadera independencia nacional solamente podía obtenerse a través de la dirección estatal de la economía. El rápido crecimiento económico, creían ellos, podía ser promovido solamente restringiendo el consumo y canalizando los recursos nacionales hacia la construcción de infraestruturas de producción. En un grado u otro, los nuevos países tomaron a la Unión Soviética como el modelo a seguir en la rápida industrialización. Todo tipo de regímenes, desde los estados totalitarios de un sólo partido, hasta las dictaduras militares, proclamaban que ellos eran socialistas. Sólo en la India y en muy pocos otros países los partidos gobernantes, mantuvieron la visión occidental tradicional de justicia social, igualdad y democracia.

Mientras tanto, irónicamente, los Socialistas de Europa Occidental estaban abandonando sus puntos de vista marxistas y acercándose a la concepción de un estado de asistencia social. Durante la Segunda Guerra Mundial, casi todos los partidos socialistas se habían incorporado a los gobiernos de unidad nacional. Después, ellos buscaron convertirse en Partidos Populares siguiendo el camino parlamentario hacia el poder y dispuestos a participar en gobiernos de coalición con compañeros Liberales o Demócrata Cristianos. Abandonando la idea de que sólo la propiedad estatal total traería la buena sociedad, ellos apuntaron hacia la economía mixta, en la cual el control público y un cierto grado de planificación traería beneficios sociales para todos. Esta era en esencia, la idea de “la inevitabilidad del gradualismo” que los Fabianistas ingleses y los revisionistas alemanes predicaron a principios de siglo.

La Transformación del Socialismo de Europa Occidental

Alemania Occidental La cambiada orientación del partido Social Demócrata alemán de la post-guerra fue expresado en su Declaración de Frankfurt en 1951, la cual no hizo mención de la lucha de clases ni de alguna otra doctrina tradicional marxista, estableciendo en vez, que el partido “Busca colocar el poder económico en las manos del pueblo en general y crear una comunidad de hombres libres que trabajen juntos como iguales”. El partido propugnaba el control público de la economía pero rechazaba la generalizada propiedad estatal. El aceptaba la planificación, pero enfatizaba que la planificación social demócrata no tenía nada que ver con el comunismo ni con los totalitarios.

Unos pocos años después, en su Programa de Principios, adoptado en Bad Godesberg en 1959, el partido se deslastró de los últimos remanentes del marxismo. El nombre de Marx, y las palabras “clase” y “lucha de clases” no se encuentran por ninguna parte en dicho programa, el que hasta inclusive propugna la propiedad privada en los medios de producción. Rechaza la generalización de la planificación centralizada y apoya la idea de un mercado libre competitivo. El partido busca “tanta competencia como sea posible” y “tanta planificación como sea necesaria”. Una “economía mixta” es vista como la ideal. El partido ya no clama poseer una doctrina universalmente válida y apoya una sociedad pluralista en la cual ningún partido busca imponer su filosofía particular a la sociedad en su conjunto. En consecuencia, para todo intento y propósito, el Partido Social Demócrata Alemán que en 1969 formó un gobierno bajo el liderazgo de Willy Brandt, se ha convertido en un partido reformista luchando por la extensión del Estado de Asistencia Social.

Laborismo Británico El Partido Laboral Británico nunca estuvo comprometido con el marxismo y en consecuencia halló más fácilmente la forma de ajustarse a las realidades políticas del mundo de la post-guerra. En 1945 ganó por primera vez una mayoría en el parlamento. El gobierno del Primer Ministro Clement Attlee, durante sus seis años en el poder sentó las bases del Estado de Asistencia Social Británico. Un número de industrias básicas como la del Carbón, los ferrocarriles, el transporte terrestre y el acero, fueron nacionalizadas. Un generalizado sistema nacionalizado de cuidado de la salud fue establecido. Los Servicios Sociales fueron extendidos. El pleno empleo fue mantenido. Aunque los votantes sacaron del gobierno a los laboristas en 1951, sus pricipales logros permanecieron. La industria del acero fue revertida nuevamente a la propiedad privada, pero los Conservadores no hicieron ningún esfuerzo para deshacer las otras áreas del Estado de Asistencia Social. Hugh Gaitskell, quien sucedió a Attlee en el liderazgo del partido laborista quería renovar el programa eliminando anteriores compromisos partidistas de buscar la nacionalización de la industria a gran escala. El no tuvo éxito, pero en la práctica el partido se casó con un curso de acción reformista con objetivos de extender el Estado de Asistencia Social e instaurar la planificación pragmática. Cuando el partido regresó al poder en 1965, su líder Harold Wilson, Primer Ministro hasta las elecciones de 1970, siguió una cautelosa política reformista. Perseguido por las dificultades económicas y obligado a prestar mayor atención a la balanza de pagos que a las reformas internas, el gobierno laborista tomó muy pocas decisiones sobre políticas que tuviesen un distintivo carácter socialista.

Tendencias del Socialismo Francés e Italiano El Partido Socialista Francés, reconstituído después de la Segunda Guerra Mundial, participó en posiciones de liderazgo en los primeros gobiernos franceses de la post-guerra. Los socialistas apoyaban la nacionalización de partes de la industria francesa; especialmente los servicios públicos, la minería y mucho de la banca y los seguros, así como amplias medidas de control público sobre la economía y las reformas estructurales en el campo de la seguridad social. Pero el partido había perdido mucho del apoyo de los trabajadores que disfrutó durante la pre-guerra, y que ahora apoyaban al Partido Comunista. Los Socialistas se convirtieron en un partido cuya militancia estaba constituída mayormente por los empleados públicos, profesionales de clase media y otros empleados de cuello blanco. Aunque ellos no hicieron intentos de recapitular su programa como hicieron los social demócratas alemanes, su dirección era igualmente moderada. Cuando ellos por fin alcanzaron el poder bajo el liderazgo deFrançois Mitterrand en 1981, se dedicaron a nacionalizar un número de actividades industriales y financieras, pero las exigencias de la recesión mundial y las presiones sobre el franco, los mantuvieron a un ritmo notablemente moderado.

El Movimiento Socialista Italiano se dividió en numerosos partidos. La organización más grande, el Partido Socialista Italiano, bajo el liderazgo dePietro Nenni intentó revivir el socialismo de izquierda de la época pre-Mussolini. Este partido mantenía que los intereses de la clase trabajadora podían ser mejor servidos cooperando con los Comunistas. De todos los partidos socialistas de Europa, el italiano fue el que se mantuvo más cerca de la tradición marxista de la pre-guerra siguiendo las doctrinas del marxismo ortodoxo y el conflicto de clases. Sin embargo, después de la revolución de Hungría de 1956, el partido crecientemente se fue alejando de la colaboración con los comunistas, finalmente participando en un gobierno de coalición centro-izquierdista con los demócrata cristianos en 1963. Desde entonces se ha convertido en la práctica en un partido indistinguible de los otros partidos social demócratas de Europa Occidental.

El segundo gran partido socialista de Italia durante el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, ha sido el Partido Social Demócrata, formado bajo el liderazgo de Giuseppe Saragat. Este partido estaba comprometido a moderar las reformas sociales y participó en casi todos los gobiernos italianos de coalición a partir de 1947. En 1966, los dos mayores partidos socialistas se unieron, pero se separaron después a finales de los años 60.

El Estado de Asistencia Social Todos los partidos socialistas de Europa Occidental se han convertido en propulsores del Estado de Asistencia Social, aunque ellos varían en cuanto al grado de abandono de la orientación marxista. Algunos de sus teóricos todavía se aferran a la esperanza de que el Socialismo eventualmente irá más allá del Estado de Asistencia Social hacia una sociedad en las que las distinciones de clase hallan sido borradas y la riqueza esté distribuída más equitativamente. Pero mientras este pueda ser su sueño, ya no conforma sus acciones políticas.

Socialismo Africano

Ideas socialislas fueron llevadas al norte de Africa por intelectuales africanos educados en Francia; adicionalmente, muchos emigrantes franceses, especialmente maestros de escuela y empleados públicos, eran socialistas o comunistas. Los variados Movimientos de Liberación Nacional, especialmente en Túnez y Argelia, unieron sus luchas contra la dominación colonial con ideas socialistas. Cuando Argelia se hizo independiente, su primer líder Ahmed Ben Bella, se rodeó de asesores franceses de varios grupos marxistas.

La Colectivización de la agricultura y la auto-administración en la industria tenían alta prioridad en la agenda del gobierno nacional de Argelia. Cuando estos programas fracasaron, Ben Bella fue reemplazado por elCoronel Houari Boumedienne, quien estaba determinado a continuar con el “Socialismo Argelino”, pero de hecho se conformó con una economía de empresas dirigidas por el estado y la propiedad de la tierrra en manos privadas. El país, en la práctica era dirigido por una dictadura militar.

En Túnez, un régimen de un sólo partido fue instalado después de la Liberación de 1956, bajo el liderazgo de Habib Bourguiba, el cual procedió a nacionalizar las grandes empresas. El partido gobernante, el Partido Socialista Destour[7], no permitió organizaciones políticas rivales, estaba comprometido a la modernización mediante el desarrollo planificado de la economía.

En el resto de Africa, una variedad de “Socialismos Africanos” brotó en los años 1950s y 1960s. El Presidente Léopold Sédar Senghor de Senegal aupaba un “Humanismo Socialista” basado sólo parcialmente en las ideas de Marx. El Presidente Sékou Touré de Guinea buscó combinar las ideas marxistas-leninistas con los valores comunales del Africa pre-olonial, para “africanizar” el marxismo. El Presidente Kwame Nkrumah de Ghana proclamó el “Conciencismo” como la base de su régimen, estableciendo que “sólo las medidas totalitarias pueden preservar la libertad”; él fue derrocado en 1966.

En Kenya, Tanzania, y otros países africanos, las élites gobernantes proclamaron su adherencia a una u otra forma de “Socialismo Africano”, mientras que en la práctica estaban comprometidos sobre todo con una rápida industrialización y modernización. Muchos escritores socialistas africanos enfatizaban la necesidad de construir su socialismo sobre las tradiciones africanas como la propiedad comunal de la tierra, prácticas egalitarias[8] de algunas sociedades tribales, y la red de reciprocidades y obligaciones que una vez existieron en las sociedades tribales.

Por toda Africa, el compromiso con el socialismo no era más que un apoyo verbal a un ideal. La necesidad apremiante era salir de la subsitencia hacia la economía de mercados, industrializar y organizar los servicios de salud, educación, vivienda y administración pública. Instituciones autónomas en las cuales las personas pudiesen luchar concertadamente por objetivos políticos y sociales, independientes del control gubernamental, escasamente existían en Africa. En consecuencia, los prospectos de socialismo democrático, a diferencia de ser impuesto, eran remotos.

Socialismo Arabe

Los movimientos “Socialistas” del Medio Oriente[9] han sido dirigidos por intelectuales nativos de esos países educados en Europa y pertenecientes a una nueva clase media de empleados públicos, oficiales de las fuerzas armadas, y maestros de escuela. Tratando de ganarse al pueblo árabe en su conjunto, y sin distinción de clases, ellos propugnan la modernización y la hermandad entre todos los árabes.

El mayor de los movimientos socialistas ha sido el Partido Socialista Arabe, usualmente llamado el Partido Ba’th[10] . Fundado en Siria, no reconoce lealtades regionales tribales o morárquicas. Facciones de Ba’th han ocupado el poder en Irak y Siria, pero no han promovido medidas específicamente socialiistas o realizado reformas concretas. Cuando Gamal Abdel Nasser llegó al poder en Egipto en 1952, su grupo de jóvenes oficiales del ejército originarios de la clase media baja tenían poco o ningún interés en el socialismo. Nasser fue conducido a sus ideas socialistas en su lucha contra la dominación de los empresarios extranjeros. Para mediados de los años de 1960s, Egipto había nacionalizado todas las grandes empresas industriales y financieras, ya fuesen éstas domésticas o extranjeras; había expropiado a los terratenientes, y había colocado bajo el control gubernamental a todos los sectores importantes de la economía, pero la estructura de poder permanecía como la de una dictadura militar.

Socialismo Asiático

Representantes de una docena de países asiáticos se reunieron en Rangoon[11] en Enero de 1953 para asistir a la Primera Conferencia Socialista Asiática. Algunos de los delegados tenían reputación internacional. Los gobiernos de varios países asiáticos, India, Birmania, Ceilán, Indonesia y Singapur, se llamaban a sí mismos socialistas. Aún así, los partidos socialistas poco tiempo después, perdieron hasta la semblanza de poder e influencia. En la India , donde competían varias organizaciones socialistas, el gobernante Partido del Congreso, era de hecho un partido nacionalista luchando por unir bajo su bandera a muchas tendencias sociales y políticas divergentes. El Partido Socialista de Birmania fue durante muchos años, parte de la coalición que gobernó al país, pero fue ilegalizado en 1962 cuando el General Ne Wintomó el poder. El Partido Socialista Indonesio fue abolido por el PresidenteSukarno en 1960. Excepto en Singapur, los partidos socialistas de la post-guerra del sureste asiático no jugaron un gran papel en los años de 1960s.

A medida que se desvanecía la influencia de los partidos socialistas de estilo europeo, aparecía una variedad de regímenes autoritarios que hablaban con acentos socialistas. El Presidente Sukarno, proclamó el RESOPIM (Revolución, Socialismo Indonesio, y Conducción Nacional) como su ideología oficial. La dictadura militar birmana proclamó a Birmania como un estado socialista. Vietnam del Norte (y después, todo Vietnam), era gobernado por un partido comunista; en el resto de indochina, movimientos revolucionarios inspirados en la ideología comunista batallaban a las fuerzas tradicionales apoyadas por los Estados Unidos. En China, el gobierno comunista de la República Popular ha estado en el poder desde 1949.

Los partidos socialistas del sureste asiático, después de jugar un breve papel en las luchas de independencia, fracasaron en echar raíces en la política nacional. Estos partidos estaban dirigidos por intelectuales nativos educados en Europa, quienes intentaron emular los modelos europeos y estaban comprometidos a la idea de un camino democrático hacia el socialismo. Pero los países del sureste asiático no estaban preparados para seguirlos; ellos giraron en vez hacia regímenes autoritarios que buscaban el desarrollo industrial. Solo en la India y Singapur se hicieron intentos de combinar la democracia con la planificación socialista. En la mayoría de Asia, como en Africa, el “Socialismo” se ha convertido en la ideología de las nuevas élites que persiguen la modernización y la rápida industrialización.

Japón Sólo en Japón, por mucho el más desarrollado de los países asiáticos, las organizaciones socialistas tradicionales han llegado a estar firmemente establecidas. El primer Partido Socialista de Japón, formado en 1901, pronto fue disuelto y obligado a irse a la clandestinidad. Durante y después de la Primera Guerra Mundial brotaron nuevamente las organizaciones socialiastas. En 1936 el Partido Socialista de las Masas eligió 18 miembros al parlamento y recibió más de medio millón de votos. Después de la Segunda Guerra Mundial, las organizaciones socialistas que habían sido suprimidas desde 1940, aparecieron de nuevo. En 1946, el Partido Socialista ganó más de 90 asientos para convertirse en el tercer partido más fuerte. Un año después, ganó el mayor número de asientos en el Parlamento, y su líderKatayama Tetsu se convirtió en el Primer Ministro de un gobierno de coalición. Sin embargo, en 1948, los conservadores se encargaron del gobierno. Los socialistas estaban profundamente divididos entre gradualistas y revolucionarios. El ala izquierda tendía a ser agudamente anti-norteamericana y se inclinaba hacia la Unión Soviética ; el ala derecha favorecía una relajación gradual de los cercanos nexos militares y políticos con los Estados Unidos. Las dos alas se separaron en los años de 1950s para formar el (izquierdista) Partido Socialista de Japón y el (derechista) Partido Social Demócrata. Juntos, ellos controlaban cerca de un tercio de los asientos del Parlamento, pero parecían estar condenados por siempre a un estatus minoritario. El socialismo japonés todavía espera una transformación similar a la seguida por el socialismo de Europa Occidental en la era de la post-guerra.

Otros Areas y Países

Australia El socialismo tiene profundas raíces en los países de la mancomunidad británica como Australia, Nueva Zelandia y Canadá. El Partido Laboral Australiano fue formado en 1901, cuando comenzó a existir la mancomunidad australiana. Sólo tres años después, su líder John Christian Watson se convirtió en el primer Primer Ministro laborista de todo el mundo. En 1908, y de nuevo desde Mayo de 1910 hasta Junio de 1913 los laboristas encabezaron el gobierno. En los años subsiguientes, el Partido Laboral estuvo frecuentemente en el gobierno.

Nueva Zelandia Una superficial alizanza entre laboristas y liberales dominó la política neozelandesa entre 1893 y 1906, pero el Partido Laboral de Nueva Zelandia, como partido socialdemócrata comprometido con la socialización de los medios de producción, no apareció sino en 1913; creció gradualmente, hasta llegar al poder en 1935 para el primero de varios períodos de variada duración.

Los movimientos laborales de Australia y Nueva Zelandia han estado comprometidos con líneas gradualistas y reformistas desde su creación. Ellos están fuertemente unidos a los sindicatos; y a pesar de que en principio se comprometieron con un programa socialista, en la práctica están principalmente interesados en usar el control gubernamental como un medio para manejar los problemas inmediatos y expandir los servicios sociales. Las variadas leyes de seguridad social que ellos introdujeron, ayudaron a convertir a Australia y a Nueva Zelandia en modernos Estados de Asistencia Social, y en sociedades relativamente igualitarias, inclusive antes de la Segunda Guerra Mundial.

Canadá El socialismo canadiense tuvo un comienzo más lento que el de sus contrapartes australiana y neozelandesa. Antes de la Primera Guerra Mundial, el movimiento socialista canadiense estaba dividido en dos partidos, ninguno de los cuales se las pudo arreglar para ganar asientos en el parlamento federal. Durante los años 1920s, varios partidos socialistas y laborales florecieron en varias partes de Canadá, pero sólo raramente lograron enviar representantes al parlamento federal. Sólo al organizarse la Federación de la Mancomunidad Cooperativa (CCF) en 1932, comenzó el movimiento socialista a ganar importancia nacional. Basando sus campañas en la necesidad de “Planificación social y económica en una atrevida y generalizada escala”, ganó apoyo en la mayoría de las elecciones de provincia, y en Junio de 1944 fue capaz de formar gobierno en la provincia de Saskatchewan, adonde permaneció en el poder durante 20 años. En 1961 los líderes del Sindicato Progresista del Congreso Laboral, se reunieron con el liderazgo de la CCF y formaron el Nuevo Partido Democrático. Mientras la CCF había sido mayoritariamente agraria en carácter el nuevo partido tenía una militancia en las partes industrializadas del país. Proponiendo una economía planificada, apoyaba el incremento de la seguridad social, de las garantías gubernamentales de empleo, construcción a gran escala de viviendas de bajo alquiler, y cosas parecidas. Sus políticas eran similares a las del socialismo de la Europa Occidental de la post-guerra.

América Latina Las raíces históricas del socialismo latinoamericano son bastante antiguas.Varias sucursales de la Primera Internacional fueron establecidas en la Argentina a principios de los 1870s. En Chile y Argentida, y en menor medida, en otros países latinoamericanos, los socialistas a veces jugaron papeles de liderazgo, pero ellos estuvieron plagados por una variedad de divisiones y por el hecho de que la mayoría de sus seguidores consistían principalmente de trabajadores inmigrantes. Ellos fracasaron en lograr un impacto en las áreas rurales. En Chile sin embargo, participaron en varios gobiernos de frente popular y de coalición en los años 1920s, 1930s y 1940s. En las elecciones de 1958, los socialistas chilenos apoyaron al candidato del Frente de Acción Popuplar (FRAP), Salvador Allende. El fue derrotado por escaso margen, y derrotado de nuevo en 1964. Sin embargo, en 1970 ganó por una escasa pluralidad en una elección presidencial a tres vías y se convirtió en la cabeza de gobierno de un Frente Popular que agrupaba desde los comunistas hasta los reformistas democráticos. Su gobierno comprometido con la nacionalización de la industria poseída por los extranjeros y con la reconstrucción planificada del país; se encontró con una creciente revuelta económica y a la oposición de la clase media. La expulsión de Allende por un golpe militar en 1973 dejó incierto el futuro del socialismo en Chile.

[1] Insurrección de París contra el gobierno francés desde el 18 de Marzo hasta el 28 de Mayo de 1871, después de la derrota de Francia en la guerra franco-alemana y el colapso del segundo imperio de Napoleón tercero. Debido a que la Asamblea Nacional elegida para concluir la paz con los alemanes tenía una mayoría de monárquicos, los republicanos de París temían que en la reunión de Versalles se restaurase la monarquía, por los que se alzaron, realizaron elecciones municipales y crearon un gobierno autónomo llamado la “Comuna de París”, regido por principios jacobinos y socialistas. El gobierno central aplastó la rebelión donde resultaron muertos 20.000 de los insurrectos, así como 750 soldados de las tropas gubernamentales. Cerca de 38.000 fueron arrestados y unos 7.000 deportados.

[2] Guild: Asociación o corporación de personas poseedoras de las mismas habilidades, con los mismos objetivos o intereses, creadas para la mutua ayuda y protección, para el mantenimiento de estándares o para avanzar hacia algún propósito; especialmente, en tiempos medioevales, eran sociedades de mercaderes o artesanos.

[3] Nota del Traductor: Algunos socialistas actuales todavía argumentan que si a la muerte de Lenín el liderazgo ruso hubiese caído en las manos de Trosky y no en las de Stalin, como ocurrió, todo el mundo hoy en día sería comunista. Estos Troskystas modernos son los más revolucionarios de todos los socialistas, ya que ellos mantienen que solo por la vía de la revolución armada, el derrocamiento del orden establecido y la instauración de la ditadura del proletariado, se logrará el ansiado socialismo. En Venezuela los Troskystas estan agrupados en las siguientes agrupaciones políticas: Bandera Roja, Unión de Jóvenes Revolucionarios, Patria Para Todos (Causa R-Medina), los elementos del MAS que siguen a Ochoa Antich, algunos elementos miembros del Movimiento Quinta República (MVR) que lideriza Hugo Chávez Frías y el Partido Socialista de los Trabajadores PST-La Chispa ( “ La Chispa ” es la traduciión al Castellano de la palabra Iskra que era el nombre del periódico que los exilados socialistas rusos editaban en Londres y donde David Bronstein publicó muchas de sus ideas, al fugarse de la prisión de Siberia en 1902 con un pasaporte falso a nombre de León Trosky).

[4] Pluralidad: Mayor número de asientos en el parlamento que cualquier otro partido, pero inferior a la mayoría (51% o más) de la totalidad de los asientos.

[5] Deflación: Combate de la inflación mediante la devalución de la moneda o la restricción de la liquidez (masa de dinero en las manos de los particulares), mediante una reducción del gasto público, lo que produce una baja general de los precios debido a que los vendedores de bienes y servicios quieren ser los primeros en captar el poco dinero en circulación.

[6] New Deal (Nuevo Trato) Programas y políticas para la recuperación económica implementadas entre 1933 y 1940 por el Presidente Franklin Delano Roosevelt, que introdujeron reformas laborales, seguridad social y sistemas de ayuda.

[7] Destour: Constitución. Destour es una abreviación popular de Al-Hibz Al-Hurr Ad-Dusturi At-Tunisi que significa Partido Liberal Constitucional de Túnez, nombre derivado de la Destour (Constitución) de 1861 que establecía los derechos de los musulmanes y que fue abolida por el poder colonial francés.

[8] Egalitarismo: Doctrina de la igualdad de derechos legales, económicos y políticos para todos los ciudadanos.

[9] Medio Oriente: Area de Asia y Africa desde Libia en el oeste, hasta Pakistán en el este, Turquía en el norte, y la Penísula Arábica en el sur.

[10] Ba’th: Partido Socialista del Renacimiento Arabe. En Arabe: Hizb Al-Ba’th Al-Arabi Al-Ishtiraki creado en Damasco, Siria en 1943
[11] Ciudad costera capital de Birmania (Burma)

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