Opinión Nacional

Socialismo del bueno

El habitual caos gubernamental latinoamericano, constituido por corrupción, autoritarismo, populismo, comunismos extemporáneos, asaltos derechistas y por el péndulo dictadura-democracia que evidentemente se balancea más en la búsqueda del poder por el poder; poco para el servicio, y mucho para el enriquecimiento personal de quienes lo asumen, encontró en Chile el contrapeso para servir a Latinoamérica de modelo.

Más allá de México o Brasil, es hacia el pequeño país sureño adonde debe mirarse para seguir los acontecimientos ejemplares concertados y copiar el diseño que podría beneficiar a las mayorías latinoamericanas depauperadas.

Luego de 17 años continuos de democracia que se reiniciaron a partir de la muerte del oscuro régimen de Augusto Pinochet, Chile continúa encaminándose como un país próspero que económicamente funciona envidiablemente -tiene un superávit comercial- en medio de libertades públicas, justicia y respeto a los derechos humanos.

Ello ha constituido el retorno al sentido social que Salvador Allende quiso imprimir a su gobierno, pero ahora con el concurso de partidos políticos que escarmentados después de la mala experiencia del fracaso democrático y del terror dictatorial subsiguiente, se tornó un país maduro que enderezó su rumbo y estará pronto en las manos de una mujer a quien basta verle sus gestos educados en pantalla por videos e Internet, para entender que encabeza a una sociedad que ha avanzado hacia el respeto, que se apoya en los mejores y por sobre todo en la mesura.

Se pronostica que esa buena perspectiva se acrecentará más con el triunfo de la socialista democrática Michelle Bachellet y su propósito de dar cumplimiento a la promesa electoral que empezará a ejecutar el próximo 11 de marzo aplicando las acciones previstas para los primeros cien días de gobierno.

La señora Bachelet, agnóstica, divorciada, madre de tres hijos e identificada por sus paisanos como poseedora de un estilo personal, está claramente deslindada tanto de la derecha neoliberal como de la izquierda extremista, según lo aprecia el analista Demetrio Boersner.

Médico cirujano, especialista en pediatría y salud pública, con estudios en Defensa Continental realizados en el Colegio Interamericano de Defensa, en Washington; ex ministra de Salud y de Defensa Nacional, Bachelet llega a la presidencia de su país por esfuerzo y mérito propios, y por decisión de casi el 46 por ciento del electorado que con antelación dejó ver preferencia por ella a través de encuestas que la catapultaron a la candidatura, y es el motivo por el que la hoy presidenta electa ha dicho que su gobierno será de la ciudadanía.

Afamada como conductora autónoma que dispone de liderazgo personal que se apoya en el criterio de equipos profesionales, y aureolada por su vocación de servicio y por el hábito de que aun siendo una mujer política (ex miembro del Comité Central y de la Comisión Política del Partido Socialista), actúa según se lo dicta su parecer y lo hará en función del progreso económico coaligado con el desarrollo social y humano.

Ella acaba de demostrar su autonomía con el nombramiento que hizo de su gabinete, el cual integró con políticos miembros de la concertación de partidos que la apoyó, pero que no pertenecen a las corrientes internas de éstos, y así como con independientes acreditados por su competencia. Es una decisión que responde al lema de su campaña electoral: POR CHILE * POR LA GENTE.

Igualmente ha dado fe de que cumple con sus ofertas al nombrar un gabinete paritario en el sentido de que lo conforman hombres y mujeres en cantidades iguales. De los 20 ministros nombrados -quedan vacantes dos carteras-, 10 son mujeres. Hembras que, según lo refleja la prensa chilena, sobresalen por comprobada ejecutoria.

Los latinoamericanos debemos estar atentos a la gestión de gobierno que prosigue en Chile porque seguramente nos encontraremos jubilosamente con el escenario que deseamos para nuestros países.

Michelle Bachelet ha prometido adelantar en sus primeros cien días de gobierno la ejecución de 36 acciones correspondientes a 12 áreas de interés. En el área denominada “Chile se prepara para la globalización”, una de las acciones anuncia la aplicación de “un programa para que los mil mejores egresados cada año de las universidades chilenas cursen doctorados en las mejores universidades del mundo”.

Como en 1973 lo vislumbró Salvador Allende en su último mensaje dirigido a sus compatriotas, en Chile “mucho más temprano que tarde, se abrirán de nuevo las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.

Las alamedas fueron abiertas por los tres presidentes anteriores a Michelle Bachelet, quien se apresta a continuar la labor con un nuevo sello, con independencia de los partidos y apoyada en el grupo asesor que estuvo orientándola durante la campaña.

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