Opinión Nacional

Socialismo y sindicalismo

“Cuando alguien asume un cargo público debe considerarse a sí mismo como propiedad pública”. Jefferson

<b<Introducción
El presidente venezolano Hugo Chávez Frías se declaró trostkista. Esta afirmación pasó por debajo de la mesa y al parecer nadie le ha dado la importancia que esto significa. Su ministro más cercano en esta materia es el del Trabajo, José Ramón Rivero, quien profesa el trotskismo desde adolescente. Esto significa, entre otras cosas, la eliminación de los sindicatos, el adoctrinamiento obligatorio a los trabajadores, la exportación de la revolución y la creación de una IV Internacional Latinoamericana. Esto también, podría ser la respuesta, de las razones, para que el socialismo del siglo XXI no tenga una ideología sino que “como vaya viniendo vamos viendo y haciendo”.

I.-
En 2003, el entonces dirigente sindical (elegido por la Causa R, partido que luego traicionó, según Andrés Velásquez ) José Ramón Rivero manifestó que el Gobierno (¿Estado?, por eso de el Estado soy yo) dijo que al menos 2 mil 500 de las 3 mil organizaciones sindicales existentes en el país, pasarían a integrar la nueva central obrera UNT.

Rivero, para entonces era dirigente sindical de Venalum y miembro de la coordinación nacional de la Fuerza Bolivariana de Trabajadores (FBT). Y, venía trabajando en la nueva organización sindical, pro gobiernista, para destruir a la histórica Confederación de Trabajadores de Venezuela – CTV – a la cual acusó de “pro-empresarial”, “politiquera” y “golpista” .

Rivero, logró su cometido de dividir al movimiento sindical y, lo que es peor, poner a gran parte de las Federaciones y Sindicatos al servicio del Gobierno. Como premio, el bachiller Rivero, devino en ministro del Poder Popular para el Trabajo y Seguridad Social.

Es, por lo demás, sabido que en los regímenes totalitarios se destruyó completamente al sindicalismo libre en nombre de la revolución, del socialismo o del pueblo. Obviamente, para esto, se prestaron los “krumiros” sumisos a los regimenes opresores y, ciertamente, todos (al menos los que salvaban la cabeza), pasaban a engrosar el “aparatik” del partido, que según estos genios “socialistas”, era “el árbol de las tres raíces”, en ese triangulo de poder cuyos vértices estaban compuestos por PARTIDO-GOBIERNO, PARTIDO SINDICATOS, y PARTIDO-ESTADO. En otras palabras, este tipo de poder, en donde no hay espacio para la “división burguesa de poderes”, ya lo estamos experienciando, viviendo, y muchos, conviviendo con él.

Ahora, como ministro del Trabajo, Rivero, se ha planteado dos tareas: la cogestión (y expropiación de empresas) y el adoctrinamiento de los trabajadores. Ha dicho que todas las nacionalizaciones se corresponden a un plan estratégico, “todos los procesos de nacionalización se circunscriben bajo esa estrategia”. Y, considera que la cogestión va a derivar en un “proceso que nos va llevar a establecer vías inéditas de planteamiento social”. Rivero se afirma ideológicamente en la tesis de Trotsky, que dice: “no hay experiencia en el desarrollo de la humanidad que no combine distintos modos de producción”; pero, se olvidó de mencionar que el ideólogo marxista (crítico de Marx) planteaba, también, que “el traspaso del poder de manos del zarismo y de la burguesía a manos del proletariado, no cancela los procesos ni deroga las leyes de la economía mundial”. En otras palabras, Trotsky entendía que la revolución permanente socialista debía considerar la fortaleza del capitalismo internacional para no ir en contra de los molinos de viento como lo hizo don Quijote de la Mancha. Y, agregaba que : “La industrialización es el resorte propulsor de toda la cultura moderna, y, por ello, la única base concebible del socialismo”. Luego, tenemos una contradicción con los planteamientos que hay por parte del gobierno venezolano el cual ha ido destruyendo el sistema industrial, poco a poco, creando una economía de puertos en lugar de asegurar los puestos de trabajo de los trabajadores que supuestamente dicen defender. Por ejemplo, la industria textil y del calzado, la poca que queda, está siendo implacablemente atacada con las importaciones desde Asia, dejando a miles de trabajadores sin sus fuentes de trabajo. Obviamente el trotskista Rivero no ve esa contradicción pues el gobierno actúa como el de Pol Pot…

II.-
El Ministro reconoce que el Primer Mandatario le ordenó “crear el perfil del trabajador socialista”, e insiste en que este proceso “no será traicionado, pues hay más de 200 años de traición” (¿).. Rivero manifiesta que “nosotros (se refiere al gobierno) tenemos que ser dignos de toda esa gesta que tenemos como acervo histórico”. Algo bueno se desprende de estas declaraciones y es que las figuras de Bolívar y Simón Rodríguez, se usan como un “make-up” político con el fin de distraer al pueblo de la originalidad socialista que va naciendo, según sus mentores, de acuerdo a las pistas que va entregando el presidente Chávez. (Quien descubrió algunas pistas fue Mary Pili Hernández).

Rivero, en su cantinfleo político, dice que “Si de algo debemos estar claros es que la construcción del socialismo no tiene manual, ni camino predeterminado”, “tenemos que adecuarnos a esa vía socialista venezolana”!, etc. etc. (ya me da pena seguir citando a este ideólogo). Y, claro, no existe el manual porque no existe la base teórica-científica (ideología) que sustente el irracional uso del poder que se lleva a cabo.

Referente a la “formación” del trabajador, manifiesta que por órdenes de Chávez, debe obtener una “formación” durante cuatro horas a la semana, para que el pueblo trabajador pueda entender mejor el proceso. Nos debemos preguntar, ¿cómo los trabajadores van a entender el proceso cuando ellos no tienen idea de que es este?

III
Cuando Chávez anunció su último gabinete (el 8 de enero 2007), destacó la incorporación del «joven líder obrero» José Ramón Rivero González, como nuevo Ministro del Trabajo y Seguridad Social. «Cuando yo lo llamo, él me dice, ‘Presidente yo quiero decirle algo, antes de que le vayan a decir en otra parte… yo soy trotskista’. Yo le dije, bueno “¿cuál es el problema?, ¡yo también soy trotskista!”. “Yo soy de la línea Trotsky, de la [teoría de la] revolución permanente,» dijo Chávez. Por cierto, estas declaraciones presidenciales pasaron por debajo de la mesa pues creo que ni Fidel sabía que Chávez era trostkista. Esto nos puede aclarar muchas cosas, considerando que Trotsky fue el revolucionario soviético más contradictorio de su tiempo, lo cual, obviamente, no le quita sus méritos militares.

Si consideramos las declaraciones de F. Fujiyama, autor del “Fin de la Historia”, quien dice que “la idea de que la Venezuela contemporánea representa un modelo social superior a la democracia liberal es absurda. En sus 8 años como presidente, Chávez ha capitalizado la riqueza petrolera de su país para tomar el control del Congreso, los tribunales, los sindicatos, las comisiones electorales y la empresa nacional petrolera. Hay propuesta una legislación que limitaría el financiamiento extranjero y que pronto también pudiera estrangular a las organizaciones no gubernamentales. Y la gente que firmó a favor de un referendo revocatorio en el 2004 se quedó sin trabajo”, veremos claramente que la intelectualidad mundial está atento a lo que ocurre en Venezuela, así como tienen claro de que no hay socialismo. ¿Pero, qué es esto? ¿Fascismo? Obviamente vemos como se está montando una trama corporativista para desarmar las instituciones. En el caso del sindicalismo, el partido comunista Bandera Roja, el cual no puede ser acusado de pro-capitalista, ha denunciado al gobierno “bolivariano” de querer exterminar al sindicalismo venezolano. Estas afirmaciones no han sido nunca desmentidas ni por el Presidente ni por su Ministro del Trabajo.

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