Opinión Nacional

También es la primera

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Que la mayor riqueza del Zulia son los zulianos (1), que el Zulia está primero, (2), que Maracaibo es la primera ciudad de Venezuela,(3.) Así habló (1) una vez CORPOZULIA, escuché (2) como consigna a la Gobernación y (3) veo, leo, escucho, en abundancia extrema en pancartas, la TV., los medios y en cursi “melodía”, la promoción, propaganda del Señor Alcalde futbolista. Para completar el cuadro, que por comodidad llamaré la ontoaxiología, las gaitas nos han llevado mucho más lejos, muy mucho más, somos la primera de Venezuela, de América y del Mundo. De una u otra forma esa ontos (ser) y esa axiología (valores) nutren el alma de la zulianidad. Me he aproximado a estas afirmaciones, unas veces, con extrema preocupación, pero también con miedo. Miedo mucho porque estos “axiomas” tienen una inmensa dosis de chauvinismo, de racismo incluso, pues, si, por ejemplo, el Estado Zulia es y ojalá siguiese así, el estado de mayor generación de riqueza, mucho más por su producción agrícola, pecuaria, pesquera, estado pionero en tantas cosas, vanguardia o con sitial de honor en muchas áreas de la ciencia, de la plástica, la música, la literatura, que por la excreción petrolera, es clara la inferencia, los zulianos son mejores al resto. Pero en esa “idea” hay también una dosis muy fea de racismo, de pueblo “escogido” tanto más cuanto que su realidad concreta, sus habitantes “extranjeros” a veces fueron mayoría, si no mírese el desarrollo petrolero y en muy muchas otras veces cuéntense a sus creadores y amantes de estos suelos aquí no nacidos, cuanta grandeza en tantos de ellos. Obreros del país todo, soñadores de todas partes y hasta damas de otras latitudes fueron moradoras de sus burdeles mágicos. Habitantes de su pintura, de su música, de su arte, de su ciencia, quiero decir de la pintura, la música, el arte, al ciencia, la religión misma desde la Chinita a Ignacio o Bernardo Rodríguez Iturbe son extranjeros pero en cofradía con Fernández Morán condenado al ostracismo, echado de estos suelos, conforman lo que llamaría con respeto substanciales fuentes y elementos de esta cultura. Tampoco se de donde nacieron Orlando Castejón y la dra. Viloria, Hesnor Rivera y Paco Hung, Rafael Rincón, Ulises Acosta… los petas Martin y Lula…Ricardo Aguirre, Blas…y miles mas y mas… no se de donde son, son el ser de esta tierra.

Poco entendí eso de que el Zulia está primero; salvo que sea también la muy infeliz reafirmación del regionalismo y éste fuente y espíritu de la zulianidad. Y que Maracaibo sea la primera…el conjunto tiene de común denominador, de sustento, asumir la superioridad como verdad. Y mas grave aún, asumirse como ser superior. Con marcada atención he estudiado este complejo problema en muchos textos. He llamado la atención sobre el regionalismo y con Ortega he observado que este regionalismo no es otra cosa que creerse el centro del mundo, su ombligo y desde esa aldea, desde esa parroquia ver al mundo e interpretarlo con ojos de aldeano. Pero he dicho y reitero con muchas más razones cuyo valor está en la prueba, cuando se cree uno el centro del mundo, cuando se asume como ser superior, jamás se adquiere consciencia de sus propios límites. Jamás se reconoce cuánto hace falta y nunca se siente obligado a superar sus fronteras, y lo peor, nunca se obliga a reconocerse tal como es porque esto no es posible, jamás, si no se sabe cómo es el otro, cual su sabiduría, sus saberes, sus miserias también.

He creído siempre que alguna de estos atributos para la definición del Zulia, del zuliano, de sus cualidades han sido cuidadosamente elaboradas con macabra inteligencia y perversa intención. Para no ver el saqueo del petróleo, primero, se crearon ilusiones de grandeza, riqueza, fábula sin poesía y se vendó simultáneamente a su gente para que no supiera cuál era el beneficiario real de esa explotación. Caracas, se dijo, el centro se repite, es el enemigo, mientras aparecía como deidad positiva el verdadero beneficiario, las petroleras y su mundo. Luego, se prosigue y completa el programa con el progresivo aislamiento de su gente al lago, que era y podría ser la fuente que une, que identificaba la cultura, más lejos, la vida de sus habitantes. Este aislamiento provocó indiferencia, primero, indolencia, luego, por su muerte y hoy, si aún no está muerto es irreversible agonía, y como si nada, menos que nada. Hasta la buena fe del puente para la “unión” de Maracaibo con el centro y su necesidad evidencia ese proceso de aislar al zuliano (aquí nacidos y de todas partes venidos) de su savia, de su plasma esencial. Desde el puente no se puede ver, contemplar, menos oír ni tocar al Lago. Pasó (el lago) de ser un medio esencial y existencial, comunicacional y cultural, a ser une extraño, ajeno a cada morador cuyos abuelos vivieron, soñaron, cantaron a sus aguas y bebieron de ellas. ¡De poema a retrete! De vida y sueño a cosa, fétida cosa muerta. Y lo que de él queda está muerto en las almas vacías de consciencia.
Ese vendaje ha alcanzado la ceguera total tantas veces y en casi todas partes, Los Puertos, Santa Rita en sus escombros de sombras vive el pasado de singular belleza y nadie ve, a nadie duele y se celebró con un gobernador zuliano, vaya!, la destrucción de El Saladillo, pero se ensombrece la memoria de un “gocho” Pérez Soto, quien, al menos, hizo cosas para ver y para la memoria. Ah!, no era de eso de cuanto quiero conversar, pensar tal vez. Pero bueno es reiterar mi tesis de siempre, tenemos un pueblo extraordinario cuyo “regionalismo” está en su amor a la universalidad, en haber incorporado, en su empreño de hacerse sin complejos, la belleza, lo bueno y útil de los “extranjeros”, de las culturas mas universales y de echar al mundo sus “genuinidades” y de esa dialéctica, en ese juego crear y recrear… Su amor al trabajo que lo hizo libre ante las petroleras, y displicente ante el ejercicio del poder político clientelar, tramposo. Sin ser el centro de este texto, sea bueno recordarlo, sobre todo para frenar a los mercaderes del “regionalismo y la zulianidad”, sus beneficiarios, vividores vivientes, muchas veces, fuera de estas tierras, farsantes empeñados en devorar la verdad.

Pues bien a este estado en buena parte como consecuencia de estos grotescos ideolemas, no sólo falta el agua, se le murió su Lago, la Sierra de Perijá camino al cadalso, no se cuantos kilómetros se mudaron a Colombia y no exactamente tras Garcías Márquez, y tiene de huéspedes permanentes el sicariato, la inseguridad, el desprecio del gobierno central…La Universidad del Zulia se enaniza cada vez más en tamaño y espíritu. La Ciega permanece sin ojos, tal vez ello sea bueno para no ver a los bárbaros vecinos, invasores, violadores sin asomo de arrepentimiento. Las vías férreas, se fueron antes de llegar. Del petróleo quedarán huellas de gas y miseria sin obreros. No nos hemos enterado que cuanto tenemos poco es, que es insuficiente y nos sentimos felices con lo que no tenemos. Y tenemos maravillosas cosas, pero no las tenemos. Como un esfuerzo por salir de la aldea, se creó el MACZUL, el CAMLB, se dio existencia al Baralt…pero aun son obras inconclusas, cuya vida cuelga de hilos manipulados desde el poder. Y, qué buenas son, agüita en el desierto. Miel en la amargura. ¿Pero en sí mismas cuánto les falta? Tal vez sea la autonomía. La autonomía es la madre de la libertad. La URU ha dado un gigantesco aporte, si bien obstruye a los ojos del lago, abre los ojos a las posibilidades del arte, entre otras miradas posibles. Su Aula Magna es la corona de ese sueño.

Mañana tendremos La Biblioteca María Calcaño. La vi en una propuesta de mi hijo Simón para que sea viva. A pesar de haberse quedado en nuestra intimidad, anda sin ataduras. La vi de manos de Gisela y de Ixora. Perdido en mis laberintos pero encontré que algo le hace falta, su aula magna, para que allí alcance sentido la vida, la nueva manera de existir la biblioteca, espacio del teatro, la danza, la música, el cine…la literatura… sin ese espacio se corre el riesgo de que la biblioteca sea un ser incompleto, demasiado incompleto. Maracaibo ha de tener una Biblioteca, deseo, superior a la nueva Biblioteca de Alejandría. Una biblioteca que nos ayude a ser una ciudad entre sus pares del mundo. Núcleo de la Ciudad de las Artes. Lejos de la siniestra aldea

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