Opinión Nacional

¿Terror rojo?

Maduro se bate en este momento en una confrontación semiabierta con las fracciones internas. La habilitante busca entre sus objetivos, fortalecer su poder ante sus enemigos más cercanos, el estamento militar.

El sufragio y la existencia de una ficción democrática con partidos adversos e instituciones separadas que Chávez se encargó de poner al servicio de su satrapía personal, ya no les sirven a sus herederos y las mafias que se anidaron bajo su protección, entendiendo que aun con su CNE parcializado difícilmente puedan ganar una elección mas, ni con ventajismo ni con trampa.

Todo ello ligado al profundo descontento que amenaza con una explosión a la manera de una insurrección popular.

Los antecedentes de un gobierno que ha perdido la base de apoyo pueden verse en el régimen bolchevique que creó un sistema policial que probó ser mucho más efectivo que la versión zarista. La reemplazaron con una policía política mucho más grande en su autoridad y la severidad de sus métodos. Sin embargo, sus objetivos eran los de imponer el mandato bolchevique sobre la gente. Convertidos en una «minoría» establecieron un poderoso aparato policíaco para preservar su dominio.

El Cesppa no es otra cosa que una réplica de la Cheká o Vecheká; y va más allá de ser una policía de censura.

Asdrúbal Aguiar lo señala con acierto: «El Cesppa, advierte, se convierte en la DINA (Dirección de Inteligencia, de la dictadura de Chile), que tendrá más poder que el propio Presidente de la República», y que «desnuda la autoría castrense del… decreto».

Recordemos que la Cheká fue una organización cuyos poderes crecieron gradualmente en respuesta a las varias emergencias y amenazas a la Unión Soviética. No existía una legislación formal que estableciera a la Vecheká. Se supone que fungía como un órgano de investigación preliminar, pero los crímenes que debía descubrir no estaban definidos y los procedimientos para manejar los casos no existían. Esta situación fue resultado del carácter extralegal de la Vecheká, concebida como un órgano para llevar a cabo la guerra contra los enemigos de clase. Le dieron un rol militar y estatus sobrelegal.

El Cesppa a la par que la soviética adquirirá poderes de justicia sumaria. Según sea decidido por sus autores lo que el decreto llama «informaciones sensibles», de «percibir» una amenaza de la «contrarrevolución», «la burguesía parasitaria», o «la intervención extranjera». A efectos prácticos, desplazará las funciones de los ministros del Interior, Justicia y Paz; de Relaciones Exteriores, y de Defensa, que dependen del Ejecutivo, destruyendo todos los postulados en que se sustenta el ya averiado Estado de Derecho.

La realidad, como con puntería lo indica Aguiar, es que el mando de la república se encuentra en manos de una cheká militar y en dos funcionarios castrenses.

El papel de los venezolanos que abogan por la restitución democrática, es el combate cívico, implacable y sin descanso contra los siniestros planes de someternos. El voto no tiene que ser un fin en sí mismo, se erige más como un arma de resistencia cívica y un instrumento de lucha del que sería suicida no hacer uso, como algunos cínicamente lo auspician.

Si no fuera por nuestra participación, los planes represivos no tuvieran lugar. Votar les hace daño, lo revela la creación del Cesppa.

No les comas cuento ni caigas en sus trampas, el terror lo tienen ellos, que buscan atemorizarte, rebélate y vota

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