Opinión Nacional

Tiempo de decisionesTiempo de lealtades

Hemos llegado a un punto, dentro de esta terrible crisis que nos carcome como el más maligno de los carcinomas, en el que obligatoriamente tenemos que tomar decisiones o correr el riesgo de morir de mengua. No podemos andarnos con medias tintas, tenemos que separar a los comprometidos de los dilatantes, precisamos saber con qué y quienes contamos en realidad. Ya basta de debates estériles dentro de la Coordinadora Democrática, el ridículo que pusieron ayer debe servir de alerta roja para que muchos de esos señores entiendan que la sociedad venezolana hace rato rebasó a sus líderes, nos quedaron pequeños pues. Ya es hora de que los dirigentes de muchas ONG´s entiendan que ellos no son más que voceros circunstanciales de la sociedad civil, no sus representantes y mucho menos sus dueños. Solo en la medida en que dirigentes políticos y social civilistas sepan interpretar el sentimiento mayoritario de los venezolanos y sean capaces de ponerse en sintonía con nuestros objetivos podremos entonces andar con rumbo firme y cierto hacia puerto seguro.

No critico las aperturas a diálogos, ni a soluciones políticas de distinta índole, no, estoy convencido de que tenemos la obligación ineludible de explorar, hasta agotar, todas las vías de solución posibles a esta profunda y arraigada crisis nacional. Lo que critico es la incapacidad que han demostrado para la toma de decisiones, la falta de coherencia en las posturas, la falta de compromiso en las acciones y por último la ausencia de contundencia en los planteamientos.

Si la Coordinadora Democrática nos resulta ineficaz en la interpretación de nuestras aspiraciones, entonces será responsabilidad nuestra y de nadie más asumir el reto de buscar soluciones que pongan fin de manera definitiva a esta trágica pesadilla que vivimos día a día.

Lech Valessa en su reciente visita a Caracas nos dejó un mensaje diáfano, en Polonia, el pueblo convocado por unos pocos dirigentes (recuérdese que los partidos estaban proscritos), fue a la huelga general contra nada más y nada menos que el Imperio de la extinta Unión Soviética, luego de 14 días de huelga, lo impensable sucedió, el régimen fantoche colocado desde el Kremlin se vino abajo, las calles de Varsovia se cubrieron de gloria, de la gloria de un pueblo que como David logró dar muerte a Goliat. Tan artero fue el golpe que el gigante rojo comenzó a derrumbarse aceleradamente hasta terminar reducido a cenizas. ¿Podría soportar este régimen mediocre y bananero una huelga de proporciones similares? La respuesta es obvia. Es tiempo de tomar decisiones y de comprometernos con ellas.

Pero también es tiempo de lealtades, somos un pueblo noble, de eso no nos caben dudas, pero a veces somos un pueblo poco dispuesto a dignificar a quien lo merece. Me refiero a los valientes y dignos oficiales de nuestras Fuerza Armadas que se pronunciaron el 11 de Abril. Gracias a la actitud de esos hombres la masacre de Miraflores no fue mayor, gracias a esos hombres contamos hoy a los caídos por decenas en lugar de contarlos por centenares o miles. De no haber ellos impedido la aplicación del Plan Ávila que monstruosamente se ordenó desde Miraflores, quien sabe donde estaríamos hoy. Esos oficiales han, en todo momento, mantenido una actitud digna, leales al juramento que una vez hicieron a nuestro tricolor nacional. Enfrentaron sin miedo sus responsabilidades, fueron a juicio y fueron sobreseídos.

Pero hoy, un cretino que no merece llamarse periodista nos viene con una fantasiosa declaración, por demás oportunista, en la que incrimina a estos oficiales con los muertos del 11A. Esa malintencionada versión ha sido categóricamente desmentida por todos y cada uno de los periodistas que acompañaron a estos oficiales en esa fatídica tarde. El gobierno pretende ahora escabullirse del juicio de lesa humanidad, el cual esta sustentado con pruebas tan contundentes como el video de Puente Llaguno, la grabación de la red Tiburón, la infinidad de videos de Guardias Nacionales accionando sus 9MM y FAL en contra de la marcha, la infinidad de testigos presenciales que dan fe de lo que allí ocurrió, etc. y para hacerlo nos presentan el video de este cretino inculpando al Vicealmirante Ramírez Pérez y al grupo de oficiales que se pronunció junto a él aquella trágica tarde. No podemos caer en tan burda trampa, no podemos hacernos partícipes de semejante infamia. Tenemos que defender el honor de estos oficiales cuyo único pecado ese día fue haberse pronunciado en contra de un gobierno que era y sigue siendo insostenible, y que ordenaba en ese momento el asesinato a mansalva de nuestros compatriotas. Hasta ahora, solo los medios de comunicación, en actitud valiente y coherente con la que ha sido su postura en pro del país, han defendido y respaldado a estos dignos hombres de uniforme. No ha habido ni un solo dirigente de la sociedad civil o de los partidos políticos que sea lo suficientemente galante como para salir a defender a quienes lo merecen. Pues si ellos no lo hacen, nuevamente es nuestra responsabilidad hacerlo, porque tenemos que demostrar que a pesar de todo, estos también son tiempos de lealtades.

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