Opinión Nacional

Todos somos Sakineh

La noticia de la suspensión de la lapidación de Sakineh Mohammadi Ashtiani es sin duda una buena noticia, pero no hay que bajar la guardia porque aún no está a salvo, su causa está en revisión por parte de una justicia sujeta a los oscuros designios tiránicos de las fuerzas más atrasadas de Irán y del mundo, por lo que corre el riesgo de no ser absuelta y ser sometida a otra pena de muerte “menos repudiable” como la horca.

Es alentador constatar que la opinión internacional pudo influir aún sobre uno de los régimenes más tiránicos y cerrados del mundo. Diversos sectores emprendieron una campaña contra la lapidación; destacan el filósofo francés Bernard Henry Levy, la primera dama Carla Bruni de Sarkozy y las siempre solidarias organizaciones defensoras de los derechos humanos que recogieron cerca de un millón de firmas.

Se sumaron los pronunciamientos del gobierno español, la disposición expresada por los ministros de relaciones exteriores de Italia y Francia de reunirse con su homólogo iraní y el contundente pronunciamiento de la Unión Europea condenando la sentencia a muerte por lapidación y pidiendo su libertad y la de muchos otros iraníes sometidos a torturas y juicios oscuros. El presidente Lula, ilustre exponente de la realpolitik, si bien no dijo ni una sola palabra sobre la violación de los Derechos humanos en Irán, ofreció asilo a Sakineh 

Nada se le ha escuchado al presidente Chávez, cómo entender su silencio,  acostumbrados como estamos a sus vociferaciones retadoras y ofensivas contra mandatarios o instituciones de cualquier parte del mundo a quien desee dejar claro que es soberano para hacer lo que quiere sin temerle a nada. Será que está acuerdo con el castigo, o le tendrá temor a su hermano Ahmadineyad.

Tampoco han dicho ni una palabra sus estrechas colaboradoras, ni una declaración de la Asamblea Nacional ni de los parlamentarios y ministros que se disfrazaron de palestinos para mostrar su “indignación humanitaria”, en ocasión del conflicto de Gaza o que dicen conmoverse ante los muertos en Irak.

No los conmueven los 99 latigazos descargados contra esta mujer, ni las desgarradoras declaraciones de SAJAD ASHTIANÍ, hijo de Sakineh quien junto a su hermana tuvo que presenciar este humillante castigo a su madre? la represión , muerte y  torturas provenientes de sus gobiernos hermanos no son merecedoras de su repudio?

No hay pretexto para callar, ni siquiera se pueden escudar en el respeto a las tradiciones culturales pues importantes sectores musulmanes han criticado la lapidación como una práctica no contemplada en el Corán, impuesta por los ayatolas luego de la “revolución Islámica” 

Todavía están a tiempo de montarse en el tren de la defensa de la vida de esta mujer que se ha convertido en el emblema mundial de defensa de la dignidad humana, en ella están representadas todas las mujeres y el pueblo iraní, detrás de ella en este momento están otras 11 personas (ocho mujeres y tres hombres) que esperan para saber si serán lapidadas.

Sakineh y el pueblo iraní le quedarán agradecidos.

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