Opinión Nacional

Tres leyes que matan la propiedad

El fin de este gobierno es acabar con la propiedad privada, y en ello no ha cejado. Comenzó con la agroindustria y terminó con la propiedad agropecuaria, trasladándola a manos inexpertas y arruinando al campo venezolano. Las confiscaciones urbanas son asaz conocidas y nadie está exento de perder su casa, edificio o comercio. Actualmente las cosas vienen de una manera más plantificada a través de tres leyes que, sepultarán definitivamente la propiedad y las empresas privadas. Edulcoradas como leyes de apariencias reivindicativas y por su contenido son confiscatorias. La Ley del deporte, quizás da un poco mas de participación a las bases en la escogencia de sus dirigentes y federaciones, pero igual termina con el deporte profesional y otras actividades rentables, tal vez esta parte de la ley no se apruebe de inmediato porque Chávez en la actualidad anda a la caza de los votos de la clase media, y quitarle su pasatiempo favorito en tiempos electorales no seria conveniente; pero la amenaza estará allí como espada de Damocles para que en cualquier momento entre vigor.

La ley de costos y precios justos, será la gran tragedia cuando no sólo termine de alejar la inversión privada sino cuando intervenga directamente a las empresas, injiriendo en sus estructuras de costos y trazando situaciones insostenibles. No habrá libre empresa ni competencia y la economía estará sujeta a los dictámenes del régimen, sin aparentar una intervención directa, sino un acto de justicia social que acabará con la especulación y el alto costo de la vida. Consecuencia de esto, tal vez aparecerá un mercado negro para transar algunos bienes y escarparán las importaciones como ocurre con nuestra ya famosa economía de puertos. No producimos nada y todo lo traemos del exterior, privilegiando al productor aledaño y no al nacional. De esta manera morirán los últimos vestigios de las empresas privadas en aras del comunismo.

La ley de alquileres, aparentemente se trata de algo justo para proteger al inquilino, pero no es así, en Venezuela dejó de ser negocio las transacciones inmobiliarias, cuando toda la “razón” se traslada al inquilino, y el propietario queda a la intemperie sujeto a que no le paguen ni le devuelvan su inmueble. Súmenle a eso que en adelante no se permitirá ni siquiera deposito en los contratos de alquileres, y ellos estarán controlados por los consejos comunales y los organismos de inquilinatos, que establecerán los cánones y condiciones del alquiler o la venta. Son leyes nada nuevas que vienen catapultándonos hacia el comunismo como legalizándolo ante la mirada impávida de la gente, que la mayoría de las veces no le pone atención a las cosas importantes, y pareciera se van acostumbrado al infortunio; así como caminan de supermercado en supermercado buscado azúcar u otro producto de escasa comparecencia, o mirando en lontananza a la espera de una de las casas prometidas por el Comandante.

Lo cierto es que las leyes están allí, unas aprobadas y otras en proceso de estarlo y el comunismo en nuestro país será un hecho “legal” a pesar  que Chávez haya cambiado su look y su eslogan Patria, socialismo o muerte por un eufemismo. Pensando que las enfermedades las curan los rezos impíos y los curas comunistas. Pues lo sustantivo para la disidencia deberá ser priorizar en las elecciones, conociendo que tenemos un contrincante comunista con el patrocinio de los cubanos; si él se impone, unido a estas tres leyes  pronto seremos un Estado comunista “legal” por vocación y por sufragio popular.

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