Opinión Nacional

Tres notas sobre el domingo

Si se compara el resultado de las últimas elecciones municipales con las últimas del mismo rango, hay avances. Si se compara con las elecciones de abril de este año, cuando Capriles pierde con Maduro, por las razones que sea, hay retroceso. Si se comparan con las de gobernadores de diciembre de 2012 hay avances.

Lo que queremos decir es que a pesar de las claras mejoras que se produjeron en gobiernos locales, la oposición está rondando el 50 por ciento, hacia arriba o hacia abajo, desde hace varios años. Ni sube ni baja. El chavismo, igual, va cayendo, pero poco a poco. Muy lento para el desastre que construye. Y sigue ganando elecciones como si estuviéramos en un país de progreso. Hay necesidad de revisiones en la oposición, en la MUD. Hay que establecer cuáles son los verdaderos requerimientos de esa mitad que se mantiene atada a la miseria, aferrada a un ídolo fallecido y a una idea de bienestar falsa. Inexplicable. Mitad y mitad. Muy complejo todo el cuadro en el que dependiendo de qué lado usted se ubique, siempre encontrará razones para afirmar que el domingo 8 de diciembre usted ganó. Nadie ha ganado. Este país sigue directo al colapso. Y más rápido.

Varias cosas quedaron claras después de la medición de fuerzas del domingo. Todas de países muy, pero muy subdesarrollados y de poca calidad de democracia. Veamos.

Primero. Este gobierno, desde tiempos del comandante muerto, le tiene tomada la justa medida a la mitad de los venezolanos que están ubicados en el escalón de la sinvergüenzura extrema, más que pobreza extrema. Estarían muy bien en Cuba. Mantenidos y sin trabajar, pero pobres y sin futuro. Sobran ejemplos, pero las medidas casi de invasión y asalto que tomó Maduro unas tres semanas antes de las elecciones, según los expertos más calificados en estadísticas sociales, le significaron al líder de lo que queda de revolución más de 11 puntos en aumento de popularidad. De un increíble 38% pasó a 49% en las encuestas más recientes. A eso se le llama Toque DAKA. Ordenar esa invasión es una decisión borde, pues si bien a las primeras de cambio a los vivarachos les produce orgasmos de felicidad política y casera, dentro de poco los efectos perversos estarán en cada casa y en casa negocio.

Segundo. Mientras la oposición dependa de la volatilidad de un sector no chavista, la abstención será una barrera inderrotable para sacar un triunfo contundente en medio de la polarización. Se calcula que un par de millones de no chavistas no votaron el domingo. ¿Quién gana así?

Tercero. El CNE y el ventajismo. El lado oscuro de esta historia y sustento eterno para justificar no votar. Duro trabajo para la MUD.

 / @ejrl

 

 

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