Opinión Nacional

TV y hegemonía

Según el DRAE hegemonía tiene dos significados 1. f. Supremacía que un Estado ejerce sobre otros. 2. f. Supremacía de cualquier tipo. Considerando esta segunda acepción entendemos que en su más profundo entresijo cualquiera y todo las empresas del mundo capitalistas están obligadas a andar forzosamente hacia la hegemonía. Cualquier texto de Planificación Estratégica prescribe su fin: control y predominio del mercado por sus productos, con obligada derrota o extinción implacable del competidor. Es por tanto de esperar que un canal de TV posea la misma insignia competitiva que una empresa de transporte, galletas o refrescos, acabar con el espacio y el terreno que ocupa el otro. Eso lo sabe la gente de Televen, GloboVisión o Venevisión, cuando piensan como y por qué es que deben actuar a la hora de defender al canal 2. ¿O será que en comunicaciones el templo de los valores de la economía del mercado y la competencia mantiene otras calidades éticas?

Escucho de manera reiterada que el único hegemón conocido en Venezuela es el estado y su actual presidente. Los demás actores sociales desean aparecer cómo impolutos gestores del bien común y la buena convivencia. Se quieren ver como corifeos de un celestial y grato teatro de la coexistencia que bailan al son del vals equilibrio social (sic Talcott Parsons)
Considero que la hegemonía no solo busca romperle el lomo al opositor, sino que esto se va logrando cuando se establece una dirección política y para solidificarla se arremete con apoyo de acciones creadoras de cultura e ideología. Claro dando por sentado, que el Canal 2, así como los otros medios del país, son productores de “cultura”, sino ¿como calificar esos programas, Pej. de concursos en lo que se arremete contra los perdedores y se les hace no “solo morder el polvo de la derrota” sino que, además vemos aparecer con la tenacidad y fuerza de un policía de Chacao, a una bella, operada y bustosa modelo que le mete la cara a la víctima derrotada dentro de la pasta de una cremosa torta. ¿ Es o no, este gesto, una forma de dispensar cultura?. Esto pinta como es que los productores y creativos dominantes entienden a los menos validos o perdedores. O ese otro programa en que la insinuante parafernalia seduce con la pregunta de si, ¡¡ … “Ud desea ser millonario” ¡¡. Obvia la pregunta y demasiado previsible la respuesta para cuerpos carentes y necesitados como los nuestros. Tal y como se decía en el antiguo billar del Radio City: de bola. El camino para ser millonario va por el rumbo de las respuestas a preguntas que definen el nivel del intelecto del buen joven yuppie o la bella damisela que destila olores de una clase media bien acomodadita y con ropita que asemeja a un costoso corte de Carolina H. Salvo que comprado a cuotas o el oulet del Cementerio. Para lograr la adecuada puesta en escena de este cuadro de simbolismos, se escoge la audiencia que hace la claque. En ese mar de falsedades surge, cual figura de Boticelli, la retocada, almidonada y ya caduca estampa del clasista anunciador y de su escenografía toda high tech. ¿ Representa este entumecido “cuadro vivo” una forma de la cultura dominante y los valores del canal 2?. Responda, sino sabe, pida un comodín.

No olvidemos que la hegemonía existe, para ordenar el camino de la política, y mantener como su principal recurso de acción al partido político. Sin partido no hay política y sin política no hay hegemonía. ¿ Que debe hacer un verdadero partido político para existir y justificar su existencia?. La principal función es intervenir para realizar síntesis crítica de cualquier situación. Desde allí lanzar, como cualquier capitán de campo, las líneas de acción a sus huestes. La hipótesis es que su planteo debe imponer cambios y actos en el área de lo social. Cuya consecuencia es lograr la esperada hegemonía. ¿ Pero, es o no cierto, que el canal 2 cuando emitía durante el paro sus 440 cuñas por día de 24 horas, estaba o no buscando que se produjeran acciones sociales y por ende lograr hegemonía?. Es mas ¿estaría cumpliendo el rol de un partido político? . Respondo que sin duda, lo hacía, con más fuerza, violencia y presencia que cualquiera de los partidos de oposición existente en la Coordinadora D. Era un verdadero y real partido político

Que se busca con la hegemonía, sin duda que la supremacía de un grupo social o clase sobre otra se consolide. Busca la dominación a través de la dirección intelectual y moral sobre los grupos o clases que le son adversas. Se propone liquidarlos hasta con el concurso de la fuerza armada, de allí la genial idea de los directivos del canal 2 de motivar, apadrinar, proteger, exaltar, apostar, enrumbar y publicitar y financiar a los agitados de la Plaza Altamira. Era un preámbulo, en sus esquemas estratégicos para tomar el poder.

Así, afirmo con pocas dudas, que actuaron y actúan como partido político. Es obvio que este es su fin. De otra forma debo esperar que me lo expliquen los abogados y eruditos defensores del “canal de Barcenas”. … A lo mejor aprendo algo …que buena falta que me hace.

El canal 2 en su rol de partido político debe dirigirse a resolver la manera de superar la eterna contradicción entre la teoría y la práctica. Debe ser el mediador y el unificador de ese contrasentido. El que fije el camino para que una de las hegemonías enfrentadas logre ventajas. Ser el gurú. Cumplir el rol de demiurgo, sin duda que no es una tarea que pueda cumplir un solo individuo. Con el perdón de mi ignorancia –bastante que me sobra- no creo que el hombre fuerte del bigote aplanchado pudiera cumplir tal función. Desde Maquiavelo, que fue uno de lo primeros que hablo de este tema, este papel lo tenido siempre un partido. No un enfatuado lechuguino. Aquí le sobró espacio para la noticia mentirosa y el uso del comentarista rochelero, pero le faltó fuerza y humildad para crear grupo y partido.

Un canal o un partido tienen por tarea imponer una visión del mundo. El canal lo va cumpliendo en cómodas, diarias y destiladas cuotas hasta lograr la imposición simbólica en el colectivo. Ese colectivo adoctrinado acepta, vía consenso comulgar y hacer creer a cuanto joven de clase media se le ponga por delante -con tarjeta pagada y toda la parafernalia yuppie que lo acredite para ser aceptada sin hacer cola en el Sawu- que el gobierno va adoptar o hacerse de la “propiedad de sus hijos”. O peor aún, que le va a nacionalizar su carrito recién pagado en un acto difamatorio de propaganda de la peor sevicia y crueldad hacia la psiquis de un pequeño burgués. Quitarle su carro. Imaginen la pesadilla y el horror que significa para este endeudado permanente la perdida de su “rufita” Este tipo mensaje es un acto que ejerce una violencia simbólica ilegitima.

Volvamos a Maquiavelo, quién propuso uno de los primeros programas orgánicos para que el príncipe ejerciera la hegemonía. Gramsci por su lado convierte al príncipe en objeto de estudio y lo transforma en el moderno partido político, solo que mantiene el mismo rol: producir hegemonía. Acredita que en el moderno Estado unitario el partido tiene función privilegiada, consolidar y repartir ideología. En el mundo contemporáneo este rol se lo reparten varias instituciones. Principalísimo papel deben cumplir en este sentido los canales de televisión y otros medios de información. En esta evolución hacia la búsqueda de la hegemonía se convierten en los nuevos príncipes de la política.

Para tal fin crean sus particulares modos de socialización, establecen con su programación y sus claves y sus códigos comunicacionales verdaderos sistemas de “orientación”, de sanción, de violencia, de coerción cuyo asiento privilegiado está en los recursos que permiten el dispendio de cultura. Su concepción de cultura tiene como propósito establecer efectivas prácticas de socialización. Aprecian la cultura sencillamente como pensamiento en acción y proceso para crear conocimiento, producción y transformación del yo. Este diseño tiene reales e indiscutibles fortalezas que le permiten apoyar cambios y orientaciones clasistas en el campo social. Siempre bajo esquemas prácticos y aplicables de forma inmediata estilo “fase food”. Motivando prácticas de conducta que solo se dirigen a la pura acción y que buscan obviamente limitar, frenar y devaluar los procesos de la reflexión. Gestando un modelo de difusión e información muy similar al esquema estético que puso de moda en sus películas el travieso Tarantino. Modelo que evoluciona hacia esas seriales de la TV del tipo “24 horas”, “Lost”; verdaderos e irrefrenables toboganes del entretenimiento y la pura acción y emociones. Diseño en donde no hay tiempo, ni motivo, ni razón, ni justificación que motive el más mínimo acto de reflexión. Se proscribe el uso del intelecto o la voluntad para que la gente dedique un tiempo a pensar y desarrollar las habilidades de su imaginación o que impulse el reordenamiento de sus patrones de conocimiento. Estas ideas están desterradas de este estilo de “enzanjonamiento” y estrechamiento de la voluntad. ¿Será o no este, un patrón cultural?. ¿Es o no, una manera para deificar, entre otras neurosis, la que desemboca en el frenético camino del consumo?. O que impulsa nuestras jóvenes al ahorro que les permita llegar al cielo cuyo santuario esta lleno de tetas de silicona. Si es que en su desenfreno no las mata antes un ataque de anorexia. Anoréxicas no solo en el plano de lo físico, sino también en el aun más grave: el intelectual. Conste no tengo nada en contra del uso de las siliconas y sus aplicaciones, salvo que me angustia verlas tan fanatizadas en un lado y desvalidas en espacio del raciocinio.

Para nosotros el proceso de este canal 2 de lograr hegemonía no es tarea de un solo individuo, sino que su fuerza la ha de tener cuando consolide una voluntad colectiva y desde allí surjan líneas políticas precisas que lleguen a consolidar una visión total de la sociedad, aunque esta posible voluntad consciente necesita de gente que se adhiere al programa del canal esencialmente como un acto de fe. ¿ Podrían los dueños actuales del canal haber concretado este sueño? ¿ Que les faltó para lograrlo? ¿ Como saberlo?. Algo de cálculo técnica política le falló. Por lo pronto podemos decir como la letra del corrido de Juan Charrasqueado: “no tuvo tiempo de montar en su caballo”
¿ Por que sale este canal del aire?. Es una razón o cúmulo de ellas diferente a cuanto aquí se ha dicho. La única explicación es legal: termino, expiró, venció el tiempo de la autorización de su concesión. Así de sencillo y de simple.

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