Opinión Nacional

Un mensaje aritmético, no matemático

Basémonos, tan solo, en los números. Juguemos, un poco, de ser necesario, con la imaginación y otro tanto con la lógica del común. Al referirnos a elecciones en Venezuela, desde el 2003, a nuestro flamante Tribunal Electoral, el CNE,  se le puede creer la mitad de lo que dice y quizás menos de lo que sustenta.

Por ejemplo, NO TENEMOS UN Registro Electoral Permanente (REP) de 19 Millones de electores. Normalmente, en cua1quier país, aún en aquellos donde la votación es obligatoria, no sólo es un derecho, sino que también es un deber a cumplir, sujeto a sanciones por su desacato, la población votante no pasa del 50% de la votación general.

Siguiendo este patrón de referencia, en Venezuela nuestro REP debería ser de 14 Millones, si es que somos 28 Millones los que poblamos este país. Pero aceptemos que somos más, advirtiendo que jamás, porque sería imposible, llegaríamos a la cifra expuesta por el CNE, la cual alcanzaría a un porcentaje de 68% sobre el total de venezolanos vivos. Absurdo.

Del 2003 al 2004, cuando se instaló ¡a la brava” el sistema Smartmatic y comenzó la dominación chavista sobre el CNE, en menos de Seis Meses, ese REP saltó a un incremento inusitado de casi Dos Millones y medio de “nuevos” electores, cuando el crecimiento interanual promedio indicaba que no deberíamos superar, en un año y no en seis meses,  la cifra de 350.000 a 400.000 electores.

Es decir, ya para ese momento el “transparente y super moderno” CNE nos “había metido” una trampa de por lo menos Dos Millones de fantasmas o de dobles y multicedulados. Habían “construido” un colchón que el sistema utilizaría como protección a los intereses del régimen, con “sabor” democrático.

Veamos bien porqué lo decimos. Del 2004 al 2012, con el sistema de registro incluso en manos cubanas, sin posibilidad de auditoría plena, por cuanto el CNE al ofrecer la Data de los electores, se RESERVÓ PARA SI, de manera exclusiva, la información del “lugar de residencia” de cada votante, para proteger su “privacidad”. ¡Qué belleza! ¡Qué clase de escrúpulo para la defensa de la intensidad de los derechos humanos de los “dignos” venezolanos del REP!

Especulen Uds. con su imaginación acerca de la “utilidad” de esta previsión legal en manos de quienes difícilmente pueden probar su honestidad cívica. Pero sigamos. Calculemos que la posesión absoluta del control de las herramientas de inscripción, que continúa en  manos del régimen –no hay Fiscal General de Cedulación, como lo previsto en la Constitución del 61 para la “oposición”–  ha permitido que este “colchón” se infle, cada año, durante los Ocho transcurridos desde el Revocatorio, a razón de 150.000 al concluir cada Diciembre, ya tendríamos una masa bruta (o muy inteligente) de casi Cuatro Millones de “electores fantasmas”, inexistentes o multicedulados.

Estos últimos, al fin y al cabo, se refieren a una persona con más de una cédula y una correspondiente inscripción legal en el REP. Hemos detectado en muchas ocasiones, votantes “oficialmente” registrados, con dos mismos nombres y dos mismos apellidos y la misma fecha de nacimiento, hasta con Diez (¡) cédulas de identidad diferentes.

Es decir, registrados DIEZ veces en el REP, con diferentes domicilios y distintas ubicaciones para votar. Dato este imposible de precisar, por cuanto el CNE se lo reserva para si y no lo revela a nadie. ¿Cuántos son, en realidad, estos fraudulentos Cuatro Millones? Dividámoslos entre cinco, para tener una base hipotética de cálculo final: son 800.000 verdaderos votantes. Reduzcámoslos del “colchón” y digamos que la cifra se concentra en unos Tres Millones de “fantasmas” que el sistema utilizará si las circunstancias se lo permiten, desde luego, siempre a favor del régimen.

O sea, nuestro REP, en realidad, es de 16 Millones de electores, más o menos el 58% de la población, todavía un poco alto, pero con lo alegre y jacarandosos que somos los venezolanos, pues, pasa y ya. Normalmente en cada elección, mucho más en los países que, como Venezuela, establecen el voto sólo como un derecho (y no como un deber a cumplir obligatoriamente), hay un 20% de personas a quienes “no les interesa para nada la política” y se abstienen de votar, o sea, unos Tres Millones.

Tendríamos entonces una participación efectiva de unos 13 Millones, quienes son, en realidad, quienes van a decidir el destino de los otros 28 Millones que habitamos este país. Un poco más del 46% de la población. Si estas fueran las cifras en la “realidad” del CNE, y si Capriles el 7/0 sacó 6.500.000 y le anularon por decisiones “sobrevenidas” unos 300.000 sufragios de electores “confundidos” (obtuvo, de verdad, la aprobación de 6.800.000 venezolanos) habría alcanzado el 52% de la votación. Pero allí funcionó, para aquel evento,  el “colchón”, administrado por el mágico y esplendoroso sistema samartmátic.

Y Chávez, aún vivo y sujeto del favoritismo aritmético del andamiaje electoral, con sólo el 48% efectivo de los votos, apareció, en las cuentas del CNE,  con la  “fabulosa” cifra de 8.200.000 sufragios, supuestamente representativos de más de la mitad de los votos efectivos, basados en un REP “inflado” de 19 Millones y unos Cuatro Millones de “abstenidos”.

¿Qué indica esto? Créanmelo o no me lo crean: que el fraude sistemático le agregó ¡DOS MILLONES DE VOTOS FANTASMAS!, ante los ojos impávidos de una joven nación independiente llamada Venezuela. ¿Cómo fue posible tal aborrecible práctica fraudulenta? Entre otras cosas, porque hemos “legitimado” todo lo que concierne a nuestro más alto tribunal electoral, el CNE.

Pero, sobre todo, por el caprichoso aserto de que sólo el 54% de las mesas pueden ser objeto de verificación del contenido de las urnas ante la información electrónica de las máquinas, con respecto a quiénes, cuántos y por quién votaron los electores. Las máquinas y las actas NO VERIFICADAS, equivalentes al 46% del total, contenían la voluntad de casi NUEVE MILLONES de votantes, cuya verdadera intención no fue respetada. “¿Es esto correcto?”.

Sencillo: la manipulación electrónica del sistema smartmátic –¡el mejor del mundo!–  se concretó a “incluir” en cada una de las 20.000 máquinas no “auditadas” o no verificadas, aproximadamente 100 votos fantasmas en cada una para desbordar la victoria del fallecido Comandante y postrar  en el fango al “flaquito” mirandino de la oposición.

Eso si, el líder de la Revolución, en el peor de los casos, tuvo, por lo menos, 6 Millones de seguidores reales, unos llevados a “empujones”, pero otros con la devoción propia de quienes siguen a un ídolo de carne y hueso. Digamos que estos últimos sumaron unos 4 Millones y los “obligados” –empleados públicos y beneficiarios de las “misiones”–  llegaron a 2 Millones.

Pasemos la página y entremos a lo que podría ocurrir el próximo domingo. Al principio, el candidato de la oposición, después del 7/0, fue visto como un derrotado, extremadamente débil y “quien no le habló claro” al pueblo y se “anticipó” en reconocer su derrota. Muchos lo llamaron, incluso, “colaboracionista” porque tuvo que haber conocido la naturaleza del fraude del que fue víctima.

Pero el Comandante se murió y cambiaron los parámetros de la emoción popular y el cuadro básico de las tendencias de la opinión. Como no había más nadie apropiado para este nuevo evento electoral, se volvió a situar al candidato derrotado frente al mercado comicial venezolano, ahora con un  DISCURSO y un RIVAL totalmente diferentes.

Y con agresiva velocidad de centauro, el “aplastado” por el fraude del Comandante comenzó a recuperar la confianza de sus originales electores, hasta convencer a los llamados “radicales” de la oposición que no quisieron votar por él el 7/0.

¿A cuántos podría esta vez inducir a votar, sin miedo, decididos, confiados en un nuevo amanecer? Calculamos que a unos 7 Millones de electores, por lo menos. ¿Suficientes para la victoria, a ser reconocida y proclamada por un CNE contrario a su ley?

Vamos a ver: por más que el aparato estrepitoso y ventajista de todo el andamiaje gubernamental, corrupto e inescrupuloso, alimentado por un barril de petróleo que sigue a 100 Dólares y sin fiscalización pública, los 4 Millones de chavistas idolatrados saben que Maduro no es Chávez y no han oído de él un discurso más apasionado que el que distinguía a su líder, muerto, por cierto, a su juicio, por la inexperiencia de quienes lo trataron clínicamente equivocados, lejos de su tierra natal.

¿Qué pasó en el 2007 con el referendum constitucional que “su gente” no aprobó? Que la emoción no se “compra en botica”, que surge de las entrañas del ser humano, por inocente, pobre o ignorante que sea, como aflora el amor a primera vista. Y que esas cláusulas inspiradas en la confección del “hombre nuevo”, para el cual la Revolución pretendía ocupar la atención de los hijos en el tránsito de su primera educación, despertó sospechas en los “de abajo”  –padres y madres con hijos–  y proliferó una fatal abstención que derrotó al proyecto del Comandante.

¿Cuántos? Digamos que el 50% de sus adictos sinceros. ¿Cuántos eran? Dos Millones de venezolanos pobres a quienes no les interesó, para nada, la consulta. La “cosa” no era con ellos. No es que no fueran “socialistas”; es que no sabían y no saben “con qué se come eso”. Y lo del hombre nuevo, pues que hagan una novela y la pasen por TV, pero que no la conviertan en un compromiso para ellos.

¿Qué va a pasar ahora con ese pálpito emocional de quienes tenían sus razones para adorar al ídolo que ya no está con ellos? ¿Van a sentir que un hombre alto, de bigotes, sin boina roja ni franela militar, que toca el bongó al estilo cubano, es la trasmutación de su salvador? ¿La resurrección de Chávez? Conociendo como conocemos a los venezolanos, sabemos que eso, precisamente eso, no va a ocurrir y que volverá la respuesta desganada del 2007, ahora con más razón. “¿No sería que ESTOS nos mataron al Comandante?”.

No somos excesivamente optimistas  al pensar que más de la mitad de esos fieles chavistas, no es que van a votar por Capriles, sino que se van a quedar en sus casas, prendiéndoles velas a sus santos y apurando los últimos restos de sus diarios menesteres. A votar no van.

¿Cuántos serán los que van a abstenerse? Ponga Ud. una cifra. En el 2007 fueron más de Dos Millones. Ahora, ¿serán Tres? Si a los Tres restantes de los Seis totales, les sumamos íntegros, los Dos Millones del “colchón”, difícilmente se alcanzará, para Maduro, los Cinco Millones de votos, contra los Siete seguros de Capriles. Dos Millones de ventaja. Se repite la cifra: dos millones para esto; dos millones para lo otro. Esa es la aritmética. Les regalo estas reflexiones y hagan con ellas lo que a bien tengan. Todo será aceptado.

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