Opinión Nacional

Un millardito cada 15 días

Me causa gracia el tono dramático de la petición presidencial al BCV para que le den un «millardito» de dólares de las reservas internacionales. Lo que no dice el señor Chávez, es que en el 2003 su gobierno gastó el equivalente de 25 millardos de dólares, es decir un «millardito» de esos cada 15 días.

Veamos las cifras. En el año fiscal 2003 el presupuesto nacional fue de 40 billones de bolívares (en 1998, por cierto, fue de 9 billones). Ello al cambio oficial y controlado de Bs. 1.600 por dólar equivale a 25 mil millones de dólares, vale decir 25 millardos que distribuidos en 52 semanas representa un gasto de 1.000 millones de dólares cada quince y último.

De manera que tratar de poner en tres y dos al Banco Central para que «afloje» un millardo, so pena de que si no lo hace el pueblo sufrirá consecuencias terribles, no es más que una tramoya política para quedar como una especie de «víctima» de la manoseada «oligarquía financiera».

En especial ahora en el 2004, ya que el monto del presupuesto nacional, que Chávez maneja a su real saber y entender, subió de 40 a 50 billones de bolívares.

El gobierno venezolano que ha contado con mayores recursos presupuestarios en toda la historia es, precisamente, el de Chávez. No sólo porque ha coincidido con una bonanza del mercado petrolero internacional, sino porque las arcas de Estado han recibido (y despachado) un caudal gigantesco de dinero proveniente del aumento de la deuda pública interna.

Entre 1999 y el 2003, ésta fue incrementada por decisión de Miraflores de 2 a 20 billones de bolívares. Acaso la hipoteca más pesada de las muchas que lleva en su haber el quinquenio.

El directivo del BCV, D.F. Maza Zavala, cuya seriedad y ponderación está por encima de las pugnas políticas, le ha respondido a Chávez en los siguientes términos: «No le es posible a esta institución utilizar directamente sus reservas internacionales, que son propiedad de la nación, para prestar ni al gobierno ni a los particulares, porque ellas deben responder a las obligaciones monetarias de la economía».

En otras palabras: las reservas en divisas es lo que permite financiar las importaciones que 24 millones de venezolanos necesitan para completar su alimentación, medicinas, vestido, transporte y, en general, para que la economía tenga un financiamiento siquiera mínimo y la calidad de vida no se deteriore a mayor velocidad.

Si el gobierno pudiera disponerlas a su antojo –un millardito por acá y otro por allá– al cabo de poco tiempo no habría con qué importar ni los productos de la cesta básica que gracias a la debacle económica ya el país no produce.

Quien tiene que pedirle cuentas a quien, no es el presidente Chávez al Banco Central de Venezuela, sino el país a él. Y no por un «millardito» de dólares, sino por más de 100 mil millones de dólares, o sea más de 100 millarditos, que el Estado bajo su gobierno ha percibido y gastado entre 1999 y 2003.

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