Opinión Nacional

¿Un nuevo liderazgo?

Constantemente escuchamos expresiones de rechazo a quienes fungen de lideres de la oposición, especialmente de los mas viejos que vienen de la cuarta república. No me cabe duda que algunos de esos lideres no tienen mayor poder de convocatoria, pero no por ello merecen ser vilipendiados. Sus limitaciones son muchas: algunos tienen conocidísimos rabos de paja, otros están cansados, unos mas carecen de nuevas ideas y otros simplemente no tienen gente que los ayude en su trabajo, además, muchos se han equivocado o se han limitado a aparecer en tribunas mediáticas. También es cierto que parte de los votos que esos líderes han ganado en las diferentes elecciones no son solo votos a favor de ellos, sino también contra Chávez o sus representantes. Creo que todo esto es, por lo menos en parte, verdad, y que muchos en la oposición siguen esperando caras e ideas nuevas y voluntad de lucha expresada no solo verbalmente sino también con la construcción de alguna organización capaz de sumar voluntades.

Pero me parece también injusto y políticamente incorrecto culpar de todo lo no hacemos simplemente a la carencia de lideres. El liderazgo no existe si no lo acompaña una masa dispuesta a seguirlo, de donde recluta a sus colaboradores y que se mueve para hacer las cosas que el liderazgo cree que debe hacerse. Por tanto, no culpemos a la debilidad del liderazgo opositor el que nosotros no trabajemos activamente en defensa de los valores que consideramos esenciales y en contra de una dictadura cuyo perfil ya se muestra tenebroso. El liderazgo es la cabeza visible y mas evidente de algo que existe y la pregunta que hay que hacerse, con toda sinceridad, es si aun surgiendo lideres nuevos, saldremos de una modorra que es solo nuestra pero que la achacamos, por comodidad, a la falta de liderazgo.

Es cierto que vivimos con miedo, cualquiera que haya manifestado su opinión en contra del régimen probablemente tiene abierto un expediente político y se le escruta su vida privada y sus negocios para utilizarlos en contra de el, y aun si no hay razones, sabemos que el gobierno puede fabricarlas y que hay suficientes funcionarios arrastrados dispuestos a activarlas para hacernos daño.

A los chavistas los acusamos de ser unos ilusos que esperan que su Mesías autoritario los reivindique, pero también nosotros esperamos nuestro Mesías, sea en la persona de un militar que las tenga bien puestas, de los estudiantes, de un desgarramiento del chavismo como algunos parecen creer que puede ocurrir con Henry Falcón, y muchas veces, una nebulosa y metafísica esperanza de que “Estados Unidos no va a permitir que esto continúe”. Como es propio de este país, chavistas incluidos, siempre estamos esperando que sean otros los que hagan lo que debemos hacer nosotros, por desgracia, un rasgo de nuestra identidad cultural bien acentuado.

La resistencia contra el régimen debe comenzar a partir de cada uno de nosotros. Para empezar, debemos tener claras las razones por las cuales hay que oponerse. No se trata de recuperar alguna abstracta libertad o democracia o afirmar que éramos felices y no lo sabíamos. Se trata de informarnos y formarnos en política, de hacernos expertos en el Caso Venezuela, leer historia contemporánea, revisar la biografía de los grandes dictadores y ver como se repite el libreto, aprender de sociología y filosofía política. Cuando he asistido a algún curso de formación cívica, me he sorprendido de la escuálida asistencia, como si nada preocupante estuviera ocurriendo en nuestro país. Haga un ejercicio muy bueno: escriba un ensayo donde se explica el porque Ud. no es chavista, eso le ayudara a poner las ideas en orden y le dará argumentos a la hora de discutir con un chavista, suponiendo que esa oportunidad se de. Y si el ensayo le sale bueno mándelo a la prensa, hágalo publico, que asi ayudara a muchos otros a definir mejor lo que es solo un vago sentimiento de rechazo.

Hay acciones de guerrilla cívica que cada uno de nosotros puede hacer. La más simple es hablar mal del gobierno cada vez que puede, especialmente en sitios donde hay publico: en el autobús, en la cola de cualquier clase, en la sala de espera del hospital, etc. Intégrese a una red vecinal, forme parte de una junta comunal o participe en sus discusiones, acérquese a algún partido político. ¿Le da miedo? Seguramente que si, pero una cosa es tener miedo y otra ser cobarde y pasar agachado.

Hay muchas formas de resistencia ciudadana. Póngase una franela que diga “no a la dictadura”, utilice la impresora de su casa para imprimir y repartir volantes en el autobús, en la calle, en el supermercado, en la cooperativa, donde quiera que hay gente denunciando este estado de cosas, deje de reenviar los mensajes tontos que le envían por Internet y envié las cosas serias que hay que decir, nada de chistes estupidez acerca de Chávez, que mientras nos reímos de él, el va apretando las tuercas hasta que la risa se nos convierta en una mueca. Y sobre todo, hágase visible, nada hay que tema mas una dictadura que mucha gente diciéndole que están hartos de sus desmanes. Muchos regimenes, especialmente los de Europa del Este parecían muy sólidos por el terror con que gobernaban, pero cayeron tan pronto la gente se dio cuenta que era el miedo lo que las tenia paralizadas.

Luchemos poniendo cada uno de nosotros un granito de arena que ya aparecerán los líderes que los juntara y convertirá en avalancha potente y eficaz.

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