Opinión Nacional

Una guerra prolongada

bella ciao..

Poco halagador nuestro panorama actual. Solo debo recordar como dice Paco Taibo, en su novela, “La vida misma”: en el crimen, “hay distancia entre el ejecutor y el ordenador ”, sin duda variables en tenebrosa conexión. El uno, se esconde en limbos de Abraxas y el otro, es mero sicario; solo le interesa lo que cobra.

Los que lideran la facción opositora – antes vistos como simpáticos, por jóvenes, hoy, ya son adultos cuarentañosos – duros opositores idolatras de la derecha; adornados de conducta y decisión militar poco tienen que opinar, sobre el inmediato escenario de guerra que sus asesores externos les construyeron.

Este papel solo le cabe a sus mandantes foráneos. Nombres como: Otto Reich, Roger Noriega, Moisés Naim, ya son figuras que la prensa y TV, reconoce como conectados en este proceso. Ellos, les fijaron, como único camino, la violencia bélica, la guerra de guerrillas callejera: ya la aplicaron y mantendrán en sus actos de terror; proezas contra personalidades; y, por supuesto, huelgas y huelguitas y las consabidas guarimbas.

Hasta hoy, se muestran como tenue velo. Mañana tejido que no sabemos cuanta trama se le descubrirá.

Quien desde lejos dirige esta guerra; a no dudarlo, demuestra una vez más su conducta habitual en este modo de proceder. Citar, viejos, brutales, y tristes golpes, e invasiones, quizás nos ayuden a ilustrar: Colombia, 1953- 1957; Argentina, 1976-1983; Uruguay,1978-1985; Brasil, 1964- 18985, Chile,1973-1990; Granada, 1983; Panamá, 1989; Honduras,2012; Paraguay, 2013. Datos que no son ficción. Pues mucha sangre y dolor produjeron.

Sus fines y violento proceder son los mismos de siempre, no han cambiado nunca. Sin embargo, sus tácticas, varían con el surgimiento de nuevas ciencias y tecnologías. Hoy cuentan con un ejército silencioso de empresas de comunicación mundial que en concéntrico proceder maneja, en baja intensidad bélica, su vanguardia.

Sus manuales del golpe de estado son claros en sus propósitos y medios. Saben, que por fin, encontraron en el resultado electoral los motivos artificiosos de queja. Luego, los transformaron en una pequeña caries; y sobre ella, piensan convergir con todo su fuerza. Saben que este es el único camino que les queda para intentar voltear este proceso.

Su ejército, intentará ocupar terreno en treinta meses de guerra prolongada hasta el Revocatorio. Para ello han constituido su ejército; cuentan con sicarios, paracos, narcos, grupos optar, Movimiento 13 y JAVU y otros becarios del horror. Todo este aparato de violencia, es necesario decirlo, es totalmente ajeno al pensamiento de la mayoría respetable del contingente de sus electores, seres que sin duda detestan la violencia. Mas cuerdos que sus líderes de la ultra derecha, que no controlan. Sus líderes son artífices radicales en materia de golpes de estado ya ejecutados.

Ante este escenario, el común de la gente no logra, se ve sorprendida; le cuesta discernir fácilmente, por ahora, las tendencias y perspectivas del programa y magnitud y desproporción de los acontecimientos violentos que planifican llevar a cabo. Su adeptos, no alcanzan a entender claramente esta orientaciones tácticas: ni sus métodos de acción, ni la diversidad de la cargas de insensatez que puede desencadenar.

Es necesario ante la magnitud de la carga, pensar en la contraofensiva; muchas opciones se perciben como optimas para coordinar operaciones en este frente. Es poco, aunque recuperable, el terreno perdido durante este escenario en evolución, desencadenado, desde el mismo 15 de Abril. Para nuestra sorpresa, ya ensayaron la naturaleza y medios que exhibieron en estos primeros días en tanteos operativos inmediato posterior al grito de fraude.

Por ahora manejan la teoría de la subyugación nacional y victoria con aplicación del Plan de reacción rápida: nombres como “La fiesta mexicana”; “Plan país”; “Encuentro Nacional”, son ya del dominio público y espantan.

Debemos entender que esta campaña representa el último y desesperado forcejeo de un enemigo iracundo por la realidad de una derrota.

Del otro lado, es necesario proponer una estrategia y suma de tácticas que permitan crear una más eficaz organización social del pueblo. La política del gobierno de calle, vida de barrio, se atreva a mirar de frente a la cara del pueblo, es un baluarte, tiene que ser ofensivo, y es estrategia que se inaugura válida. Esperemos para actuar.

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