Opinión Nacional

¿Una Quinta Internacional?

Ante un llamado Encuentro de Partidos de Izquierda que contó con delegados de 45 países y ante un Congreso del PSUV, Chávez acaba de plantear la creación de una Quinta (V) Internacional Socialista.

Chávez se atreve a denominar como Quinta Internacional la que está proponiendo porque sería posterior a las cuatro que, en la historia del movimiento obrero y socialista, existieron entre 1864 y 1943 (esa numeración no fue seguida después por la Internacional del Socialismo Democrático, fundada el 30 de junio de 1951 en Frankfurt, a la que nos referiremos en otra ocasión). Esa V Internacional tendría la tarea o misión de encuadrar en una sola organización los supuestos partidos de izquierda, de variados matices, para promover la construcción del socialismo en el mundo, y ya sabemos que, en su oceánica ignorancia, Chávez homologa socialismo y comunismo.

Lo que no pudieron lograr, como veremos en las líneas que siguen, las cuatro Internacionales anteriores, Chávez apuesta a que sí lo intente su V. Estamos en presencia de algo más que un simple delirio ideológico.

La Primera Internacional, fundada en Londres el 28 de septiembre de 1864, estaba integrada por organizaciones sindicales, marxistas ortodoxos, anarquistas, reformistas, socialistas utópicos, etc, etc, y esa heterogeneidad, que ni siquiera le permitió definirse como socialista, trajo como consecuencia su disolución en el Congreso de Filadelfia celebrado en julio de 1876.

La Segunda Internacional, que se creó en el Congreso de París de 1889, tampoco pudo sobrevivir  a sus discrepancias internas (especialmente entre el socialismo marxista y el socialismo reformista encabezado por Eduard Bernstein) y prácticamente desapareció en 1914, al estallar la Primera Guerra Mundial, debido a que ante ésta no se pudo adoptar una posición común porque casi todos los partidos socialistas de los países en guerra se pusieron al lado de los gobiernos en defensa de sus patrias.

La Tercera Internacional o Komintern, que nace en Moscú en marzo de 1919, sí se declaró comunista y en su segundo Congreso impuso, entre sus célebres “ventiún condiciones”, la obligación de cumplir sus decisiones a los partidos nacionales y (punto 14) “prestar un apoyo incondicional” a los Repúblicas Soviéticas (que en 1922 se integraron en la URSS). Por esa estructura organizativa inviable y “para que la alianza conluída con Churchill y Roosevelt se hallara libre de toda hipoteca”, la Tercera Internacional fue disuelta el 15 de mayo de 1943.

La Cuarta Internacional, fundad por Trotsky en 1938, en Suiza, en pugna contra la burocracia estalinista y de la tesis del “socialismo en un solo país”, también fracasó a partir del asesinato en 1940 de su gran líder.

Si después del naufragio de las primeras cuatro Internacionales, que tuvieron al frente teóricos y líderes de altísima categoría, “ni siquiera Mao Tse-Tung, jefe del mayor partido comunista del mundo, intentó fundar su propia Internacional”, como lo señaló Manuel Caballero en El Universal del 29-11-09, ¿no es un desvarío mental, en espera de calificación, que Chávez salga con la extraña ocurrencia de crear una Quinta Internacional, en la que pretende alinear confusamente partidos izquierdistas en general, partidos socialistas y partidos comunistas?.

Se escucha una carcajada a nivel mundial.

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