Opinión Nacional

Una revolución rara

¡Foooo, huele a revolución rara! Desde hace rato me está pegando un olor raro. Aquí no huele a azufre, sino a revolución rara. Para redactar esta reflexión-artículo tuve que escuchar y ver lo que hacen “los revolucionarios”, comenzando por el presidente. Llegué a la conclusión de que sólo hablan de dos temas en todos sus discursos, sin excepción. Su verborrea se limita exclusivamente a: Defender el proceso revolucionario y acabar con el imperio, éste último llámese presidente de Los Estados Unidos de Norteamérica.

Si nos detenemos un momento nos daremos cuenta que Venezuela vive una revolución rara, y cada día se pone más rara, la revolución no Venezuela. El Presidente de la República y sus funcionarios de alto rango: Diputados, Ministros, Gobernadores y alcaldes, continuamente llaman a defender el proceso revolucionario o la revolución, pero nunca han llamado a defender a Venezuela. Dicen que hay que prepararse contra un posible ataque o invasión del Gobierno Norteamericano, pero no hablan del real ataque de los delincuentes, de la corrupción galopante que reina en el país. Tampoco hablan de los centenares de secuestros que sufren muchas familias en nuestra Nación, de la droga y sus promotores que están destruyendo a nuestros jóvenes. De la inseguridad infinita tampoco hablan, porque simplemente no les interesa VENEZUELA, sino su revolución rara.

¡Compatriota, camarada! Así se llaman unos a otros como si fueran los hijos predilectos de nuestra tierra. ¡Traidor a la patria! ¡Golpistas! Y no sé de qué otra forma llaman “los revolucionarios” a quienes no estamos de acuerdo con su plan maligno y lleno de odio contra toda persona e institución que dice ¡NO! a la represión, a la injusticia, a la dictadura, a la corrupción, a la compra de los poderes públicos, al deshonor de las Fuerzas Armadas, al poco amor que sienten por Venezuela. Esa vaina de Chávez decir que le dieran el voto por amor, habría que preguntar por amor a quién le dieron el voto a Chávez los que todavía creen que Venezuela será mejor. Bueno, será mejor para los que defienden la revolución rara, pero el pueblo sigue pasando hambre, vive inseguro, mientras el presidente, los diputados, ministros y gobernadores no se mueven a ningún lado si no tienen decenas de guardaespaldas. Por cierto, si el Presidente de la República y sus acólitos son del pueblo ¿por qué no van a los barrios? ¿Por qué han blindados sus viviendas? ¿Por qué tienen tanto miedo de mezclarse, confundirse con el pueblo, con la gente de a pie? ¿Verdad que esta es una revolución rara? Ellos bien, y el pueblo muriendo. Ellos en grandes camionetas último modelo, y el pueblo que se las arregle como pueda. Ellos con suficiente agua en sus casas, y el pueblo esperando la madrugada para agarrar un poco de agua. Ellos con suficiente electricidad, y el pueblo buscando las maneras de que no se le queme los artefactos electrodomésticos por la deficiencia de la misma, y el Estado Bolívar es el rey de la ineficacia gubernamental.

Hay libertad de prensa, dicen los que defienden la revolución rara, pero ¿por qué se empeñan en cerrar RCTV y los medios de comunicación social? Si verdaderamente respetan la libertad de expresión comenzarían por no censurarla reprimiendo a los periodistas y medios que informan a la colectividad lo que está pasando en Venezuela. ¿No será que quieren seguir teniendo a un pueblo ignorante? ¿Un pueblo qué no opine ni levante la voz? Un pueblo que tenga sólo tres derechos: Ver, escuchar y callar, y añadimos un cuarto derecho: Aplaudir las locuras de la revolución rara, las locuras de los funcionarios públicos.

¿Cuál es la razón de ser de las Fuerzas Armadas? Me pregunto, porque lo que llaman honor, dignidad, libertad, defensa del país, con sus pocas excepciones, eso se ha perdido, ahora vale más vender la conciencia, hipotecar el honor y arrendar a Venezuela, no al extranjero, sino al Gobierno y sus secuaces. Eso de forjadores de libertad, disculpen, pero eso se acabó, ahora no se sabe que están forjando y para quién.

Voz de los sin voz, la Iglesia Católica siempre ha levantado la voz por las personas más necesitadas, por los más pobres, no sólo de Venezuela, sino de todo el mundo. De hecho muchos países deben agradecer a la Iglesia la fundación de pueblos enteros, la transmisión de una buena educación y las luchas para hacer que la persona no pierda su dignidad y sea tomada en cuenta. Digo esto, porque los que defienden la revolución rara continuamente buscan destruir moral y materialmente a los clérigos que levantan la voz contra sus acciones malignas. Si un clérigo aplaude, resalta y “santifica” la revolución rara, ese es un patriota, un buen sacerdote; pero si viene, por ejemplo, el Cardenal Castillo Lara y dice que Venezuela va camino a la dictadura, inmediatamente los revolucionarios raros enfilan sus armas contra el Cardenal porque es un vende patria, traidor y no sé que tanta pendejadas más dicen los raros de la revolución. Como dice o algo parecido el padre Carlos Valles, sacerdote jesuita, estoy dentro de mi querida Iglesia y la amo. En lo particular, sigo amando a la Iglesia, porque, entre tantas acciones, continúa levantando la voz por lo que Dios quiere, no por lo que quiere el presidente de la República.

Decía el “revolucionario mayor” que Estados Unidos gasta miles de millones de dólares en armas, y ¿cuánto gasta él en armamentos, llámese fusiles, helicópteros y aviones, supuestamente, para defender a Venezuela? Gasta miles de millones de dólares también, que bien pueden ser utilizados para restaurar todos los hospitales del país, hacer nuevas escuelas y construir miles de viviendas. ¿Acaso no hace lo mismo o peor? El país no importa en lo absoluto, lo importantes es y será hasta que caiga defender el proceso y luchar contra el imperio.

Por cualquier lado que la veas, la revolución es rara. Si miramos los módulos de barrio adentro, si son tan buenos como ellos dicen, ¿por qué no van a ellos cuando el Presidente y sus acólitos enferman? ¿A caso no van a las mejores clínicas? Si las escuelas, liceos y universidades bolivarianas, son tan buenas, ¿Por qué los hijos de los altos revolucionarios no estudian en ellas? ¿Acaso no tienen a sus hijos estudiando en las mejores universidades dentro y fuera del país? Todo eso es bueno para el pueblo, pero para los revolucionarios de mayor kilate, no.

Ser rico es malo, dicen ellos, entonces ¿Por qué se trasladan en carros últimos modelos y tienen inmensas casas, incluso blindadas? Ser rico es malo para los demás, pero para los gobernantes que están de turno, no. Esa vaina de pregonar la pobreza como el ideal de la revolución es sólo para el pueblo, porque los que están de turno en el poder se dan la buena vida ¿o no?

Unión, pide el presidente de la República para América Latina y para su partido único, pero dividió a Venezuela y la llenó de odio. Habrá algún resentimiento o rencor que tenga que sanar él y los que le siguen. Por cierto, es lamentable cuando vemos cómo los dirigentes políticos se venden a Chávez y a su revolución rara con tal de no perder el poder, los privilegios y la buena vida. Hay quienes se cambian de partido político como se cambiar de ropa interior. Hay quienes no creen en nadie, sólo creen en el dios dinero, y la mayoría de los gobernantes son especialistas en eso ¿o no?

Hay que acabar con la corrupción, dicen ellos, pero hasta ahora no hay un preso por ser corrupto. Robar millones de bolívares a la Nación eso no es corrupción ni es digno de cárcel, pero robar para comer o comprar una arepa (que no está bien tampoco) es digno de que esa persona vaya presa y encarcelada. ¿Qué contradicción, verdad? La revolución rara premia a los delincuentes, corruptos, malandros, oportunistas de oficio, funcionarios que pierden su dignidad y honradez, gobernantes que hipotecan sus principios (si es que lo han tenido) y la lista de candidatos pica y se extiende.

Ah, por cierto, si los que llevaron a cabo la Revolución Francesa estuvieran vivos en este momento, seguramente, los de la “revolución rara” los condenarían. Sólo como dato, les recuerdo: La Revolución Francesa fue un proceso social y político que se desarrolló en Francia entre 1789 y 1799 cuyas principales consecuencias fueron la abolición de la monarquía absoluta y la proclamación de la República… Habrá que seguir luchando por la República de Venezuela, y si para eso tenemos que pasar por infierno para derrotar al diablo, lo derrotaremos en Nombre de Cristo, de hecho, ya está derrotado.

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