Opinión Nacional

Una sombra en las FAN

Hace dos semanas habíamos escrito sobre “La sombra que envilece las FAN”. Nos imaginábamos lo que habría de ocurrir, cuando una sombra permanente cubre y enturbia el espíritu del componente militar de la sociedad venezolana. Para nuestro análisis, el ayer y el hoy, parecieran contener un designio permanente, que abarca a todo el país con su gentilicio, al querer darle a esta institución el desideratum del poder. Decíamos que de nada valen estudios, capacitaciones políticas y el desarrollo de nuevas y viejas teorías sobre el poder, por cuanto nada con sentido científico es suficiente cuando el único objetivo es satisfacer las apetencias: GOBERNAR.

En el fondo, luego del análisis, lo único que nos aparecía con claridad era la incultura de los políticos, cuyas mentes abarrotadas de una “quincalla ideológica” de pacotilla forjada en la universidad de la sin razón y en la ignorancia, al verse imposibilitados de lograr ser líderes en el poder y en el gobierno, aprovechan cualquier coyuntura mesiánica para encumbrarse. Era esta la realidad que se mantuvo en el tiempo de los últimos años, surgida de un desenlace que afectó a la mayoría de los “constituyentes”, quienes creyeron que era posible lograr un dominio del cambio sin base conceptual, llegando inclusive a permitir la destrucción del sistema forjado a fuerza de sacrificios durante medio siglo, para luego no encontrar que hacer, dejándolo como siempre en manos de las Fuerzas Armadas. Esas FAN que ellos mismos hicieron “modernas” con tesis sin hipótesis sacadas de la misma “quincalla ideológica”, surgida del “árbol de tres raíces” y de la mitología castro-comunista que encumbró a los “ángeles revolucionarios”. La “rebelión de los ángeles” como la llamó Ángela Zago.

Nos preguntábamos, ¿si pudiera pensarse en un mayor sin sentido político, el creer que uno o varios militares sin suficiente formación supieran dirigir un gobierno moderno y democrático, en un mundo que se debate entre ser parte activa o esclavo de un desarrollo globalizado?

No estuvimos equivocados. Pensamos en el trauma que ocurre en quienes habiendo alimentado el monstruo, no encuentran fórmula para dominarlo y desplazarlo. Ellos, precisamente los cortesanos de la revolución, quienes creían y siguen creyendo que basta con eliminar el daño, sin pensar en la medicina. De allí que, ante el “NO PASARAN” del monstruo bolivariano, se unen al coro de los siempre convencidos del error democrático, para confundirse en un solo pensamiento: “hay que sacarlo, luego pensaremos en quien lo reemplaza”. Surgió el error, no como se piensa que fue el designar a Carmona, sino el desconocer los estrategas que se concertaban en la oscuridad y apenas informaban de sus andanzas, que el liderazgo puede ser consciente pero no tonto.

Fue grave creer que bastaba con el sólo consenso de algunos mandos militares afectos a la disidencia para labrar el camino de quienes se encargarían de domar la fiera que ellos bañaron y alimentaron. Buscaron la solidaridad de toda la Sociedad Civil, pero se olvidaron de su variada representación, contando solo con el desenlace fundado en el poder de las armas. Esas armas que fueron contrainsurgentes cuando muchos de ellos fueron neutrales e inicuos, y otros que fueron traicionados por el voto político de aventureros, que quisieron rasgarse las vestiduras sin un mea culpa y con mucha desconfianza. Pero su mayor desventura fue la de solo confiar en el pensamiento militar, creyendo que era muy simple lograr la unidad en el liderazgo y en un mando único, solo hasta la conquista del poder.

Es una lucha constante que la mayoría de las veces surge del pensamiento interno, pero el devenir del tiempo nos ha corroborado que no es más que un simple contagio y deseo del resto de la ciudadanía, de esa que hoy se llama “Sociedad Civil”, cuyo componente se trata de desvirtuar para darle connotación distinta a la de “Pueblo”. El 11ª quedó demostrado que el pueblo soberano no es solo el ámbito de Chávez, Diosdado y Bernal, sino que también incluye con sobrados bríos a la clase media en general y la mayoría de los trabajadores, a los empresarios y a los industriales, quienes tienen a su cargo la generación de la riqueza necesaria para alimentar el otro “pueblo” de los que antes del 11A llamaban “revolución”.

Lo pensábamos y a si quedó demostrado, que las FAN no son de la “revolución”. Y que, los mandos militares conscientes no comprometidos con el discurso presidencial, serian desobedientes (no rebeldes) a las órdenes abusivas que como tales ocurrieron el día 11, cuando se pensó en retener a la gran manifestación cívica y pacífica de la Sociedad organizada como ciudadanos (no como bandas) a como diera lugar. Fue así como se desobedeció la orden del empleo del Plan Ávila, el cual constituye la aplicación de todas las fuerzas disponibles para enfrentar una acción violenta e incontrolada. Esto no era así.

¿Alguien puede pensar en el efecto de los tanques frente a una manifestación de gente desarmada? Un ejemplo tenemos de 1989 “Tiannamen”, el cual marcó la diferencia histórica de China y la apertura obligada por las muertes inocentes al cambio social y económico del país mas poblado de la tierra.

¿Nos podemos imaginar lo que pudo haber ocurrido en las cercanías de Miraflores con los círculos bolivarianos apoyados con tanques? Afortunadamente ocurrió la desobediencia de los mandos medios militares, quienes se merecen ser condecorados, no enjuiciados como hoy se pretende por los ignorantes que gerencian la estructura militar.

¿Pero habrá alguien consciente en el país que se atreva a parar la ignominia que hoy enmarca la actitud vengativa e inconcisote del Ministro de la Defensas? ¿Que moral puede tener el general en jefe para apoyar esta acción? Da tristeza ver como se cree que pueden soldar las grietas institucionales mediante la aplicación injusta de la justicia militar.

Nada puede estar mas claro. Es imposible configurar la conducta típica del delito de rebelión, ya que lo que ocurrió fue todo lo contrario. Estos comandantes verdaderamente conscientes, frenaron y evitaron agravar la comisión del delito de “asesinato” como delito de lesa humanidad contenido en el “Estatuto de Roma”, que es norma internacional y ley de la República, el cual permite el enjuiciamiento de los actores, aún por la Corte Penal Internacional, ante la duda de que exista autoridad o tribunal nacional que pueda intentarlo, ya que la orden comenzó desde el mas alto escalón gubernamental, aún cuando fue nuevamente instaurado en el mando de la República. Eso esperamos.

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