Opinión Nacional

Una vez más la emoción gana la contienda

Desde hace un tiempo vengo recordando que el estado emocional del ser
humano es clave para todo cambio que se quiera dar en cualquier sociedad.

Hace unos años consciente de esta realidad tuve la oportunidad de estar
gerenciando un programa de formación para América Latina y el Caribe y entre
uno de los proyectos que presenté como básico para la formación de líderes
culturales fue el de La Inteligencia Emocional, donde participaron gerentes
culturales de 14 países.

Seguí trabajando el tema y en el 2002 presenté en un Curso de
Especialización de Gerencia Cultural mi trabajo final titulado “La
Competencia del Gerente Cultural de reconocer sus Emociones en el Desempeño
de su Gestión”, luego he dictado algunas conferencias y he publicado
artículos sobre el tema en analítica.com.

Sirva esta introducción para intercambiar algunas ideas sencillas que he
desarrollado y analizado y sin temor a equivocarme lo comparto con ustedes.

De un tiempo para acá se ha estado jugando con la emoción del venezolano con
un error para mí desde el punto de vista de la Inteligencia Emocional y
quizás táctico desde el punto de vista político.

Resulta ser que se ha dividido a la población en dos grandes grupos y se han
utilizado dos discursos, estudiados con objetivos quizás claros para algunos
oscuro para otros. Hay una población a la que se le ha dado el privilegio de
llamarlo pueblo y con ese pueblo la conexión se hace a través de las
emociones de la alegría, el entusiasmo, las oportunidades, el optimismo, la
satisfacción, el amor, la tranquilidad, la solidaridad, el alivio, el
resentimiento, la seguridad, la energía, la felicidad.

Y con la otra parte de la población la conexión se hace a través de las
emociones de la decepción, la impaciencia, la ansiedad, la frustración, la
nostalgia, la tristeza, la resignación, la ira, la compasión, la impotencia,
el enojo, la indignación, la inseguridad, la depresión, el orgullo, la
obstinación, el aburrimiento, la apatía y el miedo.

Quedan por fuera emociones tales como, la paciencia, la confianza, la
seguridad, la culpa, la vergüenza que aparentemente son emociones que ambos
grupos padecen por las distintas circunstancias que se presentan y que los
lleva a sentir mucha incertidumbre.

El problema de las emociones es muy importante atenderlo porque puede ser
negativo pero a la vez transformarse en positivo si se aplica la
Inteligencia Emocional por parte de todos y en especial por quienes llevan
un mensaje a la población, (la escuela, la comunidad, las instituciones, las
empresas, la iglesia, los medios de comunicación, la dirigencia política, la
familia etc.)

Los estados emocionales como el miedo, la impotencia y el enojo que están
muy relacionadas entre sí, aparentemente pareciera que no se le trasmiten
directamente al primer grupo, pero se les recuerda cuando se les aplica al
segundo.

En este caso es recomendable por ejemplo, que quienes sientan miedo,
impotencia y/o enojo, reconozcan estas emociones, las identifiquen muy bien,
las asimilen y las trabajen, preguntándose ¿Por qué las sienten? ¿En qué
grado de intensidad las perciben? ¿Cuál es el motivo que las causa?
Visualícenlo y busquen fuentes de motivación que les permitan ubicar
alternativas que ayuden a disipar estos sentimientos.

Esto es un alerta para poder manejarlas conscientemente, porque a veces
estas emociones al no reconocerlas correctamente e inteligentemente pueden
ocasionar mucho daño, desde el punto de vista emocional y físico y a la hora
de tomar decisiones pueden hacer pasar una mala jugada a cualquier ser
humano en lo personal y lo profesional, porque si no se identifican pueden
paralizarse muchas acciones que se tienen en la mente, o lo que es peor se
puede disparar la “amígdala del cerebro” y en ese momento no hay nada mas
que hacer, porque se pierde el control y lo que se ha construido con amor se
destruye con el odio.

El miedo impide innovar y la innovación en estos tiempos es la clave del
éxito de cualquier proyecto individual o colectivo y si estas emociones se
reconocen y se orientan adecuadamente pueden generar energía y entusiasmo
para superar los obstáculos que hayan desatado el miedo, la impotencia, el
enojo y otras emociones, que están dañando a una población hermosa que tan
solo quiere lograr la unidad, la paz y la felicidad.

Así que quienes tienen la competencia de transmitir emociones que le den
vitalidad y motivación a una ciudadanía que ha sido excluida, comiencen a
inventar la manera inteligente que les permita hacer llegar un mensaje
serio, pero a la vez motivador que logre despertar a ese venezolano
extraordinario que todos llevamos por dentro, inteligente, emprendedor,
solidario, ingenuo, alegre y transparente que siempre ha trabajado y sigue
dispuesto a trabajar por su país y por todos en general sin ningún tipo de
distinción.

Es recomendable no caer en el discurso destructivo y tener presente el
respeto, hay que ser inteligente. La clave es equilibrar la razón y el
corazón.

Como ejercicio le propongo que analice todas las emociones antes enunciadas
e identifique cuáles de esas y en que grado de intensidad las siente y con
calma responda las preguntas señaladas y comience a buscar nuevas fuentes de
motivación que alivien la intensidad de sus emociones.

Por lo pronto salga afuera o si desde donde está puede ver el Ávila,
obsérvelo, respire profundo, identifique los colores y la luz que tiene y
conéctese con esa sensación de felicidad que va a sentir porque es real, de
esta manera seguro obtendrá la respuesta inmediata a todas sus inquietudes y
posiblemente descubra de inmediato una fuente de motivación que le permita
frenar o aumentar la intensidad de sus emociones. Éxito.

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