Opinión Nacional

¡ Venezolanos ya es hora de pasar de la retórica a la reyerta!

La verdad que pensé mucho antes de escribir esta pequeña reflexión. Desde que se inició el paro hace ya un mes , los artículos de prensa que he leído a lo largo y ancho del mundo periodístico, han sido un tanto benevolentes con lo que está ocurriendo en el país, digo esto porque después de un mes de paro y con el agotamiento político que este está significando para la sociedad venezolana aun hay quienes piensan que Chávez caerá por el poder de las marchas y de los juegos de pelotita de goma entre la oposición y el oficialismo. O que en el mejor de los casos, Chávez va a renunciar, va a llamar a un referendo, o lo que es mejor, que Chávez va a respetar cualquier decisión que venga, de la sociedad civil que se encuentra en desobediencia y que no le convenga a él y sus allegados.

Venezuela era hasta hace tres años el paraíso de América Latina. Su gente, su alegría, su efusividad, su paisaje, en fin todo esto, hacían de Venezuela uno de los mejores sitios para vivir, no había distingos de raza, las clases sociales convivían de una forma extraordinaria, no había ese odio que se respira hoy por toda la geografía venezolana. Será por esto que aun no saben en que lio están metidos. La fulana (%=Link(«http://www.oas.org/OASpage/eng/Venezuela2002_Negocia.htm»,»Mesa de Negociación»)%) me recuerda la fracasada mesa de negociación de San Vicente del Caguan, en la que un País entero depósito toda su confianza y nunca llegó a nada, simplemente porque los Terroristas de las FARC (Chavistas), no iban a renunciar al negocio que les representaba la guerra (Poder), el gobierno colombiano (Coordinadora Democrática), lo que hizo fue el papel de tontos.

Ahora, en Diciembre, estaba comentando con unos profesores colegas y sobre todo amigos, la apoteósica marcha del 14 donde se concentraron y marcharon más de 2 millones de venezolanos. Yo les decía que había que enrumbar esa marcha hacia Miraflores y ellos me decían que no, que esto era una muestra de fuerza, que esa marcha los asustaría. Y claro que los asustó y dispararon sus mecanismos de defensa y protección de la revolución, creo que se perdió la mejor oportunidad de todo este paro. Luego fuimos donde un viejo maestro de derecho constitucional a saludarlo y a ver que opinaba de la marcha y me dijo lo mismo, y yo volví a exponerle mis argumentos; lamentablemente, me dijo algo que me dolió viniendo de él, que los venezolanos no tenían esa cultura de la violencia que supuestamente tenemos los colombianos, que por eso ellos derrotarían a Chávez por medio de partidos de pelotita de goma, o de partidos de fútbol de oposición vs. oficialismo, que las marchas millonarias harían cambiar de parecer al dictador. Lamentablemente, me tocó refutarle con firmeza esa aseveración que él me hacia, ¡ los colombianos no somos violentos ni tenemos cultura de la violencia ¡, le dije yo, si así fuera hace años habríamos acabado con esos que hoy nos asesinan, nos secuestran y nos tienen anulados como sociedad. En fin, le hice ver el gran error cometido por la CD, porque en la vida creo yo, son pocas las oportunidades en las que, el líder de un movimiento, ha tenido frente a sí una multitud de ese tamaño, decidida a dar lo que sea por su ideal. El señor Carlos Ortega y la CD ese 14 de Diciembre, debieron colocarse a la cabeza de la marcha junto a los demás miembros de la CD y los militares de la Plaza Francia y haber enrrumbado ese gran ejército hacia la toma del poder. Ahí, si creo yo, que las banderas y los pitos hubieran ganado por primera vez en la historia una batalla sin disparar un solo tiro. Esa multitud era amendrantadora desde todo punto de vista, nadie se hubiera atrevido a hacerles nada. Lamentablemente, se perdió el efecto sorpresa que tuvo esa convocatoria y hoy el régimen Chavista está sobre aviso y por lo tanto será mas difícil ahora llevar a cabo una gesta de esta magnitud.

Como polítologo y como estudioso de las estrategias militares, la única salida posible en Venezuela está en manos de los mandos medios de las Fuerzas Armadas y de uno que otro oficial superior que está esperando el momento de salir.

El tiempo se está acabando y los últimos acontecimientos en la Zona Andina, como ha sido la elección de Lula da Silva en Brasil y de Lucio Gutiérrez en Ecuador, harán empeorar la situación. Ellos, Silva y Gutiérrez a pesar de que en su campaña marcaron distancia con Chávez y dijeron que no se parecían en nada, es simplemente una vieja treta usada por estos “Camaradas” el triángulo del mal se cerró, ahora hay que abrirlo o de lo contrario retrocederemos a la época de los 60, cuando Fidel Castro quería un gobierno revolucionario en cada país de la América Latina. Una nueva arremetida del viejo y obsoleto comunismo está renaciendo en la América de Bolívar y no podemos permitirlo. Brasil es el principal productor de armas de América del Sur, Venezuela es el primer productor de petróleo de la zona, Ecuador es uno de los países mas pobres, todo esto es la mejor fórmula para dominar una zona de tantos conflictos sociales-políticos y económicos: Petróleo = dólares + armas + descontento social = Inestabilidad continental.

Se que esto suena un tanto fantasioso y discordante con el siglo XXI, pero esa es la realidad que nos espera si no hacemos algo y pronto. Nuestros pueblos son proclives a confiar en los Mesías que aparecen cada cierto tiempo en la historia, y como dijo San Agustín “Conviene matar el error, pero salvar a los que van errados” nuestros pueblos tienen salvación, simplemente hay que disciplinarnos un poco y corregir la forma de hacer política, tenemos que exigirle a nuestros representantes honestidad, lealtad, sacrificio para con el pueblo que los eligió. Hay que fortalecer el Estado y sus instituciones, mantener la independencia de los poderes. En fin, la sociedad civil tiene que ser más exigentes con sus dirigentes. Y para no volver a caer en pesadillas como la actual, se tiene que exigir que aquellos que aspiren a la presidencia de la República sean políticos de carrera, que no sean políticos improvisados. Creo que esta experiencia es fundamental para no volver a cometer un error, como el que se cometió. Como dijo Bolívar en su lecho de muerte: “Los políticos a legislar, los curas a salvar las almas y los militares a defender las garantias sociales.”

(*): Politólogo MgS.

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