Opinión Nacional

Venezuela: Justicia perdida

Todos los ciudadanos en una sociedad democrática pensamos, creemos y exigimos que la justicia funcione, se administre y sea un valor para que las instituciones funcionen. La justicia como siempre mostrada como una ciega, no se trata de que no vea. Se trata de que sin importar de quien se trata, se cumpla la ley respetando los derechos del individuo.

En las ultimas semanas los venezolanos parecería perdimos el sentido del asombro, ocurren una serie de ruedas de prensa, declaraciones, comunicados, que relacionados con el caso del asesinato de Danilo Anderson, reflejan como el poder judicial se encuentra en un estado lamentable. Efectivamente la situación de este caso podría servir muy bien para un guión de película con el titulo Venezuela: “Justicia Perdida”.

El deseo de un poder judicial autónomo, transparente al ciudadano, apegado siempre a las leyes, con un elemento reformador para que aquellos que pagan penas en las cárceles, tengan una nueva oportunidad en la sociedad. Seguramente mucha gente cifro esperanzas en Hugo Chavez al respecto en 1998, pensando en la oferta electoral para corregir las desviaciones existentes de aquel momento. Hoy en día con un resultado conocido.

Como cualquier régimen totalitario, un elemento de control al ciudadano es manipular al poder judicial. Utilizarlo como un arma para eliminar, desaparecer, neutralizar a los adversarios desde cualquier sector; el empresarial, académico, político partidista. Es decir desde el jefe máximo se mueven los hilos de poder y se castiga a quien se quiere se fabrican acusaciones sin fundamento y el imperio de la ley, es una utopía como tantas otras que tiene el chavismo.

La situación que enfrenta la sociedad venezolana con el ex fiscal general de la república Isaías Rodríguez, que pretende será ahora magistrado de la corte suprema, es una vergüenza nacional. No entiendo, como existe tanta pasividad del liderazgo ante hechos tan graves, y una gran mayoría parece estar desentendida de esta situación. Quizás algunos nuevamente piensen, “esa situación no me tocara, no me llegara a pasar”, pero nadie en realidad esta libre. Fabricar una acusación, involucrar a un ciudadano en un delito, mentir e inventar, no permitir acceso a su expediente, diferir las causas, son delitos en contra de los derechos humanos, los cuales nunca prescriben en el derecho internacional.

En función de los anterior y viendo el estado en que se encuentra la Justicia, se nos esfuma la esperanza de tener un juicio justo, para aquellos que están detenidos, para aquellos que tenemos acusaciones e imputados de carácter político. Al mismo tiempo se presenta una parálisis para tomar decisiones con respecto de ciudadanos del caso Anderson, que para el común son involucrados en un hecho en el cual no han tenido nada que ver y a la vez se premia, respalda de parte de Hugo Chavez a Isaías Rodríguez, dando una orden clara sobre como proceder a los demás poderes públicos.

Quienes venimos exigiendo se cumpla la ley, se actué conforme al principio que todo ciudadano es inocente hasta que se demuestre lo contrario, que haya la posibilidad de la legitima defensa. Tenemos a la justicia como una necesidad, como una pieza fundamental para restaurar la democracia perdida. Somos los ciudadanos a exigir ese camino, de ello dependerá si morimos sancochados o vivimos en un país con decencia.

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