Opinión Nacional

Venezuela necesita a Capriles y el PSUV más

 Solo apunta hacia el sentido de pertinencia, de sentir el espacio, la historia, la cultura como una unidad heterogénea , ciertamente, pero que se hace en cada quien como parte de su condición humana, que se hace en cada quien como parte de su ser. Que se afirma en una sola expresión, transparente, sonora, soy venezolano. Que se legitima por la consciencia de amarnos los unos a los otros sin distinciones de razas, políticas, religiosas, económicas. Ese amor esencial de quienes aquí nacimos, sin condenar ni aplaudir a nuestros ancestros, sin hacerlos ajenos, según los suelos de donde descendieron y de quienes aquí vinieron a hacer aquí su vida, construir su propio nicho y a crecer en su lecho. Es el rechazo categórico a esa expresión inética que a cada triunfo de la imbecilidad o la celebración de cada fechoría, o el aplauso a cada expresión de la “viveza criolla” se repite de histérica manera, “esta es Venezuela, compadre”. Y mas podría decir, de lo que es ser venezolanos, pero lo vive usted en el hondo de su alma y sus entrañas, sin mayores definiciones, pero sí con todos los sentidos del cuerpo y del alma. Nacer en Venezuela nos da la nacionalidad, pero no es la condición suficiente para ser venezolano. La condición de suficiencia más o menos ha sido delineada.

 

La gente del PSUV es hoy en día un universo que no tiene sostén. Entre ellos hay, de verdad que verdad es, una gran distancia del ser venezolano, tal cual pincelamos arriba. A unos se les ha inculcado el racismo, de modo que según la procedencia y el color de nuestra piel, somos afrodescendientes, otros, aborígenes y otros, seres extraños, tal cual son los de ascendencia europea. Nunca antes se vivió en estas tierras semejante atrabiliaridad. A aquellos se quiere, se intenta devolver la genuinidad de su cultura, como alimento de su esencia, de su mismidad. Este esquema nada tiene que ver con el venezolano de verdad verdadera. Nuestros sexos fueron siempre cosmopolitas y asumimos todos la cultura europea. Hasta los buenos brujos son cristianos y los más marcados ignorantes sumamos, restamos, hacemos ciencia y todo lo demás, según lo aprendimos o continuamos de nuestros ascendientes europeos. Y los manipuladores para alimentar la secesión, la división racial, bien miserables son. Usan la electrónica, la lengua, el pensamiento que mal asimilaron de nuestros ascendientes y por mucho empeño que se haga, Bolívar es sencillamente venezolano de padres españoles y ellos que bien mezclados son, según la belleza sin frenos de las españolas y la avaricia de los invasores.

 

Pero, donde mas lejos están de la cualidad de lo venezolano, es en la asunción de un dogmatismo sin dogmas, en donde el odio al otro, el odio a quien se ha realizado con esfuerzos y todo, el odio a quien piense y, además, que piense distinto. Todo ello montado en un teatro sin literatura, metido en una universo inocuo, totalmente, a raptos también inicuo, de eso que llaman socialismo del siglo XXI. Si hubiere alguien que nos pudiera aproximar por determinación o por definición a eso, tendríamos al más lucido pensador de los siglos que vienen. Pero, la cosa no se queda allí. Se ha sembrado en muchos de ellos, la idolatría a Fidel y, hoy, se trabaja intensamente en la deificación de Chávez; pero no lo quieren a miembro del “santoral” vudú, u otro africano o indio, sino un santo cristiano. En el primero de los casos, la idolatría a Fidel, responde a la carencia de ideas, de principios, en el segundo están los mercaderes, que con la deificación de Hugo hacen el mas capitalista negocio que jamás hubo en nuestra historia. Para decirlo en dos o tres palabras, Chávez el Cristo de América, el redentor de los pobres y el garante de la soberanía de nuestros pueblos, ante un enemigo bien abstracto, el imperialismo, vacio de historia y del cual se amamantan. Le venden petróleo y le compran lo que no dejan producir. Beben whiskys y se visten con ropas de vaqueros tejanos.

 

Si esto fuese poco, el mayor de los daños de la praxis chavista, es el haber creado una pseudo moral. Todo cuanto se haga por la revolución es bueno. Quien critique la revolución es perverso, malvado, satánico, burgués, lacayo del imperialismo. Naturalmente con una “moral” de esa especie, la corrupción, el delito, el autoritarismo, el ventajismo, la persecución, la extorsión, el terrorismo de estado, son acciones buenas por la revolución, que empezaron con la lista Tascón, su primer mandato de Chávez, pero que prosigue y se hace grotesco en el discurso que mantuvo Chávez; todavía chillan sus palabras a mis oídos, sus anatemas, sus difamaciones, contra al gente de PDVSA, contra todos. Hasta se le veía feliz, cuando vociferaba… para fuera o cuando casi en orgasmos, gritaba, exprópiese… o aclamada a Gadafi, a Ahmadineyad, Bashar Al-Assad…en fin a cuanto dictador y aun criminal hacia “su hermano” y lo premiaba con la una réplica de la espada de Bolívar. Su propia decisión de morirse en Cuba, es expresión de una conducta ajena al venezolano. Sean estos datos muy incompletos como marco para las consideraciones que de inmediato vienen.

 

Los venezolanos necesitamos a Capriles para cosas muy simples, fáciles de hacer. Eliminar el terrorismo de estado, que nos ha provocado en tantos compatriotas un estado de terror. Miedo permanente a la palabra. Este hay que sacarlo y se puede. Es cosa simple, que empieza porque usted pueda decirle a su novia chavista, te amo y viceversa y nos los echen de su trabajo por herejía. Y es hereje todo quien no idolatre a Hugo Rafael. Un espacio en donde los niños, los ancianos, los jóvenes puedan ir y correr, no huyendo al miedo, sino en busca de la libertad que vive dentro y se garantiza afuera. Una escuela en donde los maestros puedan decir esto es válido, aquello no, pero donde todo se incluya y donde cada verdad sea demostrada. Que se rece el Padre Nuestro y se estudie el Credo de Einstein. Que la empresa privada sea y sea su primer fin la responsabilidad social que cubierta, gane cuanto tiene que ganar. Que el individuo pueda éticamente realizarse con la ejecución de su libre albedrio. Que haya leyes, tal vez no muchas, pero donde existan y sean flexibles para la comprensión de cada hecho e inflexible en la aplicación de la justicia. Un gobierno sencillo, que si por alguna circunstancia profiere una discriminación, no solo haya la decisión de superarla, pero sobre todo que no me maldigan diciendo que eso se hace por amor. Nada difícil es hacer esto y esto creo que sí es una revolución, porque me permite el encuentro conmigo y el encuentro con los demás en búsqueda de la Paz. Quiero un gobierno que no me imponga decir que mis hijos están mejor allá afuera, porque allá se vive mejor, tienen mas libertad aun cuando sean esclavos. Que pese a ello, a ser extranjeros, allí viven mejor y les permiten ser mejores. Quiero un lugar para mi, donde cada día que bien amanezca no diga a Dios, gracias por permitirme vivir, por estar vivo, sino para decirle, Señor cumplo con hacer crecer la vida la mía, la de mis hijos, la de ella, la de todos. Y como dice Marienbad la paz tiene como umbral la justicia y es imprescindible para poderla hallar pasar por ella, vivir con ella. Eso es sencillo… y podrá decir quien bien lo haga, como dice el Dios de los judíos, padre del mío también, luego de cada cosa hecha, que era buena.

 

Pero todos necesitamos esto, pero los chavistas lo necesitan mucho más. Necesitan un espacio donde la razón los lleve al encuentro de su ser consigo y así puedan comprender a los demás. Quiero para ellos el tiempo sin fantasma, sin pajaritos, sin ídolos, y les permita, sencillamente, convertirse en verificadores de lo real, que puedan decir, sin mezquindades, que su socialismo tiene defectos y que si virtudes ve, las ponga a conversar con los demás, tal vez así las veamos, esos ojos y los nuestros nos ayudan a mejor mirar. Quiero para los chavitas, que no vean a Fidel, ni a nadie como dioses y que no jueguen con Bolívar, convirtiéndolo en un mono del circo. Quiero que piensen mucho para que se libren de su fe en las universidades sin credenciales académicas y entonces puedan comprender que un título no confiere sabiduría ni capacidad, ni inteligencia, quiero que los chavistas afinen sus ideas y si no existen que dediquen su tiempo para pensar crearlas. Quiero que los chavistas de la clase alta se desnuden y no tenga que venir el niño y gritarles, están desnudos, cuanto se evidencia todo cuanto han tomado de la cosa pública, cuanto has desviado del tesoro nacional.

 

Los chavistas necesitan de un gobierno de paz. Un gobierno que les permita regresar a ellos, a cada uno de cuanto es y cuanto mejor debe ser, según son buenos o deficientes los demás y según son los hechos. Quiero que los chavitas tengan tiempo para saber quien es quien dentro de ellos. Quiero que tengan tiempo para saber que es eso de la ética y de la moral, y que no existe una ética ni una moral socialista. Que la ética es o no es! que no hay alternativas.

 

Quiero que tengan tiempo para saber que no todos los chavistas por ser chavistas son buenos sin mas y que los otros por no serlo son malos sin mas, escuálidos, vende patria, burgueses, enemigos. Porque sin que los amigos chavistas lo sepan bien, esa conducta es una expresión grave del miedo a la libertad y es una desmedía angustia por perder el poder. Poder que, además, no tienen, porque Chávez se los quitó mediante una hábil maniobra, crear, construir, identidad entre él y su pueblo, maniobra sobre la que hoy se desarrolla la campaña electoral, Si el pueblo es Chávez, si Chávez es el pueblo, el ungido de Chávez, maduro, es la identidad del pueblo- Chávez -Maduro-pueblo. Maduro es maduro, no un médium del espíritu de Hugo Rafael, Como bien lo dijera una bella actriz, Ni Maduro es Chávez ni Capriles Caldera, CAP, …

Eso aspiro que sepan los chavistas y lo aprendan mejor aun quienes no lo son, para poder entendernos mucho mejor. No pido que voten por Capriles, ni que se abstengan, nada de eso pido, pido que su acto de votar sea su ser venezolano, que lo sea, de ahí en adelante lo demás lo haremos juntos.

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