Opinión Nacional

Venezuela, sin política ni dolientes

Si cupiese una síntesis de la situación venezolana actual, abstracción hecha de la tormentosa agenda – de avances y retrocesos tácticos – que impone a diario el Teniente Coronel Hugo Chávez, bastaría decir que: (1) Padece el país uno de los Gobiernos más ricos de su historia contemporánea, cuyas arcas se nutren y desbordan por obra del azar. El crecimiento sostenido del precio del petróleo, sin que pueda atribuirse ello ni al desarrollo aguas debajo de la industria petrolera nacional ni a la diversificación y crecimiento del sector industrial y comercial privado, ha sido la palanca de la economía durante la Revolución Bolivariana. Ha crecido, en contrapartida, la deuda pública interna y externa. (2) El Gobierno y sus fuerzas políticas controlan todos los poderes públicos, hasta un punto en que puede hablarse sin exagerar de ausencia de balances o controles institucionales, en otras palabras, rige de hecho una autocracia. (3) El control estatal sobre la vida venezolana – incluidos los espacios naturales de la actividad privada – es creciente, llega a niveles de hipertrofia y media como denominador común el militarismo. (4) Entre tanto, de los 58 billones de dólares que forman el presupuesto público, 38 billones se destinan al gasto ordinario, de éstos 5,8 billones se orientan a proyectos sociales mientras que la revolución dispone los 20 billones de dólares restantes para su política exterior: la exportación revolucionaria. (5) La pobreza extrema, situada en el estrato E de la población, creció desde 52% en 1998 hasta 58%.

Como lo revela la encuesta socio demográfica Datos Information Resources de marzo último, los sectores pobres y en pobreza extrema (Clases D y E), sito el último en 2.513.000 ranchos que albergarían a 15,1 millones de venezolanos, promedian el 81% de la población: 21, 1 millones de seres humanos. Por si fuese poco, la llamada clase alta y media alta, que reunía al 23% de la población se habría reducido al 4%, en prueba de la “democratización de la pobreza”.

Pero si la realidad es terca más tercos parecen ser los atavismos que pesan sobre la cultura, la tradición y el ánimo de la gente. A pesar del declive social e institucional señalado no se aprecia una fuerza social y de opinión capaz de revertir tales tendencias suicidas.

El estudio más reciente de Alfredo Keller – La encrucijada electoral venezolana – de abril de 2006 da cuenta de lo insólito: Ante el grosero crecimiento de la corrupción, la pobreza, el desempleo, y la inseguridad: la cifra 4.500 homicidios / año para 1998 ha llegado casi a 14.000 homicidios / año en el 2005, todavía un 24% de los venezolanos cree lo contrario. Peor aún, un grueso 29%, muy a la venezolana, considera que no hay novedad: todo es igual a como siempre lo fue. Por ende, cifras más, cifras menos, el Régimen reúne en su apoyo al 36% de la opinión en tanto quienes lo condenan representan el 33%. Y otra vez, el 31% vive en tercería, despegado de la realidad, atrapado por el presente, integrado por pragmáticos, ajenos a las abstracciones y de suyo a las regresiones históricas o las prospecciones intelectuales; le hacen honor a la regla de oro criolla: como vaya viniendo iré viendo.

Dos desafíos, así las cosas, tiene planteado el país y cada venezolano en esta hora nona si logran y logramos sortear el letargo dominante como el igual hábito escapista que nos atenaza de los inicios de la República: esa manera habitual de sortear las peores desgracias obviándolas, no viéndolas, no creyéndolas a un cuando toquen y golpeen duro a nuestras puertas.

El primero, quizá el más importante, será construir desde y en la opinión pública una pedagogía de la responsabilidad: que revierta nuestra “colonización” material, intelectual y política; que nos haga hacedores individuales de nuestros éxitos y fracasos como sociedad y como colectivo; cercene, de una vez por todas, nuestra cómoda invocación al gendarme – sea para el Gobierno, sea para la oposición – y morigere nuestra codicia por el Estado y la facilidad de sus reales: prohijadora de tantas complicidades y de arrojos que han tirado por la borda al Bien Común.

El segundo, no es otro que comprender – pasiones a un lado – las dificultades que arrecian y que deben superarse a contracorriente para la reconstitución de las organizaciones políticas y de su juego plural, en cuyo defecto la democracia a secas mal readquirirá su textura y su capacidad para la movilización de voluntades.

La tarea no es fácil ni será cómoda, sobre todo porque la lucha no esta planteada entre demócratas. La Constitución obvia referirse a los partidos y proscribe su financiamiento público. El presidente no cree en la alternabilidad. El régimen es militar, concentrado, de partido único, y persigue a sus adversarios criminalizando la disidencia. La economía ha derivado en un apéndice del autismo petrolero, bajo dominio del Estado y la sujeción de no pocos empresarios: quienes sobreviven por “leales” y por ahora.

La política y los políticos de la democracia, en suma, medran huérfanos, sin dolientes.

La queja popular contra ésta y éstos es hiperbólica amén de recurrente. Tirios miran a troyanos y silban haciéndose ambos los distraídos y sin que la mayoría de un paso hacia la militancia. Los neutrales, por lo pronto, vuelven a repetir que nada grave pasa. Y el país marcha, … hacia el abismo.

Entre líneas

1- Muy grave, como lo aprecio, es La Crónica de Hoy, cuya página web llega desde México acompañada de un encabezamiento que habla por sí solo: “Por Internet circula una lista de 128 nombres con números exorbitantes que van desde 278 millones 561 mil 500 dólares cifra que aparece junto al nombre de Diosdado Cabello…, o los 8 millones 175 mil 500 dólares que acompañan la misma línea de Adán Chávez Frías, hermano de Hugo Chávez… Según la investigación de Crónica y la declaración de uno de los voceros de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), dicha lista es real, “sí es información nuestra sobre las cuentas bancarias de funcionarios venezolanos en instituciones de Estados Unidos, pero la información era estrictamente confidencial, sin duda fue filtrada”, declaró John Walters”. Los afectados tienen la obligación de decir algo al respecto.

2- La Revista Forbes comenta acerca de los diez gobernantes del mundo que han acumulado patrimonios monetarios dignos del Guiness. Uno de ellos, Fidel Castro, tendría una fortuna de 900 millones de dólares, superior a la de la Reina de Inglaterra. Habría crecido desde el año 2.003, cuando alcanzaba a 100 millones de dólares, todos americanos.

3- Tarde piaste, pajarito. Marco Aurelio García, el más importante asesor de Lula y quien moviera sus piezas para ayudar a Chávez durante el referéndum revocatorio, se declara “anti-nadie”. Se queja de que el gobernante venezolano esté construyendo una alianza anti-imperialista y propiciando un clima de guerra fría en América Latina.

4- Hugo Chávez prometió acabar con el eje “monroista” para fortalecer el eje de los cambios en América Latina. Por lo visto, acabará con ambos ejes (Pacto Andino y Mercosur) dejando al garete la carreta regional.

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