Opinión Nacional

Visión

Aborto

El afán destructivo es profundo. Más hondo de lo que se esperaba. Como “regalo” para la celebración del Día Internacional de la Mujer, que se celebraba al día siguiente, la fracción parlamentaria oficialista (MVR) presentó en la Asamblea Nacional un proyecto de ley sobre “igualdad de género” con el cual pretende, casi por sorpresa, la legalización del aborto. Los intentos abortistas de un sector del oficialismo no lograron cristalizar en la letra de la Constitución de 1999. Aunque con expresiones menos claras que la del 61, la Constitución del 99 señala (art. 43, idéntico al art. 58 de la Constitución anterior) que “el derecho a la vida es inviolable”. Se recuerda, por cierto, que, entre aquellos miembros de la Constituyente que se opusieron rotundamente a la permisividad abortista en la nueva Constitución, destacó Eliézer Reinaldo Otaiza Castillo, diputado por el Distrito Federal, quien después estaría a cargo de la policía política del régimen. Su postura, en ese tema, mereció, entonces, alabanza. ¿Qué se buscó con la acción legislativa? ¿Se trató de una cortina de humo, al no poder presentar el gobierno ninguna realización de política social? ¿Se pensó, con tan infeliz iniciativa, hacer “un gesto” hacia los poderosos intereses abortistas que se mueven en el plano internacional, muchos de ellos asentados en los Estados Unidos? ¿Se creyó que así se recuperaría la imagen perdida? ¿Se trata de otra arremetida más de aquellas que en este delicado campo realizan los abortistas de dentro y de fuera buscando colar, con portavoces “ingenuos”, contrabandos principistas de largo alcance?

Provocación

Para muchos fue, sin embargo, una provocación. El aborto provocado es un crimen que atenta contra la ley natural. En un país de aplastante mayoría católica y de una casi totalidad creyente el intentar sancionar legalmente, por sorpresa, el aborto resulta una aberrración que no puede ser sólo el resultado de un descriterio en alguna mente de la bancada oficialista. Tiene todos los rasgos de una provocación. Rápidamente se hizo escuchar la voz de rechazo del Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, Mons. Baltasar Porras, Arzobispo de Mérida. Es de esperar una Pastoral Conjunta de la Conferencia como tal. Es un tema en el cual los Pastores ni pueden ni deben callar. Ni la Jerarquía Católica ni los representantes de los demás credos existentes en nuestro país fueron consultados. Ello evidencia cómo interpretan el carácter “participativo y protagónico” de nuestra democracia los parlamentarios del oficialismo. Hace exactamente 30 años, en 1973, el Dr. Oscar García Velutini presentó a la Academia Nacional de Ciencias Políticas y Sociales un notable trabajo intitulado “Aborto Social”, en el cual se sostenía la radical inconveniencia legal y ética de la legalización del aborto. El trabajo de García Velutini inspiró la posición que entonces adoptó oficialmente la Academia y fue publicado en su Boletín 54 / 55 (julio-diciembre de 1973). También la Academia Nacional de Medicina declaró, en 1974, (ante una acalorada polémica en la cual participaron distintos voceros de los gremios médicos), que no es aceptable la interrupción del embarazo por razones sociales.

Aquellas aguas….

Desde las Conferencias de la ONU sobre la Población, en el Cairo, y sobre la Mujer, en Beijing, muchas de las propuestas sobre “salud reproductiva” e “igualdad de género” han sido coberturas para la imposición de legislaciones abortistas que atentan contra la dignidad de la persona y de los pueblos. Aquellas aguas trajeron estos lodos. El artículo 3° de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU (1948) dice: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”. Pero hoy tal base principista recibe el ataque de poderosos adversarios. Michel Schooyans advertía sobre el denominado holismo. “Esta palabra, de origen griego, significa que el mundo constituye un todo, dotado de más realidad y más valor que las partes que lo componen. En ese todo, el surgimiento del hombre no es más que un avatar en la evolución de la materia. El destino inexorable del hombre es la muerte, desaparecer en la Madre-Tierra, de donde nació”. Dentro de la visión inmanentista y materialista del holismo, la Madre-Tierra o Madre-Gaia trasciende al hombre. Según el holismo, la ley natural no es ya la ley inscrita en la inteligencia y en el corazón de cada persona, sino la “ley implacable y violenta que la Naturaleza impone al hombre”. Lo que Schooyans llama vulgata ecológica del holismo onusiano presenta al ser humano singular como un depredador y a toda población como depredadora. Por eso, desde tal óptica, la persona no cuenta y debe sacrificarse a los imperativos de la Madre-Gaia. Desde tal perspectiva enferma, ese es un sacrificio en función futura de la vitalidad, de la diversidad y de la belleza. Atendiendo a tal objetivo, algunos grupos promueven en la actualidad en el seno de la ONU la llamada Carta de la Tierra. Esa Carta, según sus promotores, sustituiría a la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y, también, (necedad de la humana soberbia) al mismísimo Decálogo.

Tensa espera

Mientras tanto, la tensa espera. Han pasado casi 15 días de los atentados terroristas contra las sedes diplomáticas de España y Colombia y la opinión nacional e internacional sigue esperando resultados serios y confiables de una investigación que ya debe haber sido realizada. El oficialismo procura con su apatía y doblez el fracaso de la Mesa de Negociación. Belcebú sigue diciendo necedades sin cuento en sus Aló Presidente. Demuestra en ellos cómo para él no existe secreto sumarial y cómo desde el ejecutivo se manipula un poder judicial mantenido por el gobierno en estado lamentable de precariedad humana, de solidez profesional, de consistencia ética y de respetabilidad social. Por si las dudas, se anuncia el domingo (vía Fosforito; “la más brillante idea que he oído en los últimos 20 años”, le dijo Chávez, con lo cual uno piensa como serán las otras que ha escuchado) que la Asamblea Nacional se trasladará a sesionar a sitios controlados físicamente por los círculos del terror, para hacer de ella una verdadera Asamblea Popular. Quizá ya es tarde para los talibanes, porque el salto de talanquera es un síndrome contagioso.

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