Opinión Nacional

Vocación de stripper

Todo aquel movimiento que comenzó con la protesta legítima y constitucional contra 49 leyes habilitantes se ha convertido en un mar de ambiciones y mezquindades, que pasando por momentos culminantes, de éxtasis y presuntas victorias multitudinarias, han devenido en suicidio colectivo.

Después ha sido, como decíamos en campaña electoral, como el Guaire, mientras más excremento le caía, más caudaloso y fuerte se tornaba. Y exactamente ha sido así, poderoso y fuerte, por lo hediondo y por lo inmoral, se ha vuelto este régimen en Venezuela. Y no es culpable Chávez, que viene anunciando para dónde va y ni siquiera, la prisión militar en la que se encuentra por las presiones y los compromisos que le atan después del 11 de abril, a esa camarilla en la que se ha convertido el generalato de la nación, lo va a detener, cuando termine de aniquilar a la Fuerza Armada Nacional, creando sus milicias, sus frentes Francisco de Miranda o su Guardia Territorial, que dependen sólo de su autoridad.

La culpa es sólo y exclusivamente de toda esa zambumbia que conformamos la oposición en nuestro país, por la que hablan golpistas, abstencionistas, colaboracionistas o verdaderamente democráticas. Un arroz con mango.

Plaza Altamira fue la primera expresión de esta vocación de stripper que tiene la oposición. Ese macho o hembra, que sale al escenario disfrazado, se va quitando las piezas poco a poco y al final, queda como Dios lo trajo al mundo, o casi, mientras sus espectadores le tiran dinero o piensan en convenios posteriores a la presentación.

Militares de cualquier rango, con posiciones y liderazgos, dentro de la Fuerza Armada, fueron desfilando frente al Obelisco y a las cámaras de televisión, mientras en Miraflores, Chávez aplaudía rabiosamente, cuando iba conociendo a quienes se le oponían en el mundo militar. Y el país deliraba con el coraje, aunque no la inteligencia, de tanta carrera militar sacrificada. Y ahora, parecen fantasmas que nadie recuerda y deambulan, como aquella leyenda del jinete sin cabeza.

Luego vino, el 11 de abril. Millares de corazones marcharon con fe y optimismo. Y un grupo de vividores, muchos de los cuales, están “batallando por la Patria” en Miami, dieron al traste con la esperanza. Y la ambición desmedida volvió a convertir en suicidio un ejercicio de patriotismo, dejando para la historia, el más craso error político, conducido por quienes nada sabían de política, pero sí de negocios y traiciones. Otros fantasmas que rondan en el exilio y en la Fiscalía.

Más tarde, la masacre petrolera. Fuimos llevados un paro que a los cinco días de haberse iniciado, rayaba en el fracaso, mientras un pueblo sumado a la guachafita, convirtió en bebedera de cerveza y partidas de dominó, su cola en la gasolinera. Todos los días, medios de comunicación, CTV, Fedecámaras y los petroleros, anunciaban un parte de guerra como victoria, cuando la verdad a la luz de la realidad, era otra, que se dibujaba en la arrechera de la gente que tenía que sobrevivir para su familia. Y centenares de trabajadores fueron echados a la calle, sin que nadie ahora se acuerde de ellos. Y el presidente de la CTV, preso. De él no se acuerda, ni AD, ni Manuel Cova y menos Froilán Barrios. Esa dirigencia caraqueña que inconsultamente toma decisiones nos volvió a dejar con el culo al aire.

Después vino el revocatorio. Cuento manoseado, trillado, pero lección no aprendida. Su consecuencia no fue la victoria, entrecomillada, de Chávez, sino sus denigrantes listas Tascón y Maisanta, el aniquilamiento del verdadero poder del pueblo que tenía en sus manos, la posibilidad de cambiar cualquier gobernante, con su solicitud constitucional. La dirigencia caraqueña se empasteló y el sabor amargo ante su incapacidad de trastocar esa derrota y por lo menos, explicarla, aún lo sentimos. Fantasmas que también deambulan por allí, y salen de vez en cuando, en un programa, para que no nos olvidemos de frases como el referendo está blindado.

Y ahora vienen los sifrinitos de Súmate, que nunca han pisado un barrio para ver cómo en verdad, piensa la gente, a decirnos que por si falta alguna página en este libro de disparates, salgamos a contarnos en unas primarias, que todo el mundo dice querer, en las encuestas, pero que tienen terror de ir a pararse en una cola de votación, para que el comisario chavista del centro, lo anote o lo grave en un video, para que quede herrado de por vida, como el ganado. Y todavía, la señorita Machado, tiene la cachaza de afirmar que de allí no saldrá ninguna otra lista. No señorita, no importa que usted no la proporcione, aunque tengo mis dudas. El gobierno sabe hacer sus listas, solito, sin ayuda. Para eso, tiene la inteligencia del G2 cubano.

Es que esta oposición no escucha ni consejos. Felipe González, tres veces presidente del gobierno español, les dijo a varios líderes, que no hicieran primarias, porque en Miraflores, Chávez vería pasar el 13 de agosto, fecha de las primarias, el cadáver anunciado del 3 de diciembre.

Pero con amigos como Súmate y precandidatos presidenciales que no representan ni a sus respectivas familias, para qué la oposición necesita de enemigos. Y otra vez, desnudos ante el Todopoderoso de Miraflores. Pero como Chacumbele, aquel del cuento, que él mismito se mató.

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