Opinión Nacional

Voto Blanco

El destino de un individuo es servir, más que gobernar
Albert Einstein

El premio Nobel de Literatura de 1998, el portugués José Saramago, acaba de publicar un libro titulado “Ensayo sobre la sensatez” donde se plantea de un caso hipotético en el que, en una ciudad sin nombre, de manera silenciosa, sin protestas, prescinden de los partidos votando en blanco. La respuesta por parte de las autoridades ante tal acto, que es visto como una vil conspiración, es una opresión sin precedentes, incomunican a los ciudadanos, matan y buscan desesperadamente a un culpable, que por supuesto no existió nunca. Hacen cualquier cantidad de cosas buscando al “líder de la conspiración” antes de admitir que, con el voto en blanco, el pueblo ha dado un espaldarazo al gobierno, bueno mas bien al sistema partidista que no ha hecho nada por el pueblo, que con los cambios de gobierno a través del tiempo se ha demostrado que no ha sido sino una sucesión continua y repetida de lo mismo. Y que nadie ha hecho la diferencia, aunque la bandera que han enarbolado siempre ha sido la de la diferencia con el “otro”. El pueblo habló, manifestó su hartazgo y disconformidad.

“Los políticos prefieren la abstención al voto en blanco porque la primera permite una excusa individual mientras la segunda implica una crítica que no están dispuestos a asumir” dice Saramago. En Venezuela estamos viviendo una situación que bien podría parecerse a la novela del Nobel portugués. ¿Por qué?, la gente cada vez mas se está cansando del bullicio político, tanto de uno, como de otro bando. Cada vez veo más y más gente en la calle que dice “yo, ni de izquierda ni de derecha, todos los políticos está podridos, cada cual pone las cosas del modo que más le conviene” y cosas por el estilo. Lo que pone a pensar: ¿Qué pasaría en Venezuela si la gente fuese un día a votar y lo hiciera como en la novela de Saramago?, ¿Tendríamos la misma respuesta por parte del gobierno?. Probablemente sí. Quizás no. Para todos hay en este universo paralelo que resulta la vida política en Venezuela, en general en toda América Latina. Según el comportamiento que ha presentado el presidente Chávez parece probable pensar en que la respuesta sería la de la opresión. Pero ojo, esto de especular puede resultar peligroso. Cualquiera que se precie de ser “objetivo” debe reconocer que la gente de la Coordinadora Democrática y muchos medios de comunicación han contribuido a “poner” el asunto tenso. Ciertamente, como dice el refrán popular, “Cada pulpuelo alaba su queso”, cada uno ha hecho con la información lo que le ha parecido mejor y mas conveniente a sus intereses. El voto blanco sería una manera muy inteligente de esas gentes que se hallan en esa disyuntiva terrible de ¿A quién le creo?.

La historia es implacable, siempre se ha tenido a un pueblo venezolano que, ante una situación de asco, por decirlo de algún modo, ante el multicolor escenario político de las elecciones ha preferido quedarse en casa antes de salir a votar por alguien en el cual no cree. Porque sencillamente no cree en ninguno de los que buscan amasar el poder. Nunca se ha dado una situación similar a la que plantea “Ensayo sobre la sensatez”, y desafortunada y muy seguramente nunca se dé.

Si bien podría parecer una locura eso de “botar el voto”, tal como probablemente esté pensando el lector, no es de gratis resalte lo de “…la sensatez” en el título del libro en cuestión. La sensatez siempre ha sido un tema muy, pero muy polémico, ya que, como todo, cada quién la ve con los ojos que quiere –o que puede, en algunos casos-, pero ciertamente me parece justo la utilización del término por parte de Saramago para plantear que es una insensatez, una locura votar por quien se considera incapaz de hacer algo, o, peor aún, quedarse en casa y dejar que otros voten por ti. Para ello ¿Qué mejor forma de manifestar su opinión que votar en blanco? Me parece un acto bien sensato. Insensatez sería seguir con el <i?deja vú constante de gobiernos ineptos y demagogos.

Pero hago un hincapié en que lo mas sano es sopesar opiniones, criterios y puntos de vista. Esta es la opinión particular de quien abajo firma, que piensa en el alto grado de justicia que da el planteamiento del oriundo de la aldea lusitana de Ribetejo. Así pues cada quién que saque sus cuentas, parafraseando al músico panameño Rubén Blades, cada quien “que sume y reste en carne propia”. Así las cosas.

Fundado hace 25 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar
Cerrar
Botón volver arriba