Opinión Nacional

¿Y los militares qué?

Esta es la pregunta que todos formulan después del 10D y del 23E que demostraron, fuera de toda duda, que el pueblo unido rechaza a Chávez quien concentra todo el poder y quien, traicionando los postulados democráticos del 4/2/92, lo conduce por el camino del enfrentamiento al marxismo cubano. Chávez demostró no habrá rectificación sino radicalización y así se enfrenta abiertamente con sus, hasta ahora desconocidos talibanes como Bernal, Maduro, Cilia Flores, Ameliach, a la Iglesia, a los Medios, a la vecina Colombia con la ayuda a las FARC y reta nuestro principal cliente, los Estados Unidos, tras el abandono de aliados pensantes como Mays Vallenilla, Olavarría, Escarrá, Arcaya y, recientemente, Miquilena, el guía de la supuesta revolución a quien sustituye con García Ponce, un frustrado político de segunda, miembro empedernido del partido comunista. Chávez fue electo democráticamente. Contó con el apoyo del 81%. Hoy, ante su fracaso, su resentimiento social a ultranza, su total ignorancia como gobernante, su resuelta negativa a escuchar, su violenta patología maníaco depresiva y su proyecto marxistoide, tan sólo cuenta con un 18%, a lo sumo. Chávez perdió la legimitidad, perdió la calle que era su fuerte. El no es como De La Rúa, en Argentina, quien también electo legítimamente declinó su mandato para evitar derramamiento de sangre al saber que había perdido el apoyo de sus votantes. Chávez se mantendrá, recurrirá a más violencia, a la Ley de Contenidos, contempló la declaratoria de “estado de excepción”, negará inútilmente sus relaciones con las FARC, dilapidará millardos en marchas y contramarchas sin importarle la malversación, ni los recursos judiciales ante el Supremo y se apoyará en sus incondicionales “talibanes”.

Por fin, la sociedad civil despertó, reconoció su culpa e intenta enmendarse por haber renunciado al ejercicio de sus derechos constitucionales y haber permitido que los políticos manejaran autocráticamente el país desde el 73, por fijar una fecha, malversando y malgastando el erario público impunemente con el concurso de pseudo empresarios. El pueblo unido y espontáneamente, sin nadie que le guíe, sin protagonismo político ni personal de nadie, -hecho fundamental pues hay un absoluto rechazo a la resurrección de la llamada IV República cuyo legado es Chávez- se manifestó pidiendo su salida. La misma sociedad es sorprendida, día a día, con hechos espontáneos como el salto al ruedo del Coronel (Av) Pedro Luís Soto, activo, un soldado serio, profesional, leal a los principios ante todo, quien, enterado del proyectado golpe del 4/2/92, se negó a participar en él por considerar que el mismo no estaba lo suficientemente bien coordinado, tal cual se evidenció con la rendición de Chávez y, no obstante, no lo delató a pesar de ser edecán de CAP junto con el actual Comandante de la Aviación, General (Div) Anselmi. Otro hecho sorpresivo y que suma es la solidaridad pública del Capitán (GN) Pedro Flores, en situación activa, igualmente, cuando el pueblo se presentó otras vez a las puertas de la Casona, reducto intocable de Chávez. Otro hecho trascendental es la abierta actitud del gobierno americano y la negativa a invitar a Chávez a la reunión de Presidentes andinos, profundizando su claro aislamiento internacional quien sólo cuenta con sus mencionados talibanes, una mínima expresión del pueblo que aún confía en él tras la descarada burla durante 28 años de los gobiernos adeco-copeyanos y algún que otro ideólogo de buena fe. A ello se sumarán los resultados de la visita de Santiago Cantón, comisionado de la OEA; un anunciado control de cambio fruto de la inseguridad sembrada por Chávez; marchas, contramarchas, enfrentamientos; creación de Coordinadoras regionales y locales para propiciar el retorno a la democracia y la salida de Chávez. Lo cierto es que no hay actividad gubernamental. El Gobierno está a la zaga ante la arremetida de la sociedad y de los nuevos acontecimientos diarios, tratando de mantener su decadente popularidad. Se hundió en la reiterada y descarada mentira y nadie le cree ya. El pueblo y los medios le retan descaradamente y miran hacia las Fuerzas Armadas. Es nuestro criterio que éstas, conscientes de lo que ocurre, se limitan a manifestaciones internas, -como lo demuestran los 53 generales activos sin cargos, cual Nestor Gonzales Gonzales, algunos prefiriendo la baja como Poggioli- mientras sus esposas dan conciertos de cacerolas; los soldados pintan “grafitis” en los baños de los cuarteles; proveen documentación probatoria de impune corrupción así como grabaciones y películas a los medios que demuestran los nexos con las FARC y el irrenunciable proyecto comunista de Chávez. Las FAN no asumirán ningún papel activo hasta tanto la sociedad civil y sólo esta, -lo que compromete a cada uno de sus miembros-, no ponga a Chávez contra la pared con un paro indefinido a cargo de la CTV, -desconocida por el CNE- esta vez, con cierre total de bancos, abastos, supermercados, paro total de transporte, y comiencen, tristemente, actos vandálicos como asaltos a los comercios renovándose la dolorosa experiencia del 27 de febrero del 89, delitos estos considerados legítimos por Chávez pues, oportunamente, dirá –cuando salga de la actual depresión- que el pueblo tiene derecho a comer, a tomar lo suyo… Las FAN están regidas por un acerado concepto de obediencia, de disciplina y de subordinación que no romperían sino en caso extremo para reponer la violada Constitución, la quebrada democracia y la paz y seguridad personal como de los bienes de los habitantes, con los mismos fundamentos con que supuestamente actuó Chávez en el 92 sólo que hoy, en vez de invocar el artículo 250 de la extinta Constitución Nacional sería el artículo 350 de la C. N. Por cierto, ¿no llama la atención que, en más de 48 horas, -al menos para el momento en que se redactó la presente- desde el preciso momento en que el espontaneo Coronel Soto se expresara en el Hilton, el principal actor de esta obra, no salió en cadena ni se manifestó en las ventanas de Miraflores ni caminó con sus cada vez más escasos seguidores mercenarios? Lo cierto es que la sociedad civil se niega a llorar como una mujer lo que, oportunamente, no supo defender como un hombre y se opone a que la República se pierda en manos de estos marxistoides desordenados; que el agua está desparramada por lo que no puede ser recogida; que los ojos del mundo están pendientes de nosotros y que si esto no lo resolvemos nosotros, la sociedad civil, asumiendo el problema directamente como nuestro, personal, no lo resolverá nadie ni las FAN se verán comprometidas en una acción abierta. Lamentablemente hay sectores de la sociedad, inconscientes de la gravedad u egoístas, gente pequeña, que aún no ha asumido el papel activo que le corresponde. Que Dios nos ayude…

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