Opinión Nacional

¿Y quien es el culpable?

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Vivimos y crecimos en una cultura en donde desde el comienzo alguien distinto a uno tuvo y tiene la culpa. Eva rompe la inocencia de Adán, inducida por Satán, y de allí el castigo que pesa sobre nosotros desde el origen. Como se ve, el culpable final de esta tragedia habría sido Satán, y no ha faltado quien, con malicia, culpe al propio Dios por ser éste el creador de semejante ser. Pero no, su presencia y su ser el mundo es más compleja, indescifrable, como son tantas cosas de Dios hechas. Pero, más o menos ese ha sido el camino. Camino que se hace más complejo mientras es más compleja la sociedad y sus relaciones entre quienes la conforman, y entre estos y las instituciones que necesarias fueron para funcionar, digamos, en equilibrio inestable. En la vida de niños, cuando salimos mal en la escuela solíamos atribuir al maestro la culpa. Y en la escuela, ante las exigencias del maestro, culpamos a la casa, me mandaron a cortar la leña, a arriar las mulas, a apartar los becerros. Más grandecitos, las cosas se complican. Cuando nos derrota el compañero, por esas peleas normales de no saber por qué, recurrimos a excusas de la misma índole. O era mas grande, más fuete, o me dio a traición, o yo estaba con fiebre; siempre, pues, alguien distinto a uno tiene la culpa. Las relaciones de pareja tienen el mismo estigma. Es la otra, seductora, o es él que promete aquello a lo que ella no ha tenido acceso. Y dentro de ese juego de justificación para la exculpación se puede recurrir a muchos argumentos y argucias. Si, por ejemplo, aniquilo a la otra o al otro, volverá la paz, la armonía ocupará los espacios donde la turbulencia que el otro/ la otra/ generó. Para buscar la repuesta a esta conducta, muy tarde llegó el psicoanálisis e inventó, entre otros inventos, como su piedra angular, los diversos traumas que de niños, o de grandecitos, se sufrieron. O los complejos que del hombre pareen ser su sino. Temas que para la literatura griega, muy especialmente el teatro, la tragedia, le sirvieron a este caballero, para explicarse la conducta humana. Total, los grandes creadores son los mejores psiquiatras, mejor dicho, los mejores tratadistas de lo humano, siendo binario, para el caso griego, bien- mal, bueno o perverso. Para completar el juego, buscó en la libido y sus alcances y deficiencias, y más cosas que viven en uno fuera de la conciencia, pero que afloran y la condicionan. Este cuento es largo y contradictorio. Normalmente todos usamos esas explicaciones, no importa si las referencias a los “clásicos” son acertadas o es parte de nuestra cultura, que a bien decir, en donde actuamos de este modo: “no lo saben, pero lo hacen”. No lo sabemos, pero lo hacemos.

Yo, sin hacer una confesión de mis travesuras, barbaridades, temeridades, hasta perversidades ha de haber para escribir por otros una larga historia, yo asumo con toda sinceridad que el único responsable de esas acciones mías soy yo. Amo, por ejemplo, profundamente a Safo. De ella me sedujo su rebeldía, su recurrir a sus mejores armas, belleza y talento, para desnudar a una cultura miserable, si a cosas de sexo y otros placeres que deben hacer y compartir las damas les eran prohibidos. Eso es seducción, fascinación, exactamente, para mi vida. En esa línea, tuve atracción casi enferma por Hypatias. Parte de ese amor tiene que ver con la justicia. Es poner en evidencia que contra ella el dogmatismo hizo de las suyas, sustentado por el deseo y el poder de impedir que la razón brillara, que la ciencia y la filosofía –femeninas ambas – no pudieran estar en manos bellas, sabias, bonitas y de un ebúrneo pecho. La asesinaron, como se sabe, de la peor manera. En un largo poema que está en mis manos, en cuya hechura llevo largos años, describo este camino, hasta el sol de hoy. Un excurso en esta historia canto. He tenido una especial devoción, exacto término, por la Virgen, La Virgen María, la esposa de José y madre de Cristo. Debo confesar mi amor por Isabel, esposa de Zacarías, en ambas anunciado su embarazo por el Arcángel Gabriel, y parieron de diverso engendro. La convicción de la primera y la angustia a escondidas de la segunda, son temas de mi alma. Y sin poder explicar, me parece genial la amistad de Clara Schumann con el señor Brahms. Y hasta creo que sería distinto el George Sand. Pero…, se me va de las manos la memoria, mas necesario es reiterar el amor por mi madre, María también y de mi papa esposa, por mis hijas y, sea bien dicho, por las damas con quienes, a cada tiempo distanciado y distinto, hicimos nuestros hijos. Ingrato sería no incluir en esta breve escena a mi madrina Tía, a mi abuela, y a una abuela muy bella, quien no era mi abuela, era la abuela Carmen por más detalles, me brindó su cobijo, su comprensión y tolerancia sin causa alguna, sólo bondad era.

Sea, pues, la verdad dicha, de mis yerros, mis errores, etc.… (Siempre da pena decir toda la verdad) soy el único responsable y, de las cosas buenas que pude haber hecho, seguro que jugué un papel importante, mas no habría sido bueno (y Dios hizo esto y aquello y vio que era bueno) sin el apoyo de esas heroínas, sobre cuyos hombros o asidos a sus brazos, pude avanzar y sobre todo, levantarme de mis caídas, que muchas fueron y quizá, pudieran repetirse, sólo que ahora me costará mas levantarme, los años pesan mas cuando mas pasan. Cosas sencillas de la edad. Pero, estamos aquí. Yo vivo en el Zulia y allí la muerte se aposentó y hace lo que le da su gana desde hace mucho tiempo. El Lago, el de Maracaibo, otrora o por siempre Coquivacoa, está en fase de muerte, si es que ya no está muerto. Naturalmente el culpable fue el imperialismo y sus agentes prácticos, las petroleras. Nosotros no! Jamás! Solo que no sacamos cuentas de que allí depositamos, para engordar la muerte, nuestras excretas. Y qué gran testimonio es el Largo de la desidia de nuestros gobernantes, de nuestro clero, de nuestras universidades, de nuestros trabajadores, de nosotros todos, es como los grandes males y daños, sin importar si jóvenes, viejos más viejos, inconscientes los niños, los perros, las ratas y más, lo hacemos. Cabe aquí la verdad: todos somos culpables del asesinato del Lago.

Los políticos callan y explican sus fracasos por el centralismo desmedido, en el abandono de las instituciones oficiales, y hasta dicen, en muy privado, que muchas empresas a orillas del lago son responsables también. Y nosotros qué? Los otros qué?. A pesar de creer nada del señor presidente, en fin, creo muy poco de los presidentes, pero viví intensamente la alegría de imaginarme ver gente en góndolas por el rio Guaire. Hoy siguen navegando por allí otras cosas innombrables, porque hasta el nombre huele mal. Nuestra Amazonia, está en grave enfermedad. Sus ríos muchos emprendieron el viaje y dejaron, todavía, las huellas donde alguna vez sus aguas jugaron al desorden y al orden. Y si vamos a los Andes, ya se sabe, las Águilas Blancas, casi nunca descansan en las cimas. Andan huyendo o se murieron, quien sabe. Y quien tiene la culpa?
El presidente de Costa Rica, Arias, el ex, para ser exacto, ha dicho con sabiduría que nosotros algo hicimos mal. Y lo peor que hicimos, es culpar al otro, en este caso, al imperialismo yankee, de habernos condenado a la miseria y hambre a este continente, como si así lo dispusiera la Providencia. Y qué ocurre, entonces?, nada en especial: que cuando culpamos al otro sencillamente queremos exculparnos (se acuerdan que eso hizo Hitler, Stalin, Fidel, pero también Pinochet, Videla y esos otros dictadores a quienes la palabra contraria los hacia temblar y entonces metían presos a sus pronunciadores y hasta los asesinaban, sin mas por desestabilizadores). Es decir, sencillamente en ello escondemos nuestros propios defectos. Nuestros propios males, nuestros propios errores los escondemos en las cosas del otro.

Es posible salir de esta “manía”?. Para los fundamentalistas que se nutren de la culpabilidad del otro, para lavar su culpa, para esconder sus miserias, las cosas son sencillas. Si se acaba el capitalismo salvaje, el imperialismo, todo será un paraíso en unas cosas que llaman de una u otra manera, socialismo. O le dan otros nombres, según sean por ejemplo islámicos los gobernantes, o sea Fidel, otrora símbolo de la libertad que soñaba. En las islas el terror, la ausencia de libertad, funciona mejor que en el continente. La gente continental tiene más donde esconderse y es mas fácil gritar como el niño aquel, “el rey anda desnudo”.

Escribo esto, porque además, me asalta una inmensa duda. Es HRCHF responsable de esta gigantesca tragedia. Pero, pues y más, como la revolución devora a sus propios hijos, mi presidente es como una especie de Saturno, que se alimenta de sus hijos, y hace del ciudadano todos sus hijos, solo que probablemente ya seamos sus cadáveres. Yo pienso que puede haber algo de verdad en este modo de ver las cosas. Culpar al otro, a la otra de nuestros fatales yerros, ausencias, etc. Ha sido bellamente estudiado. Pero yo, además, creo que es hasta sencillo ver así todo, con matices, desde luego, por ejemplo, el presidente ha sabido jugar con ese dilema, él es el redentor del que no tiene, y hay que quitarle a los que tienen, no sólo para quitarles lo que no se va a repartir entre los desposeídos, sino para algo mas feo: si todos quedamos en la mas absoluta miseria podemos crear un hombre nuevo, sin los vicios ancestrales de la propiedad, del valor del individuo, del capitalismo. Así piensa el sabio Giordani!. Este es un genio, porque hay que ser algo así, para asumir semejante imbecilidad, que, entre otras cosas niega lo más elemental de una visión que quiere hacer humano al hombre. Pero, en fin, de ser verdad que Chávez sea el total culpable, que fácil será resolver el problema. Muerto el perro se acaba la rabia. Pero, no será que quienes lo adversan algo han dejado de hacer por ellos mismos, en función de la totalidad?. Será que sencillamente quieren quitarlo para ponerse ellos, dejando todo igual?. Pero el punto está para quien sepa hacer qué, cómo hacerlo, con quien hacerlo para que hacerlo. Y aquí, tal me parece, quienes adversan al señor este, no van mas allá de parecerse tanto a él, justo allí donde algo de poder tienen o alcanzar pretenden. Allí nadie cabe que sea distinto a ellos. Como quien dice, un chavismo light pero inflexible en su fundamentalismo, en su exclusionismo.

No saldremos de Chávez así se vaya Chávez, y es así si no sabemos respetarnos y ojalá, sin mas ni manos, podamos asumir la única sentencia que es como un padre nuestro del tal Marx: a cada quien según sus capacidades, según sus necesidades. No es poca cosa esta, podría ser si no todo, casi todo, el sustento ético y de praxis moral de quienes quieran superar esta tragedia. Si no, no. A quien esto lea, reitero que soy pecador. Que tiene derecho a tirarme todas las piedras, las críticas son armas de primera tras la verdad. No soy quien para impedirlo y tampoco quiero; pero, solo pido que su razonamiento se dé en torno al texto. Si la democracia venezolana hubiese continuado la obra buena de Marcos Pérez Jiménez, seguro que hoy seriamos distintos, pero en una identidad falsa, dictadura, el mal/ democracia el bien, destruyeron lo bueno de la verdad concreta. Pérez Jiménez es malo, toda su obra es mala. Y se pararon las grandes obras que harían de Venezuela un país moderno, con ciencia, tecnología, agricultura, transportes, agua, etc.… y lo demás lo habríamos hecho mejor: dejar que la libertad corra por las pisos seguros que la historia depara, si a consciencia la hacemos.

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