Opinión Nacional

¡Yo protesto!

Resulta lastimoso constatar lo contradictorio de la política exterior venezolana en los últimos ocho años.

Contradictoria, porque se insiste en proclamar «soberanía» para atacar a nuestro principal socio comercial, los Estados Unidos, cuando esa misma «soberanía» se diluye en subordinación, obediencia y obsecuencia a Fidel Castro. Al Presidente George W. Bush el gobierno venezolano lo ha erigido en el «culpable» de todo lo que pasa en Venezuela. Particularmente no me gusta Bush, pero tampoco son verdad las cosas que le atribuyen. Han dicho tantas falsedades que les falta poco por asegurar que si llueve mucho es por culpa de Bush, o si hay sequía es por culpa de Bush. El viaducto se cayó por culpa de Bush, y el nuevo viaducto no avanza por culpa de Bush. Porque pareciera que si Chávez no se entera de los problemas que a diario acontecen, agobian y atormentan a los venezolanos, es por culpa ¿de quién, pues?… ¡de Bush!

¡Ahhh! Pero los negocios con los Estados Unidos crecen y crecen. Porque quienes repudian al «imperio» van de compras al «imperio», en «shopping sprees» (así en inglés), que dejarían pálido a cualquier multimillonario. Además, los suministros de los cuales dependemos para vivir, nos vienen mayoritariamente de allá.

Contradictoria, porque Chávez quiere ser reconocido mundialmente como el gran adalid de la defensa de los «derechos humanos», cuando los venezolanos somos víctimas de constantes violaciones a los derechos humanos: los ciudadanos comunes que estamos en manos del hampa. Los presos que se encuentran con un sistema penitenciario que los ahoga y castiga por su propia ineficiencia e insensibilidad. Los opositores al régimen que han sido «marcados» por haber expresado su opinión mediante una firma. Los trabajadores petroleros despedidos que no sólo no han cobrado sus prestaciones ni tienen acceso a sus ahorros de años, sino que tampoco encuentran trabajo en otras compañías por presiones del gobierno. Los secuestrados por secuestradores que actúan con absoluta impunidad.

Contradictoria, porque dejamos de ser «no alineados» para alinearnos con gobiernos que el mundo civilizado rechaza y critica. Ayer llegó a Venezuela el Presidente Ahmadinejad de Irán. «Hermano», lo llamó el Presidente Chávez en su reciente visita a Irán. Ahmadinejad niega el Holocausto y quiere borrar a Israel del mapa y así lo ha anunciado. Hassan Nasrallah, líder del Hezbollah en el Líbano ha ido más lejos: «es una guerra abierta hasta la eliminación de Israel y la muerte del último judío sobre la tierra». Y después se quejan de que la gente de paz se horrorice ante la escalada de su carrera nuclear.

Señor Ahmadinejad, en Venezuela tradicionalmente hemos sido hermanos de la espuma, de las garzas y las rosas. No de las guerras, el terrorismo y las bombas atómicas.

Por su presencia en mi país y como venezolana, ¡yo protesto!

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