Opinión Nacional

Yo también soy judío

Desde hace ya varios años hemos visto con dolor que el verbo encendido del teniente coronel Hugo Chávez ha tratado de sacar a flote los más bajos instintos del pueblo venezolano. En cada uno de sus discursos trata de sembrar el odio no sólo entre los que comparten su ambición personal de tener a sus pies el dinero de todos los venezolanos para usufructuarlo, en su supuesto empeño en establecer un socialismo anacrónico con muchos pobres y un solo rico, el mismo Chávez; sino que el pasado lunes, en la escuálida concentración realizada en Los Próceres para celebrar la instauración de su «revolución bonita», donde al lado de sus beneficiarios, los presidentes que si han aprovechado el patrimonio venezolano, invitaba a todos los que no lo apoyamos, a odiarlo.

Ya no le basta con tratar de hacer que el muy escaso pueblo sencillo e inocente que lo apoya nos odie, sino quiere que nosotros también lo odiemos a él.

Beneficio propio En sus interminables alharacas trata de dividirnos, tergiversa la historia y la manipula en su propio beneficio. No respeta ninguno de los artículos de la Constitución Nacional. De un día para otro el «Rey» decreta júbilo nacional por lo que se le ocurra y persigue a quienes tengan la osadía de ir a trabajar. ¿Cuánto dinero se dejó de producir en un país quebrado como es Venezuela, tan solo por el impulso de su «Monarca»?

Hugo Chávez no respeta tampoco el derecho a la vida, ya que más de 120.000 asesinatos se han cometido en el territorio nacional desde que el «Señor Presidente» tomó el poder y nunca ha tenido una palabra para controlar la violencia que él mismo ha creado.

Pero este mismo Monarca trata de imputarle internacionalmente el genocidio como crimen al Estado de Israel, mientras es él quien manda a arremeter contra nuestros hijos, tan sólo por defender su derecho a vivir en libertad, ya que el que no obedece sus órdenes será destituido.

Así podríamos enumerar una tras otra las ofensas, los delitos de incitación al odio, los delitos por incitación a la violencia, etc., que en cada una de sus largas peroratas comete sin que los otros poderes públicos, secuestrados por el régimen, digan nada.

Contra la Iglesia Católica Una de las aberraciones más absurdas sucedió en este país durante el último fin de semana, la cual no tiene precedentes en relación a muchas de sus anteriores arengas, donde había emitido todo tipo de improperios contra la Iglesia Católica cuando calificó de tumores a nuestros guías espirituales, vejó no solo a los obispos, al Nuncio Apostólico de Su Santidad, sino que invitó a despreciar el cadáver de nuestro Cardenal Ignacio, por el único delito de haberlo acompañado, darle consuelo y estimularlo durante su corta estadía en la isla de la Orchila.

Del mismo modo, cuando observamos con horror cuando un grupo de sus seguidores violentaba un templo católico en Los Teques.

El sábado 31 de enero, producto de ese verbo irracional que se repitió durante semanas, fruto de su antisemitismo, llegó a decir, una vez más cambiando la historia que «Cristo fue asesinado por los judíos»; algo que está completamente probado por los historiadores y por la misma Iglesia Católica, que no fue así, puesto que fueron los conquistadores romanos quienes llevaron a cabo tal hecho.

Ante la situación de la Franja de Gaza, donde existe una continua provocación por parte de un grupo radical palestino contra la pacífica vida del pueblo Israelí, (lo que no comparte la mayoría del pueblo palestino trabajador y respetuoso), sino el grupo terrorista Hamas que se escuda tras mujeres y niños para obtener su cometido; expulsó al Embajador de Israel y todos los demás diplomáticos, como no lo hicieron ni siquiera los otros países árabes que también profesan el Islam, además de emitir epítetos denigrantes contra los judíos.

Allí Chávez demostró un desconocimiento total al confundir al Estado de Israel con el pueblo que profesa la religión Judaica, base de nuestra religión católica. Antes ya los órganos dependientes del Estado habían allanado en varias oportunidades diversos colegios donde estudian niños indefensos que profesan la fe mosaica y cuyo único «delito» es pertenecer a una minoría religiosa.

Ataque a la Sinagoga Cuánta indignación produce en cada uno de los venezolanos honestos la descarada barbarie que un grupo muy bien entrenado, con perfecto conocimiento de acción de comando, como lo haría cualquier órgano entrenado en esas actuaciones por algún otro órgano de seguridad del Estado, viole la sinagoga de Maripérez y los Textos Sagrados, y que luego el ministro de Comunicaciones, siguiendo instrucciones del señor presidente Hugo Chávez, señale que fueron los estudiantes, lo que luego reitera el mismo Chávez en una alocución posterior.

Con esto se demuestra una vez más lo enmarañado de este gobierno que emite acusaciones sin investigar, condena sin juicio y que siempre tapa los desmanes que el mismo Gobierno comete o incita acometer. En este caso, ¿Por qué no opinó el ministro de Interior y Justicia?

Pueblo noble El pueblo judío es un pueblo noble, siempre dispuesto a ayudar. Cada vez que hay una tragedia los judíos son los primeros en ofrecer su apoyo. El mejor ejemplo de ello lo viví durante la tragedia de Vargas durante el deslave, mientras el «señor Presidente» se dedicaba a cosas banales y mientras él no aparecía por ninguna parte, nuestros hermanos judíos trabajaban organizadamente recogiendo insumos para los damnificados, mientras los insignes gobernantes disfrutaban el cambio de Constitución, tan irrespetada actualmente, ellos trabajaban junto con otro grupo de venezolanos socorriendo a las víctimas con médicos, odontólogos, rabinos, etc.

Esos nobles venezolanos se afanaban en socorrer a sus otros hermanos venezolanos. Los judíos venezolanos son iguales a los católicos, a los musulmanes, a los ortodoxos y a los evangélicos venezolanos. Todos somos venezolanos que queremos vivir basados en el amor, el respeto y la paz. Por eso hoy le manifiesto al «señor Presidente» que el pueblo honesto de Venezuela se ciñe su Estrella de David al pecho y le expresa que nadie nos va a llevar a un nuevo Holocausto y que nadie le acompañará en su campaña antisemita. Porque, como yo digo, cada uno de ellos repite: «Me siento orgulloso de ser judío».

Médico Coloproctólogo

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