Opinión Nacional

Yo traigo a Shakira

He reflexionado mucho en estos días, intento comprender a los electores y a quienes piden los votos, pretendo estar en sintonía con el sentir de las amplias mayorías. Es por ello que estoy a punto de cambiar mi forma y mi estilo de hacer política; pues al parecer a muchos dirigentes, candidatos y votantes les da igual lo que piensen de ellos.

En Anzoátegui, mi bella; pero maltratada tierra, parece existir un pacto entre quienes lo odian para garantizar que continúe el desastre histórico que nos arropa sin compasión y que nos obliga a medio vivir, a conformarnos con lo menos malo, a aceptar como normal el caos eléctrico, la falta de aguas blancas, el desbordamiento de los drenajes, la oscuridad en calles y veredas, el desempleo galopante, el hampa que nos asesina, las escuelas sin techos ni baños, los indigentes como fantasmas apelando a un milagro, los discapacitados luchando por trabajo, prótesis y sillas de ruedas, los enfermos buscando operaciones, medicinas y solo obteniendo una palmada en el hombro y un “aguántate”, los niños desnutridos conformándose solo con migajas, las parejas buscando una casita donde cimentar su hogar y crecer como familia. Perece que todo se traduce en dinero y es por ello que existe la equivocada tendencia a creer que el que tiene más billete es el más bueno y el más capaz; pero resulta irónico ver como esos que tienen burda de billete (como dicen los pavos) no tienen claro como ayudar y cooperar con los demás.

Por un lado inundan de publicidad audio visual, pancartas y afiches cada momento de nuestra vida, por otro lado intentan imponer a sus familiares como herederos naturales del puesto, expresan su bondad regalando neveras, cocinas, televisores, laminas de zinc y para cerrar con broche de oro su campaña populista, obvian nuestra identidad regional y contratan a costosos artistas de renombre mundial para hipnotizar al público electoral, meterlos en una calle, avenida o Studium y tomarse sendas fotos para decir que esas miles de personas fueron a apoyarlos y eso evidencia su liderazgo. Cuanto cobró el colombiano Carlos Vives, el de La gota fría, cuando el actual gobernador lo contrató, cuanto cobró el grupo colombiano Binomio de oro al ser contratado para tres shows por un actual pre candidato a gobernador de la oposición, ambos tienen igual gusto al parecer. No se el monto; pero seguro estoy que muchos problemas se podrían resolver con ese realero malgastado en publicidad y rumba callejera. Imaginen cuantas medicinas, operaciones, prótesis, comida, casas, uniformes, empleos, cloacas, útiles escolares y sillas de ruedas se podrían donar. Tomando en cuenta que este vulgar populismo parece agradar a las mayorías, estoy en este momento rompiendo la alcancía mis hijos para contratar a la también colombiana Shakira y sus espectaculares caderas, creo que llenaré la avenida intercomunal de tope a tope, me tomaré mi foto triunfal y seré también el más bueno y el más capaz para gobernar. ¿Tu que opinas?

Economista

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