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Opositores con presidentes norteamericanos

Solo dos líderes opositores han tenido contacto directo con presidentes norteamericanos en el siglo XXI: María Corina Machado y Juan Guaidó. Ambos podrían coincidir como “líderes radicales” de ruptura con la Revolución Bolivariana.

Reunión Bush- Machado 2005

El 30 de mayo del 2005; María Corina Machado sostiene una entrevista en la Casa Blanca con el presidente George W. Bush. En una rueda de prensa daba a conocer algunos detalles sobre su encuentro. Indicaba que fue como representante de SUMATE y de Venezuela; en la reunión el Presidente Bush estuvo muy interesado en saber su perspectiva sobre los valores democráticos de la sociedad civil y el estado de la democracia en Venezuela.

Machado mencionó en la conversación con el Presidente Bush de las violaciones de los principios de la democracia, el estado de derecho y los derechos humanos por el gobierno venezolano. Le expresó sus preocupaciones sobre el proceso electoral en Venezuela, indicando que cree el Consejo Nacional Electoral estaba violando las leyes electorales del país y amenazando la posibilidad de tener elecciones secretas y libres.

El canciller Alí Rodríguez calificaba la reunión de Bush-Machado como una «nueva provocación» de Estados Unidos. “¿Es así cómo se pueden establecer relaciones constructivas? Hasta ahora no ha sido posible que el embajador de Venezuela (en Washington),…sea recibido en el Departamento de Estado”. Sostuvo que el encuentro revela que SÚMATE era una «simple agencia de los Estados Unidos de Norteamérica en Venezuela». «Es una forma de intervención del gobierno norteamericano en los asuntos internos de Venezuela».

La foto del encuentro Machado-Bush intensifico la polarización política gobierno-oposición. El chavismo la ubicaba como la candidata de Washington. Machado negaba que se postulara en las presidenciales de 2006.

 El embajador estadounidense en Caracas, William Brownfield, defendía la reunión señalando es una muestra que «el gobierno de presidente Bush apoya organizaciones relacionadas con las instituciones democráticas y de derechos humanos».

Reunión Trump- Guaidó 2020

El presidente norteamericano Donald Trump en febrero del 2020, invita al  diputado Juan Guaidó Márquez a estar presente en el Capitolio durante su discurso presidencial sobre el Estado de la Unión. Lo presenta y se refiere como “el verdadero y legítimo presidente de Venezuela” y un «hombre valiente que carga consigo las esperanzas, sueños y aspiraciones de todos los venezolanos». Guaidó recibió una ovación de pie por congresistas tanto republicanos como demócratas. Se compromete Trump a que “el dominio de la tiranía de Maduro va a ser aplastado y quebrado”.

Sería recibido en la Casa Blanca; se comunicó la cancelación del encuentro abierto a la prensa. Durante poco más de media hora ambos se reunieron en el Despacho Oval sin declaraciones al finalizarla. El comunicado oficial señaló que la visita es una oportunidad de reafirmar el compromiso de Estados Unidos con los venezolanos y para discutir cómo trabajar con “el presidente Guaidó” en una transición democrática acelerada que ponga fin a la crisis actual. 

El Canciller Jorge Arreaza señalaría que «Trump ofende e irrespeta al pueblo venezolano al proferir violentas amenazas contra su integridad y contra el gobierno constitucional, legítimo y democrático del presidente Nicolás Maduro».

Relacion Guaidó – Machado 2019

Guaidó ha calificado a Machado como representante del sector opositor que “opta más por una opción de fuerza” en antagonismo a los que participaron en una “mesa de diálogo”. Según Guaidó en la hipótesis de un “resquebrajamiento” de la “unidad opositora” el reto va a ser cómo alinear todos estos grupos.

En enero de 2019, con el inicio de la denominada “transición”. Machado ofrecería  el compromiso por su cuenta de Twitter de hacer lo necesario para alcanzar la Libertad de Venezuela; llamando a  los civiles y militares, y al “mundo democrático”, aprovechar esta gran oportunidad.

Según Machado el diputado Juan Guaidó había demostrado, como lo hizo como diputado y lo había hecho como “presidente encargado”, entender el signo de “nuestros tiempos” que “la ruta” va a desencadenar, no solo la ruptura del “sistema de mafias”, sino en un futuro cercano el nacimiento de una nueva Venezuela que dejaría atrás socialismo, crimen y corrupción. Reconocería   la existencia de diferencias ideológicas.

Coincidencias

Guaidó ha coincidió con Machado de calificar al gobierno de Maduro como una “dictadura” que representa una estructura criminal y ampara al terrorismo; planteando medidas para profundizar el cerco diplomático, detener “el oro de sangre”, el ecocidio, etnocidio y financiamiento al para- estado en Venezuela.

Acotaba Machado: Si fuera una dictadura habría salido hace mucho tiempo pero había que entender que se enfrentaba a un sistema sin precedentes en nuestro hemisferio; la instalación de un régimen criminal-terroristas convergiendo dos plataformas, dos sistemas, dos dinámicas. Esos dos sistemas no van a salir del poder hasta que no conforme una amenaza real, inminente  y severa que les haga entender a las mafias que están en poder que su única opción es ceder y salir.

Mientras se les trate como políticos malos o como un sistema autoritario convencional seguirá existiendo. Este sistema va permeando en más sectores de la sociedad provocando su destrucción y expandiendo su actividad criminal a otras naciones del hemisferio, como se observo en las protestas de Chile, Ecuador o Colombia a finales del 2019.

La intervencion

Según Guaidó de hecho “ya existe”  la  intervención militar ilegítima como la rusa y la cubana permitida por Maduro. Busca el gobierno una solución militar cuando va y habla con Bashar Al Assad y amenaza en convertir al país en otra Siria o abriendo vuelos entre Teherán y Caracas. Siendo el único que puede autorizar una misión e intervención extranjera es el Parlamento nacional; se elimina cualquier posibilidad de intervención militar.

Ha reiterado en entrevistas que el “gobierno interino” nunca había puesto la opción militar sobre la mesa. Hemos hablado de “cooperación internacional”. Poner en la mesa la opción de una intervención, que es el símil de una guerra, no es positivo, ni es factible. Lo que se debe buscar son herramientas para desplazar a la dictadura. “Yo no veo una intervención militar formal”.

Machado ha identificado que en el siglo XXI,  los conflictos “no convencionales” que se enfrentan en “múltiples planos” no solo se ganan en el terreno, no estando planteado un “desembarco en Normandía”. Los pilares que sostienen a Maduro en el poder: sistema de represión, sistema de silencio, la propaganda, y el sistema de financiamiento criminal deben ser socavados. Señala la necesidad de “acciones quirúrgicas”  como   algún tipo de bloqueo para impedir que lleven el petróleo venezolano a Cuba, intervenciones en sistema de comunicaciones o revertir el sistema de propaganda.

Ha reiterado en sacar al gobierno “por la fuerza” insistiendo optar por la libertad no por la “cohabitación” con las mafias. Reconoce el apoyo de 60 países al gobierno interino y de algunos actores no estatales pero a pesar de esto no se había logrado el objetivo.

Negociaciones y elecciones

Guaidó aseguraría después de su gira internacional a comienzos del 2020,  ver «inverosímil» una negociación con el Gobierno porque “una y otra vez” se habían burlado “de nosotros”; aseveración realizada al encontrarse en el País una delegación del gobierno de Noruega intermediario en anteriores diálogos. Observaría: «aproximar a soluciones siempre lo vamos a hacer».

Sobre la celebración de elecciones ha mencionado contar con la unificación del mundo libre en torno a elecciones presidenciales y parlamentarias libres. Nadie se va a prestar para farsas ni falsas elecciones. La oferta política sigue siendo la celebración de unas elecciones limpias, y ha descartado que la oposición vaya a participar en unos comicios organizados por Maduro.

En este sentido ha sugerido antes de la crisis parlamentaria sobre la designación de la Directiva del 05 enero del 2020, las condiciones para unas “elecciones libres” seria: un nuevo Consejo Nacional Electoral, todos los candidatos habilitados, los partidos legalizados, un Tribunal Supremo de Justicia imparcial, de por sí sería una transición.

Machado rechazó los procesos de negociación en Barbados y Noruega entre delegados de Juan Guaidó y Nicolás Maduro en el 2019 y “absoluta oposición” a esquemas de “cohabitación” como se estuvo negociando en la coyuntura de los hechos del 30 de abril; asegurando que la ruta para lograr un cambio político en Venezuela es “decidir entre la ruptura y el continuismo, entre la transición y la cohabitación, la firmeza y la debilidad, entre la libertad y el cautiverio”; escribiría en Twitter.

Se cometió «errores muy importantes» durante 2019, como volver a aceptar a los diputados oficialistas en la Asamblea Nacional o haber intentado la vía del diálogo con el chavismo que lo califica como “fallido de mala intención”. Refiere los venezolanos sienten “una profunda decepción” por la falta de claridad y transparencia sobre la realización de “mesas de diálogo” y la mediación internacional.

Machado ha referido que no habría ninguna posibilidad de lograr el ejercicio pleno de la “soberanía popular”, si primero no se saca a las mafias, todo lo demás es una simulación de lucha para convivir con estas; cuestionando una posible participación de partidos opositores en venideras elecciones parlamentarias del 2020.

Acotando “Nadie duda ni dentro ni fuera de Venezuela que el presidente legítimo es Juan Guaidó”.

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