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Paper sobre la Gobernabilidad

Francisco Javier Vargas Galindo

Ex banquero y ex profesor Universidad Católica Andrés Bello, Caracas (UCAB). Licenciado en Ciencias Políticas, Administrador Público, mención en Administración Social y Aduanera (Vista de Aduanas), Universidad de Chile, Contador Público, UCAB., Magíster en Ciencias Militares, mención Conflicto y Negociación Internacional de la  Academia de Guerra del Ejercito de Chile. Tesis de Grado: La Gobernabilidad de  Bolivia y Perú y los Efectos en las Relaciones con Chile” (Mayo 2006).

Para los alumnos de postgrado en las Universidades Católica Andrés Bello, Universidad Simón Bolivar y en el Instituto de Administración de Empresas, IESA. Caracas, 3/04/2008

Estimados alumnos: me gustaría motivarlos a Uds., a que conozcan los indicadores de gobernabilidad, la importancia de ésta, para el desarrollo y bienestar del país, en comprometerlos en la acción de corregir las debilidades de nuestras instituciones con el objeto de recobrar la confianza en ellas y de salir de la pobreza. La reconstrucción del país así lo amerita, porque esta será lenta y dolorosa y Uds., jugarán un papel protagónico. ¡Qué duda cabe!

Introducción:

El Consenso de Washington no parece haber propiciado una contribución distinta a la de permitir el ingreso de una nueva terminología al vocabulario de las crisis internacionales:  Como argumenta el ex ministro de Economía venezolano(1989/1992) Moisés Naim, «de la estabilización macro y reformas estructurales se ha pasado a hablar de gobernabilidad, transparencia y desarrollo institucional; la crítica a los Estados fuertes ha sido reemplazada por la preocupación por los Estados débiles; la preocupación por establecer correctamente los precios ha sido reemplazada por establecer el imperio de la ley; la inversión en infraestructura por el desarrollo del capital social; la sostenibilidad de las reformas por la sostenibilidad de las democracias; La pobreza por la desigualdad». La teoría de la gobernabilidad se concibió en principio como “teoría de la ingobernabilidad” derivada de la falta de consenso por la manifestación de crisis económicas fiscales que quebraron el Estado de Bienestar, imposibilitando al gobierno cubrir las necesidades y los servicios básicos comprometidos con la sociedad, generando desconfianza y malestar. [1]

La ausencia de una economía política de las reformas políticas y económicas, condujo a la improvisación y dio visibilidad a la impericia. Volviendo de nuevo a Naim, «Lo que los gestores de política antes veían como los objetivos de política que garantizarían el éxito de las reformas, ahora lo tienen que ver como precondiciones, nunca suficientes, para el éxito. Se creía que unos ajustes sanos eran garantía para la estabilidad y el crecimiento. Pero después de México se incluyó el ahorro para evitar la inestabilidad financiera. Y después de Corea, donde había buenos ajustes y además enorme ahorro, se descubrió que también se necesitaban buenas reglas de gobernabilidad en el sector privado para evitar crisis financieras.».

Comparto la opinión del profesor Naim, y esta es que una de las razones que explica que a menudo nos hayamos quedado a medio camino en nuestros proyectos modernizadores, es el de haber hecho mal las reformas o las dejamos a medio hacer. Algo que inevitablemente trae mas perjuicios a un país que los males que se dejan sin reformar, porque, además de no conseguir los fines esperados, aquellas reformas mancas y cojas tienen como consecuencia el desacreditar la idea misma de reforma.

Y si le agregamos otras razones, como la desconfianza en nuestras instituciones(recelo de la policía, carecer de un sistema judicial eficiente y honesto, conformado por jueces probos e independientes, un CNE confiable, etc.), la visión corta de nuestros gobernantes(concentrarse o privilegiar exclusivamente en aquellas políticas publicas de efecto inmediato, con las que pueden obtener una popularidad transitoria), nuestra incultura para acceder a la información y exigir rendición de cuentas, transparencia a los responsables de la gestión publica y, por ultimo, una actitud bastante extendida en nuestros países y que consiste en volver la espalda a la política y apartarse de ella por razones profilácticas, como quien se aparta de la peste.

Tampoco nuestros compatriotas están inmunizados contra la enfermedad del olvido, la mala memoria y no aprendizaje de los errores del pasado (Padre Ugalde, en “Ira y Farsa”, El Nacional,13/3/08). Esas serian, entre otras, las causas de nuestro  subdesarrollo o por que fracasan las reformas modernizadoras en nuestros países.

Sin embargo, esto ha cambiado hace pocos años, el Instituto para la Gobernabilidad del Banco Mundial, a finales del año 1998,  comenzó a estudiar y desarrollar los indicadores de gobernabilidad global, a fin de diagnosticar este problema en los Estados Miembros para que resolvieran la parte política, institucional y de gobernabilidad pendientes de las reformas estructurales realizadas. Ese es el reto de América Latina en general y de Venezuela u otros países sudamericanos en particular.

1.-En torno al concepto de gobernabilidad: el concepto de gobernabilidad, quizás como ningún otro, padece los equívocos que resultan de la ambigüedad y la indefinición conceptual. Lejos de tener una adscripción definida, las definiciones de gobernabilidad han seguido las modas que se han desplazado entre el extremo de la eficiencia institucional y el extremo de la refundación democrática. La gobernabilidad ha sido utilizado para explicarlo todo o por lo menos para dar cuenta de lo que recurrente no se puede explicar.

La gobernabilidad se ha convertido en un concepto mediático que, se contrae en lo inmediato para imponer en la vida cotidiana las figuras multiformes del instante, producto de una profunda desideologización, en la que se ha perdido todo el contenido político implícito en la noción de conducción (política) que define el ejercicio de gobierno[2]. Desde el informe sobre la gobernabilidad elaborado en 1975 para la Comisión Trilateral, bajo el título «La crisis de la democracia», el concepto de gobernabilidad ha servido para tratar de explicar los más variados fenómenos. Por ejemplo, para dar cuenta de los problemas del Estado para responder a la sobrecarga que produce una demanda social imposible de satisfacer[3]; para abordar los problemas de eficacia en la acción del gobierno y las políticas públicas[4]; para denotar los problemas que tiene el gobierno de complejos sistemas políticos[5]; para indicar un nuevo estilo de gobierno, distinto del modelo del control jerárquico, que está caracterizado por un mayor grado de cooperación y por la interacción entre el Estado y los actores no estatales al interior de redes decisionales mixtas entre público y privado[6]; o para identificar el conjunto de instituciones y tradiciones que determinan como se ejerce la autoridad en un país[7]

1.1.-La génesis del análisis sobre gobernabilidad

El Director del Instituto para la gobernabilidad de Cataluña, Dr. Joan Prats[8], distingue cuatro grandes raíces que forjan el concepto de gobernabilidad, a saber: (1) los trabajos encargados por la Comisión Trilateral desde los 70; (2) la aplicación del concepto al entendimiento de los procesos de transición a la democracia; (3) su uso por los organismos internacionales; y (4) su utilización en la explicación de la construcción europea. A continuación se muestra cómo la importancia de esta sistematización de corrientes que confluyen en el estudio de la gobernabilidad estriba en su capacidad para aportar los elementos básicos desde los que construir un mejor análisis del concepto de gobernabilidad a partir de una ordenación mas consistente.

Los primeros orígenes del concepto de gobernabilidad cabe situarlos en la obra de Michel Crozler, Samuel P, Huntington y Joji Watanuki[9], donde se plantea la necesidad de superar el desajuste entre unas demandas sociales en expansión y la crisis financiera y de eficiencia del sector público que caracterizó los 70. La obra que, a modo de informe, pretendía dejar patentes los desafíos de las instituciones públicas ante la cada vez más evidente crisis del Estado del Bienestar, coincidió con la crisis fiscal de los Estados y el surgimiento de una nueva forma de comprender la economía y la política (que se tradujo en un giro de la política económica hacia formas más reguladoras de intervención pública en la economía). Fue entonces cuando muchos de los paradigmas de las teorías económica y política fueron puestos en entredicho, cobrando más importancia los modelos o explicaciones que justificaban el avance hacia otra forma de gestión e intervención pública. Lo importante, empero, para el objeto de este trabajo es que, en este primera época, se entendió por gobernabilidad la distancia entre las demandas sociales y la habilidad de las instituciones públicas para satisfacerlas; así pues, la gobernabilidad se definía, en sentido amplio, como la capacidad de las instituciones públicas de hacer frente a los desafíos que confronta, sean éstos retos u oportunidades.

Un segundo uso del término gobernabilidad surge para designar la consolidación de las democracias en transición. Autores como Adam Przeworski[10] considera por gobernabilidad, “aquel estado de un país que, por un lado, evitaba la regresión autoritaria y, por otro, permitía avanzar, expandir y aprovechar las oportunidades sociales, económicas y políticas. Así pues, implícito a la gobernabilidad estaba la mejora del desempeño económico-social reforzado y generador de la mejora de lo político”. Es posible observar en el trabajo de estos autores un doble papel de la gobernabilidad; por un lado existe gobernabilidad cuando se evita la autocracia y, por otro, cuando se expanden los derechos y oportunidades de las personas. Esta doble dimensión del concepto la recuperaremos más adelante para ahondar la doble vertiente del concepto de gobernabilidad, como ausencia de ingobernabilidad o estabilidad política o gobernabilidad para realizar políticas que satisfagan las necesidades de la ciudadanía.

Una tercera corriente que ha contribuido a la mencionada amplitud y confusión acerca del concepto de gobernabilidad ha sido su utilización por las agencias internacionales como sinónimo de “governance” (o gobernanza – como recientemente ha propuesto y ha aceptado traducirlo la Unión Europea y la Real Academia de la Lengua Española respectivamente). Quizás la utilización más explícita del concepto ha sido la realizada por el Banco Mundial y el PNUD, quienes durante mucho tiempo han utilizado el término de gobernabilidad para referirse a:

  • El proceso y las reglas mediante los cuales los gobiernos son elegidos, mantenidos, responsabilizados y reemplazados.
  • La capacidad de los gobiernos para gestionar los recursos de manera eficiente y formular, implementar y reforzar políticas y regulaciones
  • El respeto de los ciudadanos y del estado a las instituciones que gobiernan las interacciones socio-económicas entre ellos.[11] .

De la definición adoptada desde los organismos multilaterales interesa destacar la combinación que se realiza entre reglas del juego (por ejemplo, los procedimientos de elección y toma de decisiones) y los resultados de la mismas en términos de eficacia y eficiencia (por ejemplo, de la implementación de regulaciones) y de legitimidad (valoración de los ciudadanos de sus instituciones).

Finalmente, la cuarta corriente clave que confluye en el estudio de la gobernabilidad es aquella surgida a raíz del análisis del proceso de construcción europea. Durante los 90, apareció toda una literatura que trataba de explicar a partir del concepto de “governance” (o gobernanza) la gobernabilidad de la Unión Europea como estructura de toma de decisiones a través de redes multinivel de actores gubernamentales y no gubernamentales. Esta literatura, aportó una nueva forma de comprender la gobernabilidad y la gobernanza a través de la obra de autoras como Renata Mayntz o Fritz Scharpf [12]. Esta literatura aborda:

  1. una nueva conceptualización de la legitimidad de las instituciones políticas fundamentada en la eficiencia de un gobierno sobre todo para el pueblo más que por o desde el pueblo y
  2. una nueva forma de entender las políticas públicas en clave multinivel y de red, donde la formulación y la implementación se producen en arenas y niveles políticos diferentes por actores con distintas capacidades y preferencias.

Estas corrientes ilustran la amplitud de las problemáticas y las definiciones utilizadas. Dependiendo de la corriente que sigamos, se llega a una aproximación u otra al concepto de gobernabilidad, lo que dificulta la comunicación y el entendimiento entre perspectivas que comparten, como mínimo, la nomenclatura de su marco de referencia. Sin embargo, es importante tener una noción de gobernabilidad democrática que nos permita reconocer cuando, con toda seguridad, ésta no existe. Este punto de desencuentro entre gobernabilidad y democracia lo sitúa acertadamente Prats[13] al considerar que «la crisis de gobernabilidad democrática presenta siempre un elemento común: la incapacidad de las instituciones democráticas nacionales –y de la comunidad internacional coadyuvante– para asumir y procesar democráticamente el conflicto». Así, la ausencia de gobernabilidad democrática se deriva de la incapacidad de las instituciones políticas de resolver la interacción de los actores en conflicto vía procedimientos democráticos.

Si la gobernabilidad es el resultado de la interacción entre estos actores y de la posibilidad que éstos tienen para ir adecuándose a los cambios que se van produciendo en el conjunto de la sociedad, nos quedamos entonces con la definición del Instituto para la gobernabilidad del Banco Mundial, quienes – a nuestro juicio – colocan mucho más énfasis en estas relaciones, ya que en su definición incluye directamente a la sociedad civil.

Así para este Instituto[14], se entiende por gobernabilidad “como el ejercicio de la autoridad a través de tradiciones e instituciones para el bien común, por lo tanto, abarca  tres grandes dimensiones, a saber:

  • El proceso mediante el cual el gobierno es escogido, reemplazado o reelegido, y supervisado;
  • La capacidad del gobierno para formular e implementar políticas adecuadas;
  • El respeto a las instituciones que rigen las interacciones económicas y sociales entre los ciudadanos y del Estado”.

1.2.-Es posible medir la gobernabilidad de un Estado para determinar su nivel de riesgo.

Para efectos de medición y análisis, las tres dimensiones en esta definición de gobernabilidad se han desagregado en dos conceptos medibles adicionales para cada una de las dimensiones anteriores, para un total de seis componentes que se denominan indicadores globales de gobernabilidad.

Así, dentro del proceso por el cual la autoridad es escogida y reemplazada, se distingue entre:

  • “Voz y Responsabilidad” para referirse al proceso político, las libertades civiles y los derechos políticos
  • “Estabilidad Política” para medir las percepciones sobre la posibilidad de que el gobierno sea desestabilizado por medios inconstitucionales o violentos.

Por su parte, la capacidad del gobierno para formular e implementar políticas adecuadas se subdivide en:

  • “Eficacia Gubernamental”, que combina las percepciones sobre la calidad de la provisión de los servicios públicos y de la burocracia, la competencia e independencia respecto a las presiones políticas de los funcionarios públicos, y la credibilidad de los compromisos públicos;
  • “Calidad Regulatoria”, donde se recogen las percepciones sobre las políticas explícitamente y, en especial, aquellas políticas que como el control de precios o la ineficiente supervisión bancario redundan negativamente en el funcionamiento de los mercados, o aquellas otras que, como una excesiva carga regulatoria, imponen restricciones para el desarrollo de la libertad de empresa y comercial.

Finalmente, en relación al respeto de los ciudadanos y del Estado a las instituciones que gobiernan sus interacciones se distinguen dos agrupaciones de indicadores más:

  • “Estado de Derecho”, que agrupa diversos indicadores sobre la incidencia del crimen, la eficacia y la predecibilidad del sistema judicial, y el respeto de los contratos;

(b) “Control de la Corrupción”, entendida esta última en su definición más convencional como el ejercicio del poder público para el beneficio privado. Así pues, el concepto de gobernabilidad queda descompuesto en seis categorías analíticas organizadas en tres elementos clave que sirven para estructurar una fuerte amalgama de indicadores que, como por ejemplo el de riesgo país, ya integran otros distintos. Ese conjunto de mediciones se conoce hoy como indicadores globales de gobernabilidad.

La sistematización propuesta se combina con la metodología de agregación de indicadores ya utilizada en el informe de 1997 basada en una función lineal que transforma los indicadores observados en aquellos no observados que estiman cada uno de los seis clusters en los que se subdivide la gobernabilidad. Para cada uno de estos seis clusters, que se distribuye como una normal de media cero y varianza igual a uno, es posible calcular la probabilidad de que efectivamente las estimaciones para cada país se encuentren en un determinado intervalo de confianza. Este complejo proceso tiene como resultado la distribución de los países en una escala entre +/- 2,5 en cada uno de los seis clusters en los que se organiza conceptualmente la gobernabilidad.

Importancia del análisis de la Gobernabilidad:

Son varias las virtudes de este innovador análisis cuantitativo de la gobernabilidad. Por un lado, el análisis amplia el número de países que reciben una estimación pues se aglutinan indicadores más específicos que muchas veces se referían únicamente a un aspecto de la misma o a un país concreto, posibilitando las comparaciones entre un conjunto más amplio de países, aunque todavía muchas de ellas resultan poco significativas estadísticamente (sobretodo entre países muy disímiles). Por otro lado, cada una de las seis distintas agrupaciones los indicadores, resulta un estimador más significativo de su categoría analítica que cualquiera de los indicadores utilizados en dicha agrupación. No obstante, todavía son fuertes las limitaciones para establecer comparaciones relevantes entre países, determinar los nexos causales que forjan las mejoras en los niveles de gobernabilidad, así como predecir los niveles.

El estudio se realizó a más de 200 países. Como novedad frente al enfoque tradicional de otras mediciones comparativas, se indicó que este nuevo conjunto de indicadores no era aplicable o apropiado para establecer comparaciones entre países, considerados individualmente. En su lugar, agrupar países en un número limitado de amplias categorías (que van de “luz verde”/ejemplar, a “amarillo/naranja” vulnerable, a “luz roja”/crisis de gobernabilidad) es más apropiado y consistente estadísticamente.

Considerando la escala de tres categorías (o cuatro, si se divide, como lo plantea Kaufmann, el espacio de gobernabilidad vulnerable entre una región amarillo de cautela y atención moderada a una región naranja de preocupación mayor), puede observarse que el fortalecimiento del Estado de Derecho (y con ello la calidad y eficacia del sistema judicial) constituye el principal reto para la gobernabilidad en las Américas, según lo muestran los resultados de la medición correspondiente a 2005[15].

El desafío de las Américas, en su conjunto, de mejorar la calidad del Estado de Derecho aparece incluso como una tarea de mayor preponderancia que el fortalecimiento del control de la corrupción, si bien también en este ámbito la región exhibe una significativa zona de vulnerabilidad, que involucra a más de dos tercios de los países del continente. No puede excluirse tampoco que un sólido Estado de Derecho apareja necesariamente herramientas eficaces para el control de la corrupción.

Una inquietud gravitante para los autores de este conjunto de indicadores es identificar en qué medida la buena gobernabilidad (y con ella, entre el conjunto de dimensiones que la integran, un sistema judicial eficaz, confiable y oportuno) tiene efectivamente un impacto positivo en el desarrollo de los países o es finalmente sólo un bien de lujo para regiones privilegiadas. Los propios autores citan investigaciones cuyos resultados más bien desafían ese supuesto. Por ejemplo, existiría, según ellos, poca evidencia de que ingresos altos deriven a mejor gobernabilidad. En cambio, la evidencia sugeriría más bien un efecto inverso: …”El análisis sugiere un efecto causal directo grande de mejor gobernabilidad a mejores resultados de desarrollo. En efecto, una mejoría en el estado de derecho (o control de la corrupción) de un desempeño relativamente pobre a uno simplemente promedio resultaría en largo plazo en un aumento de cuatro veces en los ingresos per cápita, una disminución en la mortalidad infantil de magnitud similar, y logros significativos en alfabetización”[16].

Como se desprende de los párrafos anteriores, este conjunto de indicadores sirven para hacer un seguimiento de la gobernabilidad en todo el mundo, han sido reconocidos como la herramienta de medición más eficaz del desempeño de los países en esta área crítica para el desarrollo.

Estos indicadores, que abarcan a más de 200 países y evalúan seis aspectos de la gobernabilidad desde 1996 al presente, serán actualizados continuamente y constituyen una fuente única de valiosos puntos de referencia para los gestores de políticas, los organismos donantes, la sociedad civil y los expertos en desarrollo.

Los investigadores confirmaron que la gobernabilidad desempeña una función crítica en los resultados del desarrollo y es uno de los factores clave que determina, cada vez más, si un país tiene o no la capacidad de usar sus propios recursos eficazmente para reducir la pobreza.

La medición de la gobernabilidad ha sido tradicionalmente un desafío difícil de abordar, sin embargo, es un tema crítico para comprender su vinculación con el desarrollo y para permitir a los países monitorear su propio desempeño.

Con la creación de estos seis indicadores que miden la gobernabilidad y evalúan el desempeño del país en el tiempo (una iniciativa en marcha desde 1998), Daniel Kaufmann y Aart Kraay, del Banco Mundial destruyeron el mito de que la gobernabilidad es muy difícil de definir o medir. Estos se basan en 32 fuentes de datos separadas de 30 organizaciones diferentes, entre las que se incluye el propio Banco Mundial, Gallup Internacional, Economist Intelligence Unit, IMD, DRI/McGraw-Hill, la Universidad de Columbia, Freedom House, Afrobarometer, Latino barómetro, el Foro Económico Mundial y Reporteros Sin Fronteras.

Se trata de indicadores largamente esperados tanto por expertos como por autoridades a cargo de formular políticas para el desarrollo, al igual que por académicos y la sociedad civil. Además, los datos constituyen una nueva herramienta para que la comunidad internacional de donantes optimice los resultados del desarrollo a través de un mejor monitoreo del desempeño de la gobernabilidad.

Estados Unidos ha reconocido su importancia al basar gran parte de su nueva Cuenta para los Desafíos del Milenio en la investigación y los indicadores de Kaufmann y Kraay, mientras que otros gobiernos, así como las organizaciones no gubernamentales (ONG), recurren a ellos para efectos de análisis y para promover cambios dentro de sus países.

Kaufmann, el Director de Gobernabilidad Global del Instituto del Banco Mundial, sostiene que los indicadores constituyen un recurso muy valioso para la sociedad civil, los periodistas y los países que llevan a cabo revisiones horizontales o auto evaluaciones de su gestión. El banco Mundial utiliza estos indicadores para ayudar a los países a identificar sus debilidades y así optimizar la efectividad de las estrategias de asistencia y formación de capacidades. Sin embargo, los autores también advierten contra la tentación de usar estos datos para hacer competir a los países con puntajes similares. Si bien la metodología utilizada reduce los márgenes de error, éstos pueden  ser lo suficientemente grandes como para imposibilitar la clasificación precisa de países con valores similares.

La página web interactiva de los indicadores de gobernabilidad permite al usuario comparar el desempeño de un solo país a través de los seis indicadores, o comparar diferentes países en cualquiera de las seis medidas, además de obtener al momento el gráfico, cuadro o mapa de la gobernabilidad de su elección.

Los investigadores también desecharon el mito de que la buena gobernabilidad es un “lujo” que sólo pueden darse los países ricos, como ejemplifican economías emergentes con buena gobernabilidad como Botswana, Chile o Eslovenia. Descubrieron además que un país con un aumento súbito en sus ingresos, por ejemplo como resultado de un incremento en el precio del petróleo, no se beneficiará automáticamente de una mejor gobernabilidad, sino lo contrario, como efectivamente esta ocurriendo en Venezuela.

El crecimiento del ingreso por sí sólo no garantiza un mejor estado de derecho ni más voz cívica ni rendición de cuentas democrática. Más bien, es necesario emprender reformas constantes en materia de gobernabilidad, y son éstas las que resultan en ingresos más altos.

Cada vez más, son las propias naciones emergentes las que proponen utilizar estos indicadores como una forma de monitorear y centrar la atención en los temas de la gobernabilidad. Estos datos, al igual que las conclusiones que emergen de ellos, fueron destacados en la presentación que inauguró el plenario de la última conferencia mundial sobre Lucha contra la Corrupción en Seúl, Corea (2004), así como también en la Cumbre Económica de África del Foro Económico Mundial realizada en Durban, Sudáfrica, a mediados de Junio de 2004.

La calidad de gobernabilidad de un país es vista cada vez más como un indicador clave para mejorar el desarrollo y aumentar el interés por las inversiones extranjeras. Incluso, la ayuda de donantes tiene un mayor impacto en el desarrollo de países que cuentan con una institucionalidad estable o que hacen notorios esfuerzos por conseguirla.

Indicadores del instituto para la gobernabilidad del Banco Mundial (1996/2004)

 

País Rendición

de cuentas

Estabilidad

política

Efectividad

gubernamental

Calidad regulatoria Estado de derecho Control de

corrupción

%  de

gobernabilidad

Chile 83,0 76,7 87,0 94,1 85,5 88,7 86,0
C.Rica 84,0 83,0 68,3 71,4 65,7 77,3 75,0
Uruguay 79,1 62,1 68,8 61,6 61,8 71,4 67,0
Panamá 63,6 55,3 57,2 60,6 52,7 55,2 57,0
Brasil 55,8 43,7 58,2 58,1 46,9 53,2 53,0
México 56,8 43,7 56,7 68,0 45,9 48,8 53,0
ElSalvador 53,4 39,8 47,6 68,5 42,5 43,8 49,0
Rep.Dom. 53,9 48,1 36,5 41,4 38,2 41,4 43,0
Nicaragua 48,5 41,7 27,4 46,3 30,4 46,3 40,0
PERU 44,7 27,2 32,2 57,1 31,9 44,8 40,0
Argentina 62,1 38,3 42,3 20,2 28,5 42,9 39,0
BOLIVIA 47,1 28,6 29,8 53,7 37,2 25,1 37,0
Colombia 34,5 58,0 51.0 47,8 29,5 52,2 37,0
Honduras 46,1 26,7 27,9 39,4 33,8 30,0 34,0
Guatemala 36,4 21,8 38,8 48,8 18,8 27,1 29,0
Ecuador 40,8 23,3 20,2 25,1 28,5 26,6 27,0
Cuba 19,0 52,9 36,1 39,0 11,6 33,0 23,0
Paraguay 40,3 25,7 12,0 25,1 13,5 12,8 22,0
Venezuela

 

35,4 13,6 15,9 9,9 12,6 14,3 17,0

 

PROMEDIO

REGIÓN

60,5 58,3 55,6 57,6 54,3 57,4 43,58

Fuente: En http://www.worldbank.org/wbi/governance/govdata/    \\

Los indicadores de gobernabilidad de Venezuela: 2005, 2010 y 2015

http://info.worldbank.org/governance/wgi/index.aspx#reports

Los indicadores de gobernabilidad de Chile: 2005, 2010 y 2015

http://info.worldbank.org/governance/wgi/index.aspx#reports

Los indicadores de gobernabilidad de Chile y Venezuela

http://info.worldbank.org/governance/wgi/index.aspx#reports

En este indicador de gobernabilidad, el promedio en América Latina es de 58,3 puntos  de 100. Bolivia con 28,6 y Perú con 27,2 puntos respectivamente, señalados con el color naranja de gobernabilidad vulnerable de preocupación mayor.  Chile tiene una puntuación de 76,9  puntos color verde, ejemplar.

Color Verde Oscuro:      Ejemplar rango entre 90 y 100 puntos

Color Verde Claro:          Ejemplar rango entre 75 y 90 puntos

Color Amarillo:                 Vulnerable de cautela y atención moderada rango entre 50 y 75 puntos

Color Naranja:                  Vulnerable de preocupación mayor rango entre 25 y 50 puntos

Color Rojo:                         Crítico rango entre 0 y 25 puntos

El promedio en América Latina de este indicador de gobernabilidad es de 55,6 puntos de 100. Bolivia 29,8 y Perú 32,2 puntos respectivamente, señalados con el color naranja que indica una gobernabilidad  vulnerable de preocupación mayor. Chile tiene una puntuación de 87,0 color verde ejemplar.

El promedio de este indicador en América Latina es de 54,3 puntos, Bolivia con 37,2 y Perú con 31,9 puntos respectivamente, señalados con el color naranja que indica una gobernabilidad vulnerable de preocupación mayor. Chile tiene una puntuación de 85,5 color verde ejemplar.

El promedio de este indicador en América Latina es de 57,4 puntos, Bolivia con 25,1 y Perú con 44,8 puntos respectivamente, señalados con el color naranja que indica una gobernabilidad vulnerable de preocupación mayor. Chile tiene una puntuación de 88,7 puntos, color verde ejemplar.

Como se observa en estos gráficos, los países como Venezuela(Crítico), Bolivia y Perú(Vulnerable de preocupación mayor) no han resuelto la parte política, institucional y de gobernabilidad, sigue siendo un reto para estos países, sobre todo para Venezuela. La excepción en América Latina es Chile, donde la calidad institucional, la gobernabilidad y el control de la corrupción, aunque haya habido ciertos escándalos, ha sido mucho más alta que Venezuela, Bolivia y Perú y el resto de América Latina.

Para finalizar:

Tengo la más íntima convicción, bajo estas premisas es como debería prosperar el proyecto de gobernabilidad para la reconstrucción nacional, de este querido país llamado Venezuela. El estudio de gobernabilidad del país responde a la necesidad que existe de un mayor conocimiento específico de las características de este, especialmente por la importancia que ello tiene para el desarrollo económico y  el bienestar.

Insisto antes Uds, estimados alumnos, la gobernabilidad se refiere a la capacidad de una sociedad para resolver sus conflictos y problemas, canalizar y atender a las demandas sociales, de acuerdo con unas determinadas instituciones. La gobernabilidad depende en gran medida de las instituciones existentes (políticas, jurídicas, sociales y económicas) y por ello estas constituyen el foco principal de atención por la situación de secuestro que ellas sufren actualmente. No faltara quien se diga que, siendo así las cosas, no hay manera de salir del subdesarrollo porque, estando todas las instituciones desprestigiadas por su mal funcionamiento y por la corrupción que las roe, todo intento de reforma de la policía, la justicia o la administración publica esta condenado a fracasar debido, precisamente, a esa falta de confianza que todas ellas despiertan en el publico. En realidad, no es así. La desconfianza va desapareciendo siempre y cuando las reformas sean simultaneas en todos los ordenes y los ciudadanos adviertan que el empeño transformador y moralizador ataca al mismo tiempo todos los dominios de la actividad  publica, y se va abriendo paso en la sociedad la idea de que tan idénticamente punibles son los funcionarios, policías y magistrados corruptos como sus corruptores, aquellos que aprovechan su poder político o económico para beneficiarse de este estado de cosas. Acaso, con la desconfianza de la opinión publica, la visión corta de los gobernantes y de los gobernados sea otro de los mayores obstáculos para que tengan éxito los procesos transformadores y las transiciones del autoritarismo a la democracia en nuestras sociedades. Este país no soporta otro gobierno incapaz y corrupto, requiere un nuevo liderazgo comprometido con el verdadero cambio, y rescate el concepto de servicio público, el bien común, ya basta el «quítate tú para ponerme yo», y continuar con lo mismo, con una visión a corto plazo, y mediática y corrupción impune.

Por ultimo quisiera dejar esta reflexión: “El pasado alberga historia, el futuro ofrece esperanza, y el presente, la oportunidad de reflexión, pero, sobre todo, de acción”.
Artículos  relacionados:
Los momentos de las crisis de gobernabilidad: Lo que nos viene en Venezuela
Escrito en Trabajos Especiales

Este escrito, publicado hace años,  muestra cómo ha evolucionado la crisis venezolana, como se va deteriorando la gobernabilidad hasta el colapso final .

Francisco Javier Vargas Galindo, Ex Profesor UCAB.

http://reportecatolicolaico.com/2016/05/los-momentos-de-las-crisis-de-gobernabilidad-lo-que-nos-viene-en-venezuela/ 

Reporte Estado de Derecho e Indicadores de Gobernabilidad del Banco Mundial

Escrito en Lecturas Recomendadas

Francisco Javier Vargas Galindo

http://reportecatolicolaico.com/2016/03/reporte-estado-de-derecho-e-indicadores-de-gobernabilidad-del-banco-mundial/

Indicadores de Gobernabilidad 2009 de los países del ALBA:

Estos indicadores los obtiene el Banco Mundial con métodos estadísticos, a través de seis medidas específicas que ha considerado son la base para detonar el crecimiento del ingreso económico per cápita, con posibilidad de aumentarlo hasta en un 300% en el largo plazo. Ellos son:

1.- “Voz y Rendición de Cuentas”, donde se miden los derechos humanos, políticos y civiles.
2.- “Estabilidad Política y Ausencia de Violencia”, que mide las posibilidades de violencia contra las personas, incluyendo brotes de terrorismo.
3.- “Efectividad Gubernamental”, para determinar el grado de competitividad de los servidores públicos y la calidad de los servicios que proporciona el gobierno.
4.- “Calidad Regulatoria”, que es la forma en que el Banco Mundial dimensiona si existe un ambiente hostil o favorable para el desarrollo de una economía de mercado.
5.-“Control de la Corrupción”, es un indicador que permite diagnosticar si en un país el Estado se encuentra capturado y bajo el control de las élites, midiendo los grados de abusos del poder público, ya sea en pequeña o en gran escala.

6.- Estado de Derecho: el respeto del imperio de la ley e independencia del poder judicial.

El Banco Mundial advierte en este estudio que ni los países ricos ni los países pobres han mejorado sustancialmente sus índices de gobernabilidad en los últimos ocho años(2001 a 2009). En realidad, proponen, lo que facilitaría un cambio positivo profundo sería impulsar la transparencia en todas las funciones y decisiones del gobierno.

LA GOBERNANZA Y LAS LEYES.  Informe Banco Mundial 2017

https://openknowledge.worldbank.org/bitstream/handle/10986/25880/210950ovSP.pdf 

ESPAÑOL

http://www.worldbank.org/en/publication/wdr2017

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[1] ACHARD, Diego y FLORES,  Manuel, “Gobernabilidad: Un reportaje de América latina”, PNUD, Fondo de Cultura Económica, México 1997.p.29.

[2] La palabra gobernar se deriva de la raíz griega kubernao, que significa literalmente dirigir con el timón. ¿Qué significa gobernar una nave? “significa ocuparse de los marineros, pero también de la nave, del cargamento; significa además tener en cuenta los vientos, los escollos, las tempestades; esto es lo que caracteriza el gobierno del navío: poner en relación los marineros con la nave que debe ser salvada, con el cargamento que es preciso conducir al puerto, y todo ello en relación con los sucesos tales como los vientos, los escollos, las tempestades, etc.” Foucault, Michel, “La Gobernamentalidad”, ED. La Piqueta, 1977.

[3]ACHARD, Diego y FLORES, Manuel. Op.Cit. p.30 y ss. Hace referencia al pronóstico indicado por Samuel Huntington, Michel Crozler y Joji  Wanakuti , “La Crisis de la Democracia”. Informe presentado a la Comisión Trilateral, 1975.

[4] ACHARD, Diego y FLORES, Manuel. Op.Cit.1997.p.29.

[5] NOGUEIRA, Marco, “Democracia política, gobernabilidad y representación”, en Revista Reforma y Democracia, Nº

1, CLAD, 1994.

[6] JESSOP, Bob  “El ascenso del buen gobierno y los riesgos del fracaso: el caso del desarrollo económico, Documento de Trabajo, 1999.

[7] KAUFFMANN, Daniel, “La Calidad del Crecimiento”, Banco Mundial, 2000. En http://www.worldbank.org/wbi/governance

[8] Instituto Internacional de Gobernabilidad de Cataluña. Revista Instituciones y Desarrollo Nº14-15. 2003.p.239-269.

[9] ACHARD, Diego y FLORES, Manuel. Op.Cit. p.30 y ss.

[10]PRZEWORSKI, A.”Democracy as an Equilibrium”.Working Paper,New York    University,Quartely Journal of Economics.Vol.109.1994 p. 465.

[11] KAUFFMAN, D., KRAAY, A. y LABATÓN-ZOIDO, P. Aggregationg Governance Indicators. Policy Research Working Paper 2195, 2000. [En línea] En http://www.worldbank.org/wbi/governance/pdf/agg_ind.pdf

[12] MAYNTZ, R. “Nuevos Desafíos de la teoría de la Governance”, Instituciones y Desarrollo 7, 2000. SHARPF, F. European Governance. Common Concerns vs. the Challenge of Diversity. Working Paper 01/6. Max-Planck-Institut für Gesellschaftsforschung. 2001.
[En línea] Disponible en: http://www.mpi-fg-koeln.mpg.de/pu/workpap/wp01-6/wp01-6.html
[13] PRATS, J. Previniendo Crisis De Gobernabilidad Democrática Un Aspecto Olvidado De La Cooperación Política. [En línea]. Revista Electrónica Dhial Nº 3. 2000. Disponible en: http://www.iigov.org/dhial/

[14]Kaufmann, Daniel. Replanteando Gobernabilidad: las lecciones empíricas desafían los convencionalismos” Instituto para la gobernabilidad del Banco Mundial. Washington 2003.Pág.3.

[15] Daniel Kaufmann, Aart Kraay y Máximo Mastruzzi, Governance Matters IV: Governance Indicators for 1996-2004, Working Paper Series, Instituto del Banco Mundial, Washington, Mayo de 2005. Los datos se hallan disponibles en www.worldbank.org/wbi/governance/govdata2005.

[16]KAUFMANN, Daniel. Replanteando Gobernabilidad, Op Cit. p.9.

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