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Para entender la crisis de gobernabilidad de Chile

En una crisis de gobernabilidad es importante tener una noción de gobernabilidad democrática que nos permita reconocer cuando, con toda seguridad, ésta no existe. Este punto de desencuentro entre gobernabilidad y democracia lo sitúa acertadamente Prats[1] al considerar que «la crisis de gobernabilidad democrática presenta siempre un elemento común: la incapacidad de las instituciones democráticas nacionales –y de la comunidad internacional coadyuvante– para asumir y procesar democráticamente el conflicto». Así, la ausencia de gobernabilidad democrática se deriva de la incapacidad de las instituciones políticas de resolver la interacción de los actores en conflicto vía procedimientos democráticos.

Para entender la crisis de gobernabilidad de Chile, qué mejor que citar al ex ministro Edgardo.Boeninger(QEPD)  por su experticia en la materia y notable éxito de su gestión en la transición política durante el gobierno de Patricio Alywin.  El Dr. Boeninger[2]entiende a la gobernabilidad como “la capacidad de una sociedad de gobernarse a sí misma”, capacidad que depende de la “existencia de condiciones para mantener en un país un nivel satisfactorio de estabilidad política, progreso económico y paz social”. También debe existir una mayoría política capaz de gobernar realmente, tomar decisiones, llevarlas a cabo y hacerlas efectivas. Otra condición para la gobernabilidad es concretar la compatibilidad entre crecimiento y equidad.

Para la gobernabilidad en democracia se hace imprescindible la existencia de partidos políticos sólidos y con raíces reales en la sociedad. Lo que se expresa a través del Parlamento.

En síntesis, este autor señala que para que se dé la gobernabilidad es preciso:

  1. “fortalecer la organización y la participación ciudadana, para facilitar la existencia de una coalición societal y de una coalición política de gobierno:
  2. “reforzar la capacidad del ejercicio legítimo de la autoridad;
  3. “reforzar la capacidad para prevenir y resolver conflictos y para prevenir y resolver los problemas que afectan a los derechos de las personas”[3]

De lo hasta aquí expuesto, podemos señalar que el Dr. Boeninger se esfuerza por dejar en claro que la gobernabilidad es un concepto en el que están inmersos actores sociales y públicos. Un concepto que se refiere a la interacción que se da entre estos actores en función del rol que cada uno de ellos debe jugar en un sistema democrático. Si la gobernabilidad es el resultado de la interacción entre estos actores y de la posibilidad que éstos tienen para ir adecuándose a los cambios que se van produciendo en el conjunto de la sociedad, se anticipó a la definición del Instituto para la gobernabilidad del Banco Mundial, quienes – a nuestro juicio – colocan mucho más énfasis en estas relaciones, ya que en su definición incluye directamente a la sociedad civil.

 Así para este Instituto[4], se entiende por gobernabilidad “como el ejercicio de la autoridad a través de tradiciones e instituciones para el bien común, por lo tanto, abarca  tres grandes dimensiones, a saber:

  • El proceso mediante el cual el gobierno es escogido, reemplazado o reelegido, y supervisado;
  • La capacidad del gobierno para formular e implementar políticas adecuadas;
  • El respeto a las instituciones que rigen las interacciones económicas y sociales entre los ciudadanos y del Estado”. 

Para efectos de medición y análisis, las tres dimensiones en esta definición de gobernabilidad se han desagregado en dos conceptos medibles adicionales para cada una de las dimensiones anteriores, para un total de seis componentes que se denominan indicadores globales de gobernabilidad.

Así, dentro del proceso por el cual la autoridad es escogida y reemplazada, se distingue entre:

  • “Voz y Responsabilidad” para referirse al proceso político, las libertades civiles y los derechos políticos
    • “Estabilidad Política” para medir las percepciones sobre la posibilidad de que el gobierno sea desestabilizado por medios inconstitucionales o violentos.

Por su parte, la capacidad del gobierno para formular e implementar políticas adecuadas se subdivide en:

  • “Eficacia Gubernamental”, que combina las percepciones sobre la calidad de la provisión de los servicios públicos y de la burocracia, la competencia e independencia respecto a las presiones políticas de los funcionarios públicos, y la credibilidad de los compromisos públicos;
  • “Calidad Regulatoria”, donde se recogen las percepciones sobre las políticas explícitamente y, en especial, aquellas políticas que como el control de precios o la ineficiente supervisión bancario redundan negativamente en el funcionamiento de los mercados, o aquellas otras que, como una excesiva carga regulatoria, imponen restricciones para el desarrollo de la libertad de empresa y comercial.

Finalmente, en relación al respeto de los ciudadanos y del Estado a las instituciones que gobiernan sus interacciones se distinguen dos agrupaciones de indicadores más:

  • “Estado de Derecho”, que agrupa diversos indicadores sobre la incidencia del crimen, la eficacia y la predecibilidad del sistema judicial, y el respeto de los contratos;
  • “Control de la Corrupción”, entendida esta última en su definición más convencional como el ejercicio del poder público para el beneficio privado. Así pues, el concepto de gobernabilidad queda descompuesto en seis categorías analíticas organizadas en tres elementos clave que sirven para estructurar una fuerte amalgama de indicadores que, como por ejemplo el de riesgo país, ya integran otros distintos. Ese conjunto de mediciones se conoce hoy como indicadores globales de gobernabilidad. Se dividen en seis grupos, considerados en sentido amplio como dimensiones de la gobernabilidad.[5] Todos se han deteriorados en Chile  desde el gobierno MBII y agravados durante SPII  a partir de la sedición del 18/O,, que explican la crisis  gobernabilidad que estamos sufriendo por la irresponsabilidad de la clase política y la impunidad de la extrema izquierda representada por el PC y FA. Solución RECHAZO este 4/9 QUE SE CONSOLIDE EL REGIMEN CASTROCHAVISTA  EVITANDO QUE CONSIGAN EL PODER TOTAL.

[1] PRATS, J. Previniendo Crisis De Gobernabilidad Democrática Un Aspecto Olvidado De La Cooperación Política. [En línea]. Revista Electrónica Dhial Nº 3. 2000. Disponible en: http://www.iigov.org/dhial/ 

[2]BOENINGER, Edgardo. Democracia en Chile. Lecciones para la gobernabilidad. Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 1997.p.13.

[3]BOENINGER, Edgardo. “La Gobernabilidad: un concepto multidimensional”. En Luciano Tomassini (comp.),¡Qué espera la sociedad del gobierno?, Centro de Análisis de Políticas Públicas, Asociación Chilena de Ciencia Política, santiago de Chile, 1994. p. 33.

[4]Kaufmann, Daniel. Replanteando Gobernabilidad: las lecciones empíricas desafían los convencionalismos” Instituto para la gobernabilidad del Banco Mundial. Washington 2003.Pág.3.

[5]Ibid.


Ex Profesor UCAB, Magister en Ciencias Militares, Mención en Conflictos y Negociación Internacional de la Academia de Guerra del Ejército de Chile(ACAGUE 2006).

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