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Por qué Eugene Ionesco no votará el 20 de mayo en Venezuela

Beatriz Tinoco

En 1959 Eugene Ionesco (1909-1994) escribió su obra teatral “Los Rinocerontes”, inspirada en sus experiencias en su nativa Rumania, donde crecía el anti-semitismo y en la actitud colaboracionista de muchos franceses durante la ocupación nazi en la segunda guerra mundial. En este drama Eugene Ionesco explora la actitud mental de quienes se convirtieron al nazismo o, simplemente, se plegaron a ese movimiento por cobardía, codicia o comodidad. Ionesco describe la tendencia de la gente a seguir la línea de menor resistencia, aun cuando no estén de acuerdo con mucho de lo que ven. La gente comienza a repetir clichés, ideas que suenan como basadas en la autoridad, hasta que todos hablan igual. Se van convirtiendo en rinocerontes. Cuando alguna gente de cierta respetabilidad pasada comienza a hablar en clichés y se suma a la manada de rinocerontes, esto es visto por la masa como la justificación para ingresar a la manada. Comienzan a pensar que la transformación de humanos a rinocerontes es lo mejor que puede suceder y a ver a las bestias hasta bonitas. La manada comienza lenta pero firmemente su transformación escalando su entrega, haciéndose moralmente inaceptables. El problema es que el proceso es tan gradual que alguna gente se va convirtiendo en rinocerontes sin darse exacta cuenta de lo que les está sucediendo. Ionesco describe este proceso como una epidemia insidiosa que se va apoderando de las masas, guiadas por criminales, cobardes y tránsfugas.

Frente a ese proceso de descomposición el protagonista, Berenger, decide combatirlos basado en su fuerza moral.

Para mí está claro que si Eugene Ionesco aún viviera, y en Venezuela, no iría a votar en la payasada del 20 de Mayo. Combatiría de frente a la manada de rinocerontes, a los originales y a los que se encuentran en plena etapa de transformación.

Desde la imaginaria plaza que figura en el primer acto del drama de Ionesco podemos ver como los rinocerontes atraviesan la calle. La transformación de algunos aún no se ha efectuado plenamente y por ello conservan aún algunos de sus rasgos humanos. Desde mi asiento diviso a Eduardo, a Claudio, a los hermanos Villegas, a Carlos Raúl, a Chuo pasar al galope,  todavía reconocibles a pesar del inicio de la trágica mutación que ya ha hecho presa en ellos. Hay otros rinocerontes que ya han culminado su transformación y hay otros que siempre fueron rinocerontes.

Berenger, el protagonista de la obra, hoy el símbolo de millones de venezolanos, decide permanecer humano y dar la batalla por el triunfo de la moral. Estamos con él.

No podemos evitar sentirnos solidarios con Ionesco, quien, al a hablar de su obra teatral dijo: “La Rinoceronitis es una enfermedad del siglo XX. Se puede decir que el hombre es transformado en rinoceronte por su estupidez y baja calidad moral. Pero no es solo eso. Hay gente honesta e inteligente que puede ser infectada por esta  enfermedad, aún algunos viejos amigos…. Vi esto con mis propios ojos”.

Ionesco y yo ciertamente no estaremos votando el 20 de mayo.

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