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¿Por qué nacionalizar a industrias privadas que funcionan bien?

La tristeza moral que tengo por dentro, como venezolano, es indescriptible. Luego de haber vivido esta experiencia chavista con Venezuela, con su petróleo, con PDVSA, con su producción, con sus reservas de petróleo, con su potencial de producción, con sus supervisores, con sus gerentes, con sus presidentes con sus campos residenciales, con sus escuelas, con sus canchas de golf, con sus instalaciones deportivas, con su vialidad, con su entorno, con su perfecto funcionamiento, con la calidad de sus empleados, etc.; me pregunto: ¿Y para esto nacionalizamos a la industria petrolera?

Cito SIC a Wikipedia: “En 1799 Alexander Von Humboldt encontró un pozo de petróleo en la Península de Araya. ​ Ya para 1839 el gobierno encomienda al médico José María Vargas para que investigara sobre el petróleo. Una vez hechas las respectivas averiguaciones, opinó que esta materia era más rica que la plata por la gran posibilidad de uso que tenía. En esa solo se utilizaba el petróleo para cosas muy sencillas y su extracción era bastante rudimentaria y no se explotaba en forma industrial. El primer pozo que se explotó en forma industrial en el mundo fue en 1859 en Pensilvania, Estados Unidos, y su propietario fue Edwin Drake. Pero en Venezuela se empieza a explotar el petróleo a partir de 1875, después de un terremoto comienza a salir petróleo en grandes cantidades por una de las grietas producidas por el movimiento telúrico en la hacienda “La Alquitrana” del Estado Táchira perteneciente al Señor Manuel Antonio Pulido. A raíz de este hecho Pulido forma la primera empresa petrolera venezolana que se dedicó a explotar industrialmente al petróleo. La empresa se llamó «Compañía Nacional Minera Petrólia del Táchira» o «Petrolia del Táchira». Más tarde se construyó la primera refinería la cual se producía mensualmente 60 galones de gasolina, 165 de querosén, 150 de gas-oíl y 220 de residuos. De estos derivados del petróleo, el querosén era el de mayor utilidad, se utilizaba para el alumbrado y para las primeras cocinas”. Fin de la Cita,

Cito Sic Wikipedia: “A pesar del conocimiento de la existencia de petróleo en Venezuela desde hacía siglos, este recurso cobró real trascendencia con la llegada del siglo XX y los primeros pozos de real importancia no se perforaron sino hasta la década de 1910. El entonces presidente Cipriano Castro aprobó un nuevo Código de Minas para la Nación el 23 de enero de 1904, estableciendo así un principio que marcaría dramáticamente el curso de la industria petrolera hasta su nacionalización en 1976. El presidente de la República obtenía facultad plena para administrar y otorgar concesiones petroleras sin necesidad del consentimiento del Congreso. Durante su gobierno, se llegaron a otorgar cuatro concesiones para explorar, producir y refinar petróleo, las cuales fueron solicitadas con el evidente propósito de ser negociadas con inversionistas extranjeros”. Fin de la cita.

Las empresas petroleras apenas empezaban a descifrar el enigma de ese gran negocio del petróleo. En esa época, no se sabía qué hacer con el gas natural asociado al petróleo, que forzosamente se tenía que producir junto al petróleo, este último el objetivo principal del negocio. Se tuvo que tomar la decisión polémica de producir el petróleo y botar el gas a la atmosfera, para que pudiera haber negocio. Inmensos chorros de gas natural iban a la atmosfera, y cantidades cada vez mayores de petróleo se producían, para la comercialización.

Cito Sic. Wikipedia: “Para 1929, Venezuela fue el segundo mayor país productor de petróleo (sólo por detrás de Estados Unidos) y el mayor exportador de petróleo del mundo.​ Con un espectacular desarrollo de la industria, el sector del petróleo había comenzado a dominar todos los demás sectores económicos del país, sin embargo, la producción agrícola comenzó a disminuir drásticamente.​ Este repentino aumento de la atención al petróleo y el abandono del sector agrario hace que la economía venezolana sufra de un fenómeno conocido por los economistas como la enfermedad holandesa. Esta «enfermedad» se produce cuando una mercancía ocasiona un aumento sustancial de los ingresos en un sector de la economía, y no es complementado por un mayor ingreso en otros sectores. ​ La agricultura representó alrededor de un tercio de la producción económica en la década de 1920, pero por la década de 1950 esta fracción se vio drásticamente reducida a una décima parte. Este repentino aumento de la producción de petróleo limita la facultad general de Venezuela para crear y mantener otras industrias. El gobierno hizo caso omiso a graves problemas sociales, incluyendo educación, salud, infraestructura, agricultura y las industrias nacionales, causando que Venezuela quedará muy detrás de otros países industrializados.” Fin de la cita.

Muchos políticos y ciudadanos venezolanos influyentes, aupaban – con razón o sin ella – a la nacionalización del petróleo, antes de 1976. Ese punto de atención, aún sigue vigente como tema de discusión en ciertos grupos políticos e intelectuales. Es más, los más recalcitrantes, creen que ésta industria debe ser nacional per sé.

Como venezolano y petrolero, con la experiencia vivida, habiendo trabajado durante 40 años, tanto con los gringos como con los venezolanos como directivos de la industria petrolera venezolana, aunado al reciente hecho de la destrucción de ésta importante industria para Venezuela, por el chavismo; me he convertido en un defensor acérrimo de la privatización de por vida de nuestra primera industria. Solo las empresas grandes de petróleo tienen el conocimiento, la gerencia, las inversiones, el talento y la disposición y conocimiento de los riesgos grandes que se tienen que correr, para administrar eficientemente a una gran industria petrolera.

Entre esas virtudes de los gringos, como administradores, habría que añadir, que no eran tan ladrones y corruptos, como sí lo son los venezolanos que últimamente han administrado a PDVSA.

Si algún día, el nuevo gobierno de Venezuela llega al poder, se espera que éste sea democrático a carta cabal, que privatice lo que haya que privatizar, para poder vivir en paz y armonía y lograr los objetivos y metas económicos y sociales que nos propongamos, como seria ese soñado deseo de sembrar el petróleo. El Petróleo tiene los años de vida contados. Probablemente siga siendo importante los próximos 50 años, tiempo más que suficiente para lograr desarrollar al país, crear nuevas formas de vida dentro de la Venezuela milagrosa que todos esperamos recuperar. Jamás debemos permitir en el futuro, que una empresa del Estado venezolano, sea improductiva o caiga en desgracia por falta de atención, por mala administración y/o corrupción.

No se puede ni se debería nacionalizar a una industria privada por el solo hecho de obligarla a bajar los precios de venta. Tampoco se puede nacionalizar por el hecho de ser una calificada empresa estratégica para el país, según los nacionalistas arrogantes Cuando se establece la competencia sana y natural, las mismas empresas deberían auto regularse si no desean desaparecer del mercado. Los gobiernos no tienen como responsabilidad, primordial vigilar y perseguir industrias. Sus funciones son las de apoyar industrias y ayudarlas a fortalecerse, porqué forman parte del aparato productivo de la nación, y son necesarias para el desarrollo de ésta. Se supone que existen leyes justas, que regulan el funcionamiento de estas empresas privadas. Usar el poder arbitrariamente para obligarlas a actuar sumisamente es calificado por las leyes, como abuso de poder.

Nacionalizar industrias privadas, es uno de los objetivos básicos del sistema marxista leninista o sistema político comunista que utiliza al socialismo como sistema económico para generar riquezas y no lo logra porque no puede hacerlo. Esa es el gran notable contradicción del socialismo. Venezuela utiliza al sistema capitalista, y debe seguirlo utilizando para nuestro bien común, en beneficio real del pueblo.

La privatización de industrias improductivas del estado, en lugar de ser traumáticas para algunos. Son soluciones viables de gran impacto positivo en las industrias de cualquier país, que dese ser desarrollado económicamente.

El gobierno de Venezuela en la actualidad, no solo destruyó lo que un grupo de venezolanos preparados hicimos de la industria petrolera al modernizarla, capacitarla, simplificarla, y hacerla más eficiente de lo que jamás logro ser con todo su pasado gringo, la colocamos además en un sitiar de honor desde el cual la PDVSA azul era respectada y admirada por el mundo petrolero. Logramos crear una fórmula perfecta de empresas asociadas para producir exitosamente el petróleo de la Faja Petrolífera del Orinoco, dejando una para PDVSA, un porcentaje cercano al 50% y el resto a las empresas asociadas, que garantizaran las inversiones a realizar para producir la cuota de petróleo correspondiente a cada empresa.

El gobierno rompió este acuerdo, para imponer un mayor porcentaje de participación para PDVSA, iniciándose de hecho la debacle de la industria, entre otros problemas, por falta de inversiones y falta de alta gerencia.

¿Para qué nacionalizamos, aún más, a la Industria Petrolera de Venezuela? Es la pregunta que me hago, y muchos se harían, luego de esta debacle de PDVSA e industria del petróleo, de nuestra querida Venezuela.

Como anécdota de este escrito, dejo a los lectores algunas viejas creencias de la industria petrolera y el excelente negocio que era antes de chavismo. Cuando nos preguntábamos cual era el mejor negocio del mundo, inmediatamente contestábamos: el 1ro., 2do., y 3ro., eran los mejores negocios del mundo, mal administrados. Para Venezuela, esa leyenda mundial ya no es válida jamás.  Y pensar que todo se ha debido a los egos de Fidel Castro, Raúl Castro, Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Egos definitivamente destructores de naciones.

La moraleja resultante de toda esta experiencia de destrucción compartida con Cuba, debe dejarnos al menos una enseñanza para los venezolanos que la hemos vivido y podemos atestiguar ante el mundo, que es una historia verídica y comprobable. Lis pueblos deben ser educados e informados sobre los hechos que ocurren en su nación. Por ello es tan importante que exista y se respeta la libertad de expresión, que, por cierto, es lo primero que anulan los gobiernos dictatoriales tanto militares como socialistas.

Los políticos de la democracia, a quienes no les debería preocupar la libertad absoluta de expresión, deberían ser los primeros abanderados en las filas de la las libertades, de manera tal que nuestros pueblos latinos no sean adoctrinados en negativo con mentiras y medias verdades como esa de que toda privatización es mala para el pueblo. Los líderes políticos de la democracia, deben salirle al frente a estos mentirosos y maiinpiladores del socialismo venenoso y cuestionarlos respecto a estas mentiras sobre nacionalismo y privatización.

Lamentablemente, muchos de nuestros políticos demócratas, le hacen el juego al socialismo, por omisión, al no pronunciarse jamás sobre algunos temas normales como el capitalismo, la democracia, la impunidad y la justicia. Por eso, y otras aptitudes, admiro mucho a María Corina Machado, a quién la he visto pronunciarse pública y abiertamente en favor del capitalismo y de la privatización de empresas. No he visto a ningún otro líder político opositor pronunciarse en favor del capitalismo ni de la privatización ni de ningún otro tema tabú, quizás por miedo al pueblo. Se olvidan que el pueblo es sabio y no todo es fanático del socialismo, ni del nacionalismo per sé. Creo que es hora de la revisión sincera de nuestro lideres democráticos y su reto de enfrentar y explicar verdades.

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