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Premios Nobel 2016 con un toque de ají

Pensé que era chiste. Pero no, no lo era. El portal de la Fundación Nobel lo confirma: Bob Dylan, el cantautor, se lleva el Premio Nobel 2016 de Literatura “por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición norteamericana de la canción”. Los tiempos cambian, sin duda (Bob Dylan, The times they are a-changin’). El prestigioso premio sale de la academia y transgresor, se va a la calle, a la trova popular, alborotando ambos mundos, mientras el galardonado, irreverente, no responde la llamada de la Academia ni da declaraciones. Descartados Murakami, Said Esber, Roth y demás literatos de postín, ya el cantautor Joaquín Sabina asoma a Joan Manuel Serrat para el Premio Cervantes. Y si el tiempo les alcanzara, porque van de salida, los capitostes del régimen impondrían a Alí Primera con el Premio Rómulo Gallegos, aunque sea de novela.

Si bien el Comité Nobel de Noruega nos tiene acostumbrados a controvertidas decisiones en el Premio Nobel de la Paz, asombroso fue el prematuro galardón 2016 a Juan Manuel Santos. Derrotado días antes en el plebiscito convocado para validar el acuerdo de paz firmado por él con las FARC, habría sido sensato esperar el desarrollo de los acontecimientos hasta asegurar la concreción de esfuerzos en un verdadero pacto de paz, a satisfacción del pueblo colombiano unido. En todo caso, el de paz no es un premio al que podría optar el saliente régimen que nos oprime.

Oliver Hart y Bengt Holmström han diseñado instrumentos para entender qué pasa cuando se firman contratos entre países o instituciones, cómo hacer un contrato óptimo o corregir los incompletos, herramientas que sirven para estudiar campos como los de fusión de compañías, privatizaciones y temas de economía, política y leyes.  Por eso se les ha otorgado el Premio Sveriges Riksbank en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel 2016. Cuando la democracia retorne, habrá que invitar a esos ilustres economistas para que nos ayuden a desentrañar las opacidades de los miles de contratos firmados por el decadente régimen con sus compinches, a lo largo de 18 años.

¿Cree que es ciencia ficción la posibilidad de que su médico le inyecte unos diminutos automóviles moleculares 1.000 veces menores al grosor de un cabello, que transporten el medicamento requerido hasta el sitio exacto de acción? Lo mismo habrían pensado nuestros bisabuelos de los avances tecnológicos actuales. Por el diseño y síntesis de tales máquinas moleculares, de inimaginables aplicaciones en el futuro, Jean-Pierre Sauvage, J. Fraser Stoddart y Bernard L. Feringa fueron distinguidos con el Premio Nobel 2016 en Química, al lograr esa “miniaturización [química] de la tecnología [que] puede conducir a una revolución”. Revolución de progreso a partir del conocimiento científico, no este bochinche destructor comandado por el régimen para perpetuarse en el poder.

¿La indescifrable física cuántica no tiene nada que ver con nuestra cotidianidad? Falso. Sin ella no tendríamos teléfonos inteligentes, ni imágenes satelitales, ni resonancia RMN en medicina. Impensadas tecnologías futuras se basarán en conocimientos abstractos de hoy. Ocurre con el Premio Nobel 2016 en Física otorgado a David Thouless, Duncan Haldane y Michael Kosterlitz por revelar «secretos exóticos de la materia» en temas de transiciones de fases (ejemplo: el hielo se transforma en agua y ésta en vapor), que ayudan a entender el comportamiento de imanes y fluidos superconductores, ya en uso en ciertas tecnologías como RMN. En cuanto a transiciones, los venezolanos vivimos la fase final de la etapa gaseosa de la revolución para dirigirnos a la fase sólida del progreso que todos nos merecemos.

Yoshinori Ohsumi descubrió cómo las células pueden descartar su propia basura celular, reciclando lo utilizable con mecanismos que de fallar pueden inducir enfermedades como diabetes, cáncer o Parkinson. Por eso se le concede el Premio Nobel 2016 en Medicina o Fisiología. A través de la autofagia (así se llama el proceso) se eliminan bacterias o virus infecciosos y se obtiene energía cuando el ayuno o el estrés agobian. Demás está decir que este mecanismo está activado al máximo en el pueblo venezolano, estresado por tanta hambre y enfermedades a los que nos ha llevado el socialismo del siglo XIX (sí, XIX).

Socialismo, hipnotismo, patriotismo, materialismo / Tontos haciendo leyes para rompernos la mandíbula / … No hay tiempo para pensar (Bob Dylan, No time to think).

TUITEANDO

El 26, 27 y 28 de octubre iremos a expresar nuestra voluntad de activar el RR2016. Movilicémonos.

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